La reciente baja de las tasas de interés dispuesta por la autoridad monetaria ha transformado el escenario para el carry trade, la estrategia financiera de liquidar divisas para posicionarse en activos en moneda local. En las últimas semanas, los rendimientos de los instrumentos a tasa fija del Tesoro, como las Lecap y Boncap, han comprimido significativamente, ubicándose en un rango de entre el 1,6% y el 2% mensual.
Esta dinámica sitúa a los activos en pesos en terreno de tasas de interés negativas en términos reales, ya que se encuentran muy por debajo del índice de inflación, que en marzo registró un 3,4%. Si bien se proyecta una desaceleración en el aumento de precios, la rentabilidad en pesos sigue perdiendo la carrera contra el costo de vida, lo que obliga a los inversores a depender exclusivamente de la estabilidad del tipo de cambio para asegurar ganancias en dólares.
El riesgo del techo de la banda de flotación
Uno de los puntos de mayor preocupación para el mercado es la amplitud de la banda cambiaria. Actualmente, el tipo de cambio oficial mayorista opera un 23% por debajo del techo permitido por el Banco Central. Este margen otorga al dólar un espacio considerable para avanzar sin que medie una intervención oficial mediante la venta de reservas.
Según Salvador Vitelli, líder de research de Romano Group, el riesgo se ha acentuado notablemente: «Se necesitan once meses de tasas de interés para no perder contra el dólar», en un hipotético escenario donde la cotización escalara hasta el límite superior de la banda. Esta exigencia temporal es la más alta registrada desde que se implementó el actual esquema de flotación tras la flexibilización del cepo cambiario.
Perspectivas de los analistas
A pesar del incremento en el riesgo teórico, el consenso entre los especialistas sugiere que la calma cambiaria podría extenderse durante el próximo trimestre. Los fundamentos que sostienen esta previsión incluyen:
- Ingreso de divisas del agro: La liquidación de la cosecha gruesa garantiza una oferta sostenida de dólares.
- Acumulación de reservas: El Banco Central ha comprado más de u$s6.000 millones en lo que va del año.
- Sesgo de apreciación: La política monetaria actual favorece la fortaleza relativa del peso frente al dólar oficial.
No obstante, voces como la de Juan José Vázquez, de Cohen Aliados Financieros, recomiendan una actitud conservadora. Aunque el «termómetro» de las compras de reservas del BCRA siga dando positivo, el analista sugiere tomar ganancias de posiciones en pesos de manera gradual, advirtiendo que, en los niveles actuales de rendimiento, el riesgo asumido podría no justificar la recompensa esperada.
<p>La reducción de las tasas de interés y la compresión de rendimientos en instrumentos del Tesoro han incrementado el riesgo de las operaciones de «carry trade» en Argentina. Con tasas mensuales de entre 1,6% y 2%, frente a una inflación superior, la estrategia de vender dólares para posicionarse en pesos requiere ahora de una estabilidad cambiaria extrema y plazos de hasta once meses para cubrir eventuales rebotes del tipo de cambio.</p>
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
Bienvenidos a «Bailando por un Dólar», la versión financiera donde los inversores intentan hacer equilibrio sobre una baldosa floja mientras el Banco Central les quita la música. El famoso «carry trade» —esa patriótica costumbre de vender verdes para comprar pesos y rezar para que el dólar no se mueva— se está volviendo un deporte de alto riesgo, casi tanto como cruzar la Avenida Rawson con los ojos vendados. Con las tasas de las Lecap rindiendo un escuálido 2% mensual, la maniobra tiene menos margen que el presupuesto de un centro de jubilados; ahora necesitás que el dólar se quede más quieto que estatua de plaza para no terminar perdiendo hasta los ahorros de la comunión.
Lo más tierno del asunto es que, según los analistas, hoy necesitás estar once meses «invertido» en pesos para cubrirte de un posible salto del dólar hacia el techo de la banda de flotación. Once meses. Básicamente, tenés que tenerle más fe al peso argentino que la que le tenés a tu equipo de fútbol cuando va perdiendo tres a cero en el segundo tiempo. El riesgo es que el dólar tiene un margen del 23% para subir antes de que el Central mueva un dedo, lo que significa que un estornudo del mercado podría borrar tu ganancia de todo un año en una tarde de furia. Pero claro, como el campo está liquidando la cosecha y el Central compra reservas como si fueran figuritas del mundial, todos siguen en la fiesta esperando que el último que apague la luz sea el que se lleve los dólares. Es una timba sofisticada donde el premio es una ganancia en dólares y el castigo es quedar pedaleando en el aire con un puñado de pesos que valen menos que un billete del Estanciero.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
La reciente baja de las tasas de interés dispuesta por la autoridad monetaria ha transformado el escenario para el carry trade, la estrategia financiera de liquidar divisas para posicionarse en activos en moneda local. En las últimas semanas, los rendimientos de los instrumentos a tasa fija del Tesoro, como las Lecap y Boncap, han comprimido significativamente, ubicándose en un rango de entre el 1,6% y el 2% mensual.
Esta dinámica sitúa a los activos en pesos en terreno de tasas de interés negativas en términos reales, ya que se encuentran muy por debajo del índice de inflación, que en marzo registró un 3,4%. Si bien se proyecta una desaceleración en el aumento de precios, la rentabilidad en pesos sigue perdiendo la carrera contra el costo de vida, lo que obliga a los inversores a depender exclusivamente de la estabilidad del tipo de cambio para asegurar ganancias en dólares.
El riesgo del techo de la banda de flotación
Uno de los puntos de mayor preocupación para el mercado es la amplitud de la banda cambiaria. Actualmente, el tipo de cambio oficial mayorista opera un 23% por debajo del techo permitido por el Banco Central. Este margen otorga al dólar un espacio considerable para avanzar sin que medie una intervención oficial mediante la venta de reservas.
Según Salvador Vitelli, líder de research de Romano Group, el riesgo se ha acentuado notablemente: «Se necesitan once meses de tasas de interés para no perder contra el dólar», en un hipotético escenario donde la cotización escalara hasta el límite superior de la banda. Esta exigencia temporal es la más alta registrada desde que se implementó el actual esquema de flotación tras la flexibilización del cepo cambiario.
Perspectivas de los analistas
A pesar del incremento en el riesgo teórico, el consenso entre los especialistas sugiere que la calma cambiaria podría extenderse durante el próximo trimestre. Los fundamentos que sostienen esta previsión incluyen:
- Ingreso de divisas del agro: La liquidación de la cosecha gruesa garantiza una oferta sostenida de dólares.
- Acumulación de reservas: El Banco Central ha comprado más de u$s6.000 millones en lo que va del año.
- Sesgo de apreciación: La política monetaria actual favorece la fortaleza relativa del peso frente al dólar oficial.
No obstante, voces como la de Juan José Vázquez, de Cohen Aliados Financieros, recomiendan una actitud conservadora. Aunque el «termómetro» de las compras de reservas del BCRA siga dando positivo, el analista sugiere tomar ganancias de posiciones en pesos de manera gradual, advirtiendo que, en los niveles actuales de rendimiento, el riesgo asumido podría no justificar la recompensa esperada.
Bienvenidos a «Bailando por un Dólar», la versión financiera donde los inversores intentan hacer equilibrio sobre una baldosa floja mientras el Banco Central les quita la música. El famoso «carry trade» —esa patriótica costumbre de vender verdes para comprar pesos y rezar para que el dólar no se mueva— se está volviendo un deporte de alto riesgo, casi tanto como cruzar la Avenida Rawson con los ojos vendados. Con las tasas de las Lecap rindiendo un escuálido 2% mensual, la maniobra tiene menos margen que el presupuesto de un centro de jubilados; ahora necesitás que el dólar se quede más quieto que estatua de plaza para no terminar perdiendo hasta los ahorros de la comunión.
Lo más tierno del asunto es que, según los analistas, hoy necesitás estar once meses «invertido» en pesos para cubrirte de un posible salto del dólar hacia el techo de la banda de flotación. Once meses. Básicamente, tenés que tenerle más fe al peso argentino que la que le tenés a tu equipo de fútbol cuando va perdiendo tres a cero en el segundo tiempo. El riesgo es que el dólar tiene un margen del 23% para subir antes de que el Central mueva un dedo, lo que significa que un estornudo del mercado podría borrar tu ganancia de todo un año en una tarde de furia. Pero claro, como el campo está liquidando la cosecha y el Central compra reservas como si fueran figuritas del mundial, todos siguen en la fiesta esperando que el último que apague la luz sea el que se lleve los dólares. Es una timba sofisticada donde el premio es una ganancia en dólares y el castigo es quedar pedaleando en el aire con un puñado de pesos que valen menos que un billete del Estanciero.