Veladero consolidó en alta montaña un proceso de transformación energética que comenzó hace casi dos décadas y que hoy se proyecta hacia la comunidad. El suministro eléctrico para campamentos, talleres y áreas de proceso dejó de ser sólo una necesidad operativa para convertirse en un eje de innovación, eficiencia y desarrollo regional.
La operación minera, ubicada en la cordillera sanjuanina, inició ese camino con infraestructura eólica pionera y luego avanzó hacia una matriz más limpia mediante la integración del Sistema Libertadores, una línea de alta tensión que conecta la mina con energía renovable proveniente de Chile.
Innovación en alta montaña
El primer gran hito llegó en 2007, cuando Veladero instaló un aerogenerador de fabricación alemana DeWind modelo D8.2, con una inversión superior a los 8,5 millones de dólares. La obra fue diseñada para operar en condiciones extremas de nieve, altura, baja densidad de aire y exigencias sísmicas propias de la cordillera.
En 2010, la infraestructura alcanzó reconocimiento internacional al ser incorporada al Libro Guinness de los Récords como el aerogenerador situado a mayor altura del mundo, a 4.110 metros sobre el nivel del mar. La turbina cuenta con una capacidad de producción de hasta 2 MWh y ha inyectado a la red interna de la mina más de 28.500.000 KWh durante su vida operativa.
La operación y el mantenimiento del aerogenerador se realizan íntegramente con personal propio en el sitio, un dato clave para un proyecto ubicado en una zona de alta complejidad técnica y climática.
La Línea Libertadores y el cambio logístico
La infraestructura energética de Veladero dio un salto definitivo en 2022, cuando la operación integró el Sistema Libertadores de 220 kV. Con una inversión de 54 millones de dólares, la línea permitió conectar la mina con energía renovable proveniente de Chile y reducir la dependencia de generación diésel.
La obra modificó la dinámica logística del proyecto: la generación diésel pasó a funcionar exclusivamente como respaldo para contingencias. Además, el flujo de transporte de combustible se redujo de 9 a 6 camiones cisterna por día, con un ahorro anual estimado de 30 millones de litros de diésel.
El cambio en la matriz energética representa una reducción de emisiones superior a 100.000 toneladas de CO2e, a lo que se suma un ahorro adicional de 25.000 toneladas de CO2e asociado al transporte desde Luján de Cuyo.
El Parque Solar Comunitario de Iglesia
En una nueva etapa, Veladero acompañará la construcción del primer Parque Solar Comunitario de la provincia, ubicado en el departamento Iglesia. El proyecto es impulsado por el Gobierno de San Juan junto a EPSE y será financiado con fondos del Fideicomiso Fase 6.
La obra demandará una inversión estimada de USD 10 millones y buscará abastecer hasta el 100% de la demanda eléctrica residencial y comercial de Iglesia con energía renovable. El proyecto fue anunciado el 17 de abril de 2026 por el gobernador Marcelo Orrego.
Desde el punto de vista técnico, el parque contempla una central fotovoltaica de 8,5 MWp y un sistema de baterías de 32 MWh, que permitirá inyectar energía a la red durante las 24 horas. La iniciativa también prevé generación de empleo local durante los 12 meses de construcción, ahorros en la facturación eléctrica y una vida útil proyectada de 30 años bajo operación de EPSE.
El proyecto apunta a transformar la matriz energética local y a vincular la actividad minera con infraestructura de impacto comunitario. En ese esquema, la energía renovable aparece como un puente entre eficiencia operativa, reducción de emisiones y beneficios concretos para los usuarios del departamento.
Veladero se consolida así como un modelo de minería de gran escala en entornos extremos, con una estrategia que integra sostenibilidad, tecnología y desarrollo regional. La compañía busca medir su desempeño no sólo en niveles de producción, sino también en regeneración ambiental, eficiencia energética e impacto socioeconómico en las comunidades cercanas.
<p>Veladero consolidó una estrategia energética que comenzó con infraestructura eólica en alta montaña y avanzó con la conexión internacional del Sistema Libertadores. Ahora, la operación minera acompañará el primer Parque Solar Comunitario de Iglesia, una obra impulsada junto a EPSE que buscará abastecer con energía renovable la demanda residencial y comercial del departamento.</p>
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
En Veladero, la energía dejó hace rato de ser apenas ese trámite invisible que permite prender luces, mover talleres y sostener campamentos a más de 4.000 metros de altura. En la cordillera sanjuanina, donde hasta el viento parece pedir viáticos antes de soplar, la mina empezó hace casi dos décadas un camino de transformación que hoy combina ingeniería, logística, renovables y una pregunta bastante razonable: si ya se pudo instalar un aerogenerador donde el aire escasea y la nieve no pide permiso, ¿por qué no proyectar energía limpia también hacia la comunidad?
La historia tuvo su primer golpe de efecto en 2007, cuando Veladero instaló un aerogenerador alemán en plena alta montaña. No era precisamente colocar un ventilador en el patio: había que levantar una estructura antisísmica, preparada para condiciones extremas y capaz de funcionar donde la densidad del aire juega a esconderse. En 2010, el aparato entró al Libro Guinness como el aerogenerador ubicado a mayor altura del mundo, porque aparentemente la minería sanjuanina decidió que si iba a hacer energía eólica, la iba a hacer con complejo de alpinista olímpico.
Después llegó el Sistema Libertadores, una línea eléctrica de alta tensión que conectó la operación con energía renovable proveniente de Chile. Ahí el cambio fue más que simbólico: el diésel pasó a quedar como respaldo, los camiones cisterna se redujeron y las emisiones empezaron a bajar. La logística, esa señora severa que siempre llega con planillas y combustible caro, tuvo que aceptar que el futuro venía por cable y no necesariamente por una caravana de camiones subiendo la montaña.
Ahora, el capítulo comunitario aparece en Iglesia con un parque solar proyectado para abastecer hasta el 100% de la demanda residencial y comercial del departamento. Una central fotovoltaica, baterías para inyectar energía las 24 horas y una vida útil estimada de tres décadas: el combo suena a ciencia aplicada, pero también a una idea simple y potente. Que parte de la renta, la infraestructura y la planificación minera pueda traducirse en energía más limpia para quienes viven al pie de esos proyectos.
La apuesta, claro, no convierte a la cordillera en un jardín zen ni resuelve por decreto todos los debates sobre minería. Pero sí marca un dato difícil de ignorar: la discusión moderna ya no pasa solamente por cuánto se extrae, sino por cómo se opera, qué infraestructura queda y qué impacto concreto llega a las comunidades. En ese terreno, Veladero busca mostrar que la energía puede ser mucho más que un insumo operativo: puede ser una forma de desarrollo, siempre que las promesas bajen de la montaña y lleguen con enchufe, empleo y ahorro en la factura.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
Veladero consolidó en alta montaña un proceso de transformación energética que comenzó hace casi dos décadas y que hoy se proyecta hacia la comunidad. El suministro eléctrico para campamentos, talleres y áreas de proceso dejó de ser sólo una necesidad operativa para convertirse en un eje de innovación, eficiencia y desarrollo regional.
La operación minera, ubicada en la cordillera sanjuanina, inició ese camino con infraestructura eólica pionera y luego avanzó hacia una matriz más limpia mediante la integración del Sistema Libertadores, una línea de alta tensión que conecta la mina con energía renovable proveniente de Chile.
Innovación en alta montaña
El primer gran hito llegó en 2007, cuando Veladero instaló un aerogenerador de fabricación alemana DeWind modelo D8.2, con una inversión superior a los 8,5 millones de dólares. La obra fue diseñada para operar en condiciones extremas de nieve, altura, baja densidad de aire y exigencias sísmicas propias de la cordillera.
En 2010, la infraestructura alcanzó reconocimiento internacional al ser incorporada al Libro Guinness de los Récords como el aerogenerador situado a mayor altura del mundo, a 4.110 metros sobre el nivel del mar. La turbina cuenta con una capacidad de producción de hasta 2 MWh y ha inyectado a la red interna de la mina más de 28.500.000 KWh durante su vida operativa.
La operación y el mantenimiento del aerogenerador se realizan íntegramente con personal propio en el sitio, un dato clave para un proyecto ubicado en una zona de alta complejidad técnica y climática.
La Línea Libertadores y el cambio logístico
La infraestructura energética de Veladero dio un salto definitivo en 2022, cuando la operación integró el Sistema Libertadores de 220 kV. Con una inversión de 54 millones de dólares, la línea permitió conectar la mina con energía renovable proveniente de Chile y reducir la dependencia de generación diésel.
La obra modificó la dinámica logística del proyecto: la generación diésel pasó a funcionar exclusivamente como respaldo para contingencias. Además, el flujo de transporte de combustible se redujo de 9 a 6 camiones cisterna por día, con un ahorro anual estimado de 30 millones de litros de diésel.
El cambio en la matriz energética representa una reducción de emisiones superior a 100.000 toneladas de CO2e, a lo que se suma un ahorro adicional de 25.000 toneladas de CO2e asociado al transporte desde Luján de Cuyo.
El Parque Solar Comunitario de Iglesia
En una nueva etapa, Veladero acompañará la construcción del primer Parque Solar Comunitario de la provincia, ubicado en el departamento Iglesia. El proyecto es impulsado por el Gobierno de San Juan junto a EPSE y será financiado con fondos del Fideicomiso Fase 6.
La obra demandará una inversión estimada de USD 10 millones y buscará abastecer hasta el 100% de la demanda eléctrica residencial y comercial de Iglesia con energía renovable. El proyecto fue anunciado el 17 de abril de 2026 por el gobernador Marcelo Orrego.
Desde el punto de vista técnico, el parque contempla una central fotovoltaica de 8,5 MWp y un sistema de baterías de 32 MWh, que permitirá inyectar energía a la red durante las 24 horas. La iniciativa también prevé generación de empleo local durante los 12 meses de construcción, ahorros en la facturación eléctrica y una vida útil proyectada de 30 años bajo operación de EPSE.
El proyecto apunta a transformar la matriz energética local y a vincular la actividad minera con infraestructura de impacto comunitario. En ese esquema, la energía renovable aparece como un puente entre eficiencia operativa, reducción de emisiones y beneficios concretos para los usuarios del departamento.
Veladero se consolida así como un modelo de minería de gran escala en entornos extremos, con una estrategia que integra sostenibilidad, tecnología y desarrollo regional. La compañía busca medir su desempeño no sólo en niveles de producción, sino también en regeneración ambiental, eficiencia energética e impacto socioeconómico en las comunidades cercanas.
En Veladero, la energía dejó hace rato de ser apenas ese trámite invisible que permite prender luces, mover talleres y sostener campamentos a más de 4.000 metros de altura. En la cordillera sanjuanina, donde hasta el viento parece pedir viáticos antes de soplar, la mina empezó hace casi dos décadas un camino de transformación que hoy combina ingeniería, logística, renovables y una pregunta bastante razonable: si ya se pudo instalar un aerogenerador donde el aire escasea y la nieve no pide permiso, ¿por qué no proyectar energía limpia también hacia la comunidad?
La historia tuvo su primer golpe de efecto en 2007, cuando Veladero instaló un aerogenerador alemán en plena alta montaña. No era precisamente colocar un ventilador en el patio: había que levantar una estructura antisísmica, preparada para condiciones extremas y capaz de funcionar donde la densidad del aire juega a esconderse. En 2010, el aparato entró al Libro Guinness como el aerogenerador ubicado a mayor altura del mundo, porque aparentemente la minería sanjuanina decidió que si iba a hacer energía eólica, la iba a hacer con complejo de alpinista olímpico.
Después llegó el Sistema Libertadores, una línea eléctrica de alta tensión que conectó la operación con energía renovable proveniente de Chile. Ahí el cambio fue más que simbólico: el diésel pasó a quedar como respaldo, los camiones cisterna se redujeron y las emisiones empezaron a bajar. La logística, esa señora severa que siempre llega con planillas y combustible caro, tuvo que aceptar que el futuro venía por cable y no necesariamente por una caravana de camiones subiendo la montaña.
Ahora, el capítulo comunitario aparece en Iglesia con un parque solar proyectado para abastecer hasta el 100% de la demanda residencial y comercial del departamento. Una central fotovoltaica, baterías para inyectar energía las 24 horas y una vida útil estimada de tres décadas: el combo suena a ciencia aplicada, pero también a una idea simple y potente. Que parte de la renta, la infraestructura y la planificación minera pueda traducirse en energía más limpia para quienes viven al pie de esos proyectos.
La apuesta, claro, no convierte a la cordillera en un jardín zen ni resuelve por decreto todos los debates sobre minería. Pero sí marca un dato difícil de ignorar: la discusión moderna ya no pasa solamente por cuánto se extrae, sino por cómo se opera, qué infraestructura queda y qué impacto concreto llega a las comunidades. En ese terreno, Veladero busca mostrar que la energía puede ser mucho más que un insumo operativo: puede ser una forma de desarrollo, siempre que las promesas bajen de la montaña y lleguen con enchufe, empleo y ahorro en la factura.