El hallazgo de un cuerpo sin vida este miércoles por la tarde en el interior del canal Benavídez conmocionó a los vecinos de la zona limítrofe entre Santa Lucía y Chimbas. Tras las pericias de rigor, la Justicia identificó a la víctima como Silvia Mónica Valdivieso, de 58 años, quien era buscada por las fuerzas de seguridad luego de que su familia denunciara su desaparición pocas horas antes del trágico desenlace.
La reconstrucción de los hechos indica que la alerta se encendió cerca del mediodía, cuando el esposo de la víctima, Horacio Soria, regresó a su domicilio en el barrio Aramburu, departamento Rivadavia, y advirtió la ausencia de la mujer. Ante la vulnerabilidad de Valdivieso, quien «atravesaba una enfermedad mental», Soria radicó la denuncia inmediata en la Comisaría 27°, activando los protocolos de búsqueda de personas.
Hallazgo y operativo policial
Mientras el operativo de búsqueda se encontraba en pleno desarrollo, vecinos de la intersección de calle Benavídez y Chacabuco divisaron el cuerpo en el cauce del agua y dieron aviso al 911. Personal policial y judicial se trasladó al lugar para rescatar los restos y comenzar con las tareas de identificación, confirmando poco después que se trataba de la mujer desaparecida en Rivadavia.
Fuentes judiciales informaron que las primeras hipótesis indican que la mujer habría caído al canal de manera accidental en las inmediaciones del barrio Costa Canal III, en el límite entre Capital y Chimbas, siendo arrastrada por la corriente hasta el punto donde fue encontrada. No obstante, «las circunstancias del hecho continúan bajo investigación» por parte de la UFI Delitos Especiales para descartar cualquier otra posibilidad y confirmar la mecánica del accidente.
<p>Las autoridades identificaron como Silvia Mónica Valdivieso, de 58 años, a la mujer hallada sin vida este miércoles en el canal Benavídez. La víctima, que padecía una enfermedad mental, era buscada tras una denuncia de desaparición radicada por su esposo horas antes. Los investigadores analizan como principal hipótesis una caída accidental al cauce en las inmediaciones del barrio Costa Canal III.</p>
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
En una jornada donde la parca decidió que el canal Benavídez,la tragedia golpeó nuevamente a una familia sanjuanina. Silvia Valdivieso, de 58 años, se convirtió en la protagonista de una búsqueda que duró menos que un sueldo mínimo, pero con el peor final posible. Mientras su marido, Horacio Soria, intentaba convencer a la Comisaría 27° de que algo andaba mal, el destino ya estaba escribiendo el guion de una tarde para el olvido en el límite entre Santa Lucía y Chimbas.
Lo que para los vecinos de la zona de Benavídez y Chacabuco empezó como un miércoles cualquiera de mates y vereda, terminó con el avistamiento de un cuerpo en el canal. Los primeros reportes, sugieren que Silvia habría decidido, sin querer, que en una caída accidental que cerró su historia de la manera más abrupta.
Ahora, mientras la Justicia se pone los guantes de látex para investigar lo que todos sospechan pero nadie firma, queda flotando esa sensación de desprotección crónica. Porque en San Juan, parece que tener una enfermedad mental y vivir cerca de un canal es una combinación más peligrosa que cruzar la Circunvalación con los ojos vendados. La investigación seguirá su curso, se llenarán folios y se archivarán carpetas, mientras el canal sigue su flujo, impasible ante la tragedia que, una vez más, nos recuerda que la vida es eso que pasa entre que denunciás una desaparición y te llaman para identificarlo .
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
El hallazgo de un cuerpo sin vida este miércoles por la tarde en el interior del canal Benavídez conmocionó a los vecinos de la zona limítrofe entre Santa Lucía y Chimbas. Tras las pericias de rigor, la Justicia identificó a la víctima como Silvia Mónica Valdivieso, de 58 años, quien era buscada por las fuerzas de seguridad luego de que su familia denunciara su desaparición pocas horas antes del trágico desenlace.
La reconstrucción de los hechos indica que la alerta se encendió cerca del mediodía, cuando el esposo de la víctima, Horacio Soria, regresó a su domicilio en el barrio Aramburu, departamento Rivadavia, y advirtió la ausencia de la mujer. Ante la vulnerabilidad de Valdivieso, quien «atravesaba una enfermedad mental», Soria radicó la denuncia inmediata en la Comisaría 27°, activando los protocolos de búsqueda de personas.
Hallazgo y operativo policial
Mientras el operativo de búsqueda se encontraba en pleno desarrollo, vecinos de la intersección de calle Benavídez y Chacabuco divisaron el cuerpo en el cauce del agua y dieron aviso al 911. Personal policial y judicial se trasladó al lugar para rescatar los restos y comenzar con las tareas de identificación, confirmando poco después que se trataba de la mujer desaparecida en Rivadavia.
Fuentes judiciales informaron que las primeras hipótesis indican que la mujer habría caído al canal de manera accidental en las inmediaciones del barrio Costa Canal III, en el límite entre Capital y Chimbas, siendo arrastrada por la corriente hasta el punto donde fue encontrada. No obstante, «las circunstancias del hecho continúan bajo investigación» por parte de la UFI Delitos Especiales para descartar cualquier otra posibilidad y confirmar la mecánica del accidente.
En una jornada donde la parca decidió que el canal Benavídez,la tragedia golpeó nuevamente a una familia sanjuanina. Silvia Valdivieso, de 58 años, se convirtió en la protagonista de una búsqueda que duró menos que un sueldo mínimo, pero con el peor final posible. Mientras su marido, Horacio Soria, intentaba convencer a la Comisaría 27° de que algo andaba mal, el destino ya estaba escribiendo el guion de una tarde para el olvido en el límite entre Santa Lucía y Chimbas.
Lo que para los vecinos de la zona de Benavídez y Chacabuco empezó como un miércoles cualquiera de mates y vereda, terminó con el avistamiento de un cuerpo en el canal. Los primeros reportes, sugieren que Silvia habría decidido, sin querer, que en una caída accidental que cerró su historia de la manera más abrupta.
Ahora, mientras la Justicia se pone los guantes de látex para investigar lo que todos sospechan pero nadie firma, queda flotando esa sensación de desprotección crónica. Porque en San Juan, parece que tener una enfermedad mental y vivir cerca de un canal es una combinación más peligrosa que cruzar la Circunvalación con los ojos vendados. La investigación seguirá su curso, se llenarán folios y se archivarán carpetas, mientras el canal sigue su flujo, impasible ante la tragedia que, una vez más, nos recuerda que la vida es eso que pasa entre que denunciás una desaparición y te llaman para identificarlo .