El ámbito del fútbol argentino atraviesa un profundo luto tras confirmarse el fallecimiento de Ricardo “Payo” Aimar, padre del reconocido exfutbolista y actual ayudante de campo de la Selección Argentina, Pablo Aimar. El deceso se produjo a los 77 años de edad, dejando un legado imborrable en la comunidad deportiva de la provincia de Córdoba y el país.
Una trayectoria vinculada al ascenso y la formación
Ricardo Aimar no solo fue reconocido por ser el progenitor de una de las máximas figuras del fútbol nacional, sino que construyó su propia historia dentro de los campos de juego. Fue un destacado futbolista en Banda Norte, y su talento lo llevó a vestir las camisetas de instituciones de renombre como Belgrano de Córdoba, Newell’s Old Boys de Rosario y Estudiantes de Río Cuarto. Su impronta técnica y su conocimiento del juego fueron fundamentales en la formación futbolística de sus hijos, Pablo y Andrés.
Condolencias y despedida institucional
Tras conocerse la noticia, la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) emitió un comunicado oficial expresando su pesar y enviando sus sentidas condolencias a Pablo Aimar y a toda su familia. A este mensaje se sumaron clubes de la Liga Profesional y personalidades del deporte, destacando la figura del «Payo» como un hombre íntegro y profundamente respetado en el ambiente.
Los restos de Ricardo Aimar serán despedidos en la ciudad de Río Cuarto, lugar donde residía y donde consolidó su vínculo con el deporte local. La Selección Argentina, que actualmente cuenta con Pablo Aimar como pieza clave del cuerpo técnico liderado por Lionel Scaloni, se mantiene en estado de acompañamiento ante la pérdida de uno de los pilares de su staff técnico.
<p>Falleció Ricardo “Payo” Aimar, padre de Pablo Aimar, integrante del cuerpo técnico de la Selección Argentina. El exfutbolista de 77 años tuvo una destacada trayectoria en clubes como Belgrano y Newell’s Old Boys. La Asociación del Fútbol Argentino y diversas instituciones deportivas expresaron sus condolencias a la familia, cuyos restos serán despedidos en la ciudad de Río Cuarto.</p>
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
El mundo del fútbol se puso un brazalete negro, pero de los de verdad, de esos que duelen en el pecho y no solo en la planilla de la FIFA. Nos dejó Ricardo “Payo” Aimar, el hombre que no solo le dio la vida a Pablo, sino que aparentemente le heredó ese gen de la elegancia que hace que los Aimar traten a la pelota mejor que uno trata a su propia madre en el día de su cumpleaños. A los 77 años, el Payo decidió que ya había visto suficiente fútbol en este plano y se fue a jugar un picado en una liga con mejor césped, dejando a la Selección Argentina con un vacío que ni tres títulos mundiales pueden llenar en el corazón del cuerpo técnico de Scaloni.
Desde la AFA mandaron condolencias oficiales, un gesto necesario para un hombre que fue una leyenda en Río Cuarto y que supo vestir las camisetas de Belgrano y Newell’s cuando el fútbol todavía se jugaba con botines que pesaban tres kilos y el VAR no existía para arruinarle el asado a nadie. Esos restos serán despedidos en su ciudad natal, el lugar donde el Payo construyó su mito y donde, seguramente, hoy hasta el viento sopla un poquito más despacio por respeto. Pablo, que siempre fue el «Payasito», hoy tiene que despedir al Payo original, al molde de donde salió ese fútbol champagne que tanto nos hizo disfrutar en River y en la selección.
Es un momento de esos donde las redes sociales, por una vez, dejan de ser una cloaca de odio para convertirse en un santuario de respeto. La pérdida de Ricardo Aimar nos recuerda que detrás de cada ídolo que levanta una copa, hubo un padre que le infló la primera pelota o que le enseñó que el fútbol se juega con la cabeza, pero se siente con el alma. Buen viaje, Payo; acá abajo nos quedamos cuidando al Pablito, aunque hoy tenga la mirada más perdida que defensor tratando de marcar a su hijo en el Mundial 2002.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
El ámbito del fútbol argentino atraviesa un profundo luto tras confirmarse el fallecimiento de Ricardo “Payo” Aimar, padre del reconocido exfutbolista y actual ayudante de campo de la Selección Argentina, Pablo Aimar. El deceso se produjo a los 77 años de edad, dejando un legado imborrable en la comunidad deportiva de la provincia de Córdoba y el país.
Una trayectoria vinculada al ascenso y la formación
Ricardo Aimar no solo fue reconocido por ser el progenitor de una de las máximas figuras del fútbol nacional, sino que construyó su propia historia dentro de los campos de juego. Fue un destacado futbolista en Banda Norte, y su talento lo llevó a vestir las camisetas de instituciones de renombre como Belgrano de Córdoba, Newell’s Old Boys de Rosario y Estudiantes de Río Cuarto. Su impronta técnica y su conocimiento del juego fueron fundamentales en la formación futbolística de sus hijos, Pablo y Andrés.
Condolencias y despedida institucional
Tras conocerse la noticia, la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) emitió un comunicado oficial expresando su pesar y enviando sus sentidas condolencias a Pablo Aimar y a toda su familia. A este mensaje se sumaron clubes de la Liga Profesional y personalidades del deporte, destacando la figura del «Payo» como un hombre íntegro y profundamente respetado en el ambiente.
Los restos de Ricardo Aimar serán despedidos en la ciudad de Río Cuarto, lugar donde residía y donde consolidó su vínculo con el deporte local. La Selección Argentina, que actualmente cuenta con Pablo Aimar como pieza clave del cuerpo técnico liderado por Lionel Scaloni, se mantiene en estado de acompañamiento ante la pérdida de uno de los pilares de su staff técnico.
El mundo del fútbol se puso un brazalete negro, pero de los de verdad, de esos que duelen en el pecho y no solo en la planilla de la FIFA. Nos dejó Ricardo “Payo” Aimar, el hombre que no solo le dio la vida a Pablo, sino que aparentemente le heredó ese gen de la elegancia que hace que los Aimar traten a la pelota mejor que uno trata a su propia madre en el día de su cumpleaños. A los 77 años, el Payo decidió que ya había visto suficiente fútbol en este plano y se fue a jugar un picado en una liga con mejor césped, dejando a la Selección Argentina con un vacío que ni tres títulos mundiales pueden llenar en el corazón del cuerpo técnico de Scaloni.
Desde la AFA mandaron condolencias oficiales, un gesto necesario para un hombre que fue una leyenda en Río Cuarto y que supo vestir las camisetas de Belgrano y Newell’s cuando el fútbol todavía se jugaba con botines que pesaban tres kilos y el VAR no existía para arruinarle el asado a nadie. Esos restos serán despedidos en su ciudad natal, el lugar donde el Payo construyó su mito y donde, seguramente, hoy hasta el viento sopla un poquito más despacio por respeto. Pablo, que siempre fue el «Payasito», hoy tiene que despedir al Payo original, al molde de donde salió ese fútbol champagne que tanto nos hizo disfrutar en River y en la selección.
Es un momento de esos donde las redes sociales, por una vez, dejan de ser una cloaca de odio para convertirse en un santuario de respeto. La pérdida de Ricardo Aimar nos recuerda que detrás de cada ídolo que levanta una copa, hubo un padre que le infló la primera pelota o que le enseñó que el fútbol se juega con la cabeza, pero se siente con el alma. Buen viaje, Payo; acá abajo nos quedamos cuidando al Pablito, aunque hoy tenga la mirada más perdida que defensor tratando de marcar a su hijo en el Mundial 2002.