El actual CEO de JP Morgan en Argentina, Facundo Gómez Minujín, planteó la necesidad de avanzar hacia un esquema de ahorro previsional privado en el país. Durante su participación en el programa “Demasiada Presión”, el directivo mencionó, tras el respaldo legislativo a reformas laborales previas, la posibilidad de crear un fondo de retiro como parte de un conjunto de transformaciones orientadas a modificar el funcionamiento de la economía argentina.
“Muchas cosas hay que hacer en Argentina, habría que reorganizar la parte impositiva y pensar en un fondo de retiro. Además de bajar la tasa de interés, que la ciudadanía acceda al crédito hipotecario. En Argentina tenemos todo por hacer”, señaló Gómez Minujín. El planteo se inscribe en una agenda de cambios estructurales que deberían apuntar a mejorar las condiciones de inversión y financiamiento.
Inversión real y competitividad impositiva
En ese marco, el representante del sector financiero destacó la importancia de avanzar en reformas que generen condiciones para atraer capitales externos de largo plazo. “Estamos trabajando para lograr inversiones y que el país crezca, para que haya inversión real y no tanta inversión financiera”, sostuvo. Asimismo, afirmó que la competitividad nacional depende de una baja de impuestos, siempre bajo la premisa de mantener el superávit fiscal.
Gómez Minujín también analizó el contexto político actual y la relación entre la Casa Rosada y las jurisdicciones provinciales: “Es un momento de transición y el gobierno tiene que acordar con los gobernadores para acelerar las leyes”, indicó, agregando que, a su criterio, “el camino del gobierno es el indicado. Magia no existe, están tratando de estabilizar; y si pudieran hacerlo más rápido, lo harían”.
Antecedentes del sistema de capitalización
Las declaraciones reabren un debate histórico sobre el sistema previsional. Entre 1994 y 2008 funcionó en el país el régimen de las Administradoras de Fondos de Jubilaciones y Pensiones (AFJP). Este modelo de capitalización individual permitía que los fondos fueran invertidos en instrumentos financieros, determinando el haber jubilatorio según el capital acumulado.
A pesar de su expansión inicial, el esquema fue objeto de críticas por el costo de las comisiones y el impacto fiscal que generaba al Estado, que debía seguir financiando el sistema de reparto tradicional con menos recursos. Finalmente, en 2008, el Congreso nacional aprobó la eliminación del régimen de capitalización, transfiriendo los activos al actual Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) administrado por la ANSES.
El escenario en la «Argentina Week»
El planteo del CEO de JP Morgan se dio en el contexto de la Argentina Week, un evento diseñado para promover al país ante inversores internacionales. Sobre este encuentro, el directivo valoró la unidad institucional mostrada por mandatarios de diversas extracciones políticas.
“Lo que más me gustó de Argentina Week es haber visto a los once gobernadores conversando juntos, todos de partidos políticos distintos, pero con una línea en común”, afirmó. Concluyó señalando que el objetivo es animar a los inversores que aún no han ingresado al mercado local, aprovechando los recursos naturales y el capital humano del país.
<p>Facundo Gómez Minujín, CEO de JP Morgan en Argentina, propuso el regreso a un esquema de ahorro previsional privado mediante la creación de un fondo de retiro. En el marco del evento «Argentina Week», el directivo enfatizó la necesidad de reformas estructurales que incluyan cambios impositivos, reducción del riesgo país y el fomento del crédito hipotecario para atraer inversiones reales.</p>
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
Parece que en el selecto club de los optimistas con billetera ajena ha vuelto a sonar un viejo hit de los años noventa que muchos creían enterrado bajo los escombros del 2008. Facundo Gómez Minujín, el hombre que maneja los hilos de JP Morgan en estas pampas y que parece tener una nostalgia galopante por las Administradoras de Fondos de Jubilaciones y Pensiones, aprovechó los micrófonos para sugerir que lo que le falta a este país —además de un milagro y que baje la yerba— es que volvamos a confiarle nuestros años dorados al sector privado. Porque, como todos sabemos, no hay nada que dé más tranquilidad a un abuelo que saber que su jubilación depende de la volatilidad del Nasdaq y de la buena voluntad de un bróker con gomina.
En una demostración de equilibrismo dialéctico digna del Cirque du Soleil, el banquero planteó que «en Argentina tenemos todo por hacer», una frase que en lenguaje financiero suele traducirse como «todavía quedan un par de cosas que no privatizamos». Entre canapés del Argentina Week y charlas con gobernadores que parecen haber descubierto el fuego al verse sentados en la misma mesa, Gómez Minujín deslizó que el camino de la estabilización es el indicado, aunque «la magia no existe». Una aclaración necesaria, no sea cosa que algún distraído piense que los intereses de los créditos hipotecarios van a bajar por obra del Espíritu Santo y no por un recorte impositivo que deje al Estado con el presupuesto de un centro de jubilados en liquidación.
Lo más fascinante de la propuesta es el timing. Justo cuando la memoria colectiva empezaba a olvidar aquellas comisiones de las AFJP que eran más altas que el Aconcagua, reaparece la idea de un fondo de retiro privado. El plan es perfecto: bajamos los impuestos, licuamos el riesgo país, esperamos que lluevan las inversiones reales —esas que no son «financieras», guiño, guiño— y, de paso, le sacamos al Estado el peso muerto de pagar jubilaciones. Es un esquema donde todos ganan, especialmente si sos el CEO de un banco de inversión y tenés el pelo impecable mientras el resto del país trata de entender si llegará a los 65 años con algo más que un álbum de figuritas lleno de recuerdos devaluados.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
El actual CEO de JP Morgan en Argentina, Facundo Gómez Minujín, planteó la necesidad de avanzar hacia un esquema de ahorro previsional privado en el país. Durante su participación en el programa “Demasiada Presión”, el directivo mencionó, tras el respaldo legislativo a reformas laborales previas, la posibilidad de crear un fondo de retiro como parte de un conjunto de transformaciones orientadas a modificar el funcionamiento de la economía argentina.
“Muchas cosas hay que hacer en Argentina, habría que reorganizar la parte impositiva y pensar en un fondo de retiro. Además de bajar la tasa de interés, que la ciudadanía acceda al crédito hipotecario. En Argentina tenemos todo por hacer”, señaló Gómez Minujín. El planteo se inscribe en una agenda de cambios estructurales que deberían apuntar a mejorar las condiciones de inversión y financiamiento.
Inversión real y competitividad impositiva
En ese marco, el representante del sector financiero destacó la importancia de avanzar en reformas que generen condiciones para atraer capitales externos de largo plazo. “Estamos trabajando para lograr inversiones y que el país crezca, para que haya inversión real y no tanta inversión financiera”, sostuvo. Asimismo, afirmó que la competitividad nacional depende de una baja de impuestos, siempre bajo la premisa de mantener el superávit fiscal.
Gómez Minujín también analizó el contexto político actual y la relación entre la Casa Rosada y las jurisdicciones provinciales: “Es un momento de transición y el gobierno tiene que acordar con los gobernadores para acelerar las leyes”, indicó, agregando que, a su criterio, “el camino del gobierno es el indicado. Magia no existe, están tratando de estabilizar; y si pudieran hacerlo más rápido, lo harían”.
Antecedentes del sistema de capitalización
Las declaraciones reabren un debate histórico sobre el sistema previsional. Entre 1994 y 2008 funcionó en el país el régimen de las Administradoras de Fondos de Jubilaciones y Pensiones (AFJP). Este modelo de capitalización individual permitía que los fondos fueran invertidos en instrumentos financieros, determinando el haber jubilatorio según el capital acumulado.
A pesar de su expansión inicial, el esquema fue objeto de críticas por el costo de las comisiones y el impacto fiscal que generaba al Estado, que debía seguir financiando el sistema de reparto tradicional con menos recursos. Finalmente, en 2008, el Congreso nacional aprobó la eliminación del régimen de capitalización, transfiriendo los activos al actual Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) administrado por la ANSES.
El escenario en la «Argentina Week»
El planteo del CEO de JP Morgan se dio en el contexto de la Argentina Week, un evento diseñado para promover al país ante inversores internacionales. Sobre este encuentro, el directivo valoró la unidad institucional mostrada por mandatarios de diversas extracciones políticas.
“Lo que más me gustó de Argentina Week es haber visto a los once gobernadores conversando juntos, todos de partidos políticos distintos, pero con una línea en común”, afirmó. Concluyó señalando que el objetivo es animar a los inversores que aún no han ingresado al mercado local, aprovechando los recursos naturales y el capital humano del país.
Parece que en el selecto club de los optimistas con billetera ajena ha vuelto a sonar un viejo hit de los años noventa que muchos creían enterrado bajo los escombros del 2008. Facundo Gómez Minujín, el hombre que maneja los hilos de JP Morgan en estas pampas y que parece tener una nostalgia galopante por las Administradoras de Fondos de Jubilaciones y Pensiones, aprovechó los micrófonos para sugerir que lo que le falta a este país —además de un milagro y que baje la yerba— es que volvamos a confiarle nuestros años dorados al sector privado. Porque, como todos sabemos, no hay nada que dé más tranquilidad a un abuelo que saber que su jubilación depende de la volatilidad del Nasdaq y de la buena voluntad de un bróker con gomina.
En una demostración de equilibrismo dialéctico digna del Cirque du Soleil, el banquero planteó que «en Argentina tenemos todo por hacer», una frase que en lenguaje financiero suele traducirse como «todavía quedan un par de cosas que no privatizamos». Entre canapés del Argentina Week y charlas con gobernadores que parecen haber descubierto el fuego al verse sentados en la misma mesa, Gómez Minujín deslizó que el camino de la estabilización es el indicado, aunque «la magia no existe». Una aclaración necesaria, no sea cosa que algún distraído piense que los intereses de los créditos hipotecarios van a bajar por obra del Espíritu Santo y no por un recorte impositivo que deje al Estado con el presupuesto de un centro de jubilados en liquidación.
Lo más fascinante de la propuesta es el timing. Justo cuando la memoria colectiva empezaba a olvidar aquellas comisiones de las AFJP que eran más altas que el Aconcagua, reaparece la idea de un fondo de retiro privado. El plan es perfecto: bajamos los impuestos, licuamos el riesgo país, esperamos que lluevan las inversiones reales —esas que no son «financieras», guiño, guiño— y, de paso, le sacamos al Estado el peso muerto de pagar jubilaciones. Es un esquema donde todos ganan, especialmente si sos el CEO de un banco de inversión y tenés el pelo impecable mientras el resto del país trata de entender si llegará a los 65 años con algo más que un álbum de figuritas lleno de recuerdos devaluados.