“Quiero por lo menos tener sus cosas, sus fotos, recuperar de alguna manera un poco de lo que era la vida de mi hija”. Con esas palabras, Susana Knoch, madre de Luciana Celeste Báez, inició un pedido de solidaridad para intentar recuperar el celular de su hija, la joven de 22 años que murió en un violento choque ocurrido en la esquina de Colón y Perú, en Ciudad.
El teléfono es un Motorola G24 Power de color celeste y desapareció durante el accidente. Por eso, la familia difundió un pedido para que cualquier persona que haya encontrado el dispositivo o tenga información sobre su paradero pueda comunicarse con ellos.
Para Susana, encontrar el celular tiene un valor que va mucho más allá del objeto. Allí estaban las fotografías, videos y recuerdos de Luciana, elementos que hoy representan una de las pocas maneras de conservar parte de la vida de su hija.
“Necesito tener las cosas de mi hija”
La madre de Luciana contó que, después del accidente del pasado miércoles 26, recibió en la Fiscalía algunas de las pertenencias que llevaba la joven, pero el celular no estaba entre ellas.
“Entre las pertenencias que me entregaron en la Fiscalía no estaba su celular, tampoco la billetera de su novio. Son dos cosas que desaparecieron en el momento del accidente”, comentó Susana.
Según explicó, sí recibió la ropa que llevaba Luciana, sus zapatillas, una campera que perteneció a su novio y otros elementos, pero el teléfono de la joven no apareció.
“El celular de mi hija no está en ninguna parte, no apareció ni siquiera roto”, señaló Susana, quien pidió poder determinar qué ocurrió con las pertenencias de Luciana después del impacto.
La familia busca así recuperar un objeto que considera fundamental para preservar los recuerdos de la joven.
“Yo necesito por lo menos tener sus cosas, sus fotos, sus imágenes, recuperar de alguna manera un poco de lo que era la vida de mi hija”, expresó la mujer.
El pedido de justicia
El reclamo por el celular se produjo mientras la familia continúa atravesando el duelo por la muerte de Luciana y sigue de cerca la investigación por el accidente.
Por el hecho quedó imputado un joven de 21 años, quien conducía un Citroën C4 Cactus que chocó contra un Fiat Cronos.
Como consecuencia del impacto, Luciana salió despedida del habitáculo y murió en el lugar. Otras cuatro personas resultaron heridas y fueron trasladadas a distintos centros asistenciales. El novio de Luciana, que viajaba en el Cronos, sufrió lesiones de gravedad y permanece atravesando un proceso de recuperación.
La Fiscalía de Tránsito imputó al conductor por homicidio culposo agravado, lesiones graves culposas agravadas y lesiones leves culposas, todo en concurso ideal.
La fiscal Mariana Gutiérrez dispuso su libertad bajo una fianza de $6 millones y estableció además una prohibición para conducir vehículos mientras avance la investigación.
“Mi hija ya no está”
La decisión judicial generó un fuerte dolor en la familia de Luciana. Su madre cuestionó que el conductor imputado pueda continuar en libertad mientras ellos atraviesan las consecuencias de la tragedia.
“La persona que iba al volante cuando mi hija murió está libre después de haber pagado 6 millones. Está libre ahora haciendo una vida normal, mientras mi hija ya no está”, sostuvo Susana.
La mujer también hizo referencia al estado de salud del novio de Luciana, quien sufrió fracturas y debe afrontar una intervención quirúrgica.
“Mientras a mi hija se le detuvo la vida, su novio hoy va a ser operado de cadera, porque tiene fractura de cadera, de columna, más todas las heridas emocionales por haber perdido al amor de su vida”, expresó.
Más allá del reclamo por la situación procesal del conductor, la familia insistió ahora con un pedido concreto: recuperar el celular de Luciana.
Luciana Celeste Báez, de 22 años, murió tras un choque ocurrido el miércoles 26 en la esquina de Colón y Perú, en Ciudad. Su familia recibió parte de sus pertenencias, pero no encontró su celular, un Motorola G24 Power celeste. Su madre, Susana Knoch, pidió ayuda para recuperarlo porque allí estaban las fotos y recuerdos de su hija.
Un celular celeste puede parecer poca cosa hasta que adentro están las fotos de una hija que ya no está. Susana Knoch busca recuperar un Motorola G24 Power que desapareció después del choque en Colón y Perú, y que para su familia vale bastante más que lo que diga cualquier etiqueta de precio.
La escena tiene algo de inventario imposible: ropa, zapatillas, una campera, algunas pertenencias entregadas en Fiscalía y, entre todo eso, falta justamente el objeto que guardaba la vida cotidiana de Luciana. Como si después de una tragedia alguien hubiera hecho control de stock y hubiera decidido que las fotos también podían quedar pendientes.
La madre recibió parte de las cosas que llevaba su hija, pero el teléfono no apareció, ni siquiera roto. Tampoco apareció la billetera del novio de Luciana, según relató la mujer, que ahora intenta saber qué pasó con ambos objetos después del impacto.
El pedido no busca recuperar un aparato para volver a mirar notificaciones ni para estrenar una pantalla nueva. Busca recuperar fotografías, videos e imágenes que hoy tienen un valor que ningún teléfono nuevo puede reemplazar.
Mientras tanto, la investigación por el choque continúa y la familia sigue atravesando el duelo, con el novio de Luciana recuperándose de heridas graves y con un conductor imputado que permanece en libertad bajo fianza.
Hay cosas que se pueden comprar otra vez. Una vida, no. Las fotos tampoco vienen con garantía extendida.