Entre la motosierra y el consenso: cómo funciona el nuevo plan de retiros voluntarios del INTA

Redacción Cuyo News
6 min

En un escenario de profunda reestructuración administrativa, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) formalizó la apertura de un nuevo proceso de retiró voluntario para su personal. La medida, que surge tras intensas negociaciones en el seno del Consejo Directivo Nacional, establece como fecha límite para la adhesión el próximo 31 de mayo de 2026, marcando un contraste significativo con la situación de tensión que atraviesa el INTI ante la amenaza de despidos directos.

El objetivo del Poder Ejecutivo Nacional es alcanzar una reducción de 1.500 puestos de trabajo, buscando llevar la planta actual de aproximadamente 5.800 agentes a un número cercano a los 4.500 empleados. A diferencia de otros organismos, la conducción del INTA, encabezada por Nicolás Bronzovich, debió consensuar los términos de esta reducción con las universidades y entidades rurales que integran el máximo órgano de gobernanza, luego de que el Congreso frenara la intervención del instituto a mediados del año pasado.

Reestructuración y enfoque en la extensión

El plan oficial pone especial énfasis en la revisión de las Agencias de Extensión, el histórico brazo territorial del organismo encargado de transferir conocimientos técnicos a los productores agropecuarios. Según fuentes institucionales, el Gobierno considera que la estructura actual se encuentra sobredimensionada para los objetivos de equilibrio fiscal propuestos para el presente ejercicio.

Este nuevo operativo de retiro voluntario se presenta como una alternativa tras la experiencia de fines de 2024, cuando solo 300 trabajadores aceptaron la propuesta. En esta oportunidad, las condiciones económicas y administrativas firmadas por Sebastián Ibarra, coordinador nacional de personal, se presentan con incentivos más elevados para fomentar la salida de técnicos e investigadores hacia el sector privado.

Diferencias operativas con el INTI

Mientras que en el INTI la gestión se encuentra paralizada por la negativa de su presidente, Miguel Romero, a ejecutar 700 cesantías, en el INTA se ha optado por un «sano ejercicio de convivencia» entre los funcionarios alineados con el ajuste y los actores sectoriales. Sin embargo, desde diversos sectores gremiales y científicos advierten sobre el riesgo de un ahogo financiero que termine forzando la salida de los cuadros técnicos más capacitados, debilitando la capacidad de investigación y desarrollo del agro argentino.

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