Este martes finaliza el plazo formal para que los productores de San Juan presenten las denuncias por los daños provocados por las heladas tardías. Hasta las primeras horas de la jornada, el registro provincial contabilizaba 1.350 denuncias correspondientes a unas 18.500 hectáreas afectadas en diferentes puntos del territorio sanjuanino.
Las cifras fueron confirmadas por el secretario de Agricultura, Ganadería y Agroindustria de San Juan, Miguel Moreno, quien además anunció que el Poder Ejecutivo trabaja en un proyecto para modificar la ley provincial de emergencia agropecuaria. La iniciativa apunta a reducir los tiempos administrativos y permitir una respuesta más rápida ante las contingencias climáticas que perjudican a la producción.
En declaraciones a Radio Sarmiento, el funcionario explicó que el marco normativo vigente dificulta la adopción de medidas inmediatas debido a la cantidad de procedimientos necesarios para declarar oficialmente una emergencia.
«Esta ley que nosotros tenemos es una ley que requiere varios pasos, para poder declarar la emergencia», señaló Moreno.
El Gobierno busca actualizar una ley que tiene más de 50 años
Uno de los principales obstáculos identificados por las autoridades provinciales es la antigüedad de la legislación. Según explicó el secretario, San Juan cuenta con una normativa que data aproximadamente de la década del 70 y que nunca fue actualizada para responder a las actuales necesidades del sector productivo.
«Estamos hablando de una ley que es aproximadamente de la década del ’70 que nunca se modificó, nunca se la actualizó», puntualizó el funcionario.
Moreno indicó que el Gobierno provincial analiza las experiencias de jurisdicciones vecinas con el propósito de incorporar mecanismos que permitan alcanzar mayores «niveles de celeridad» en la gestión de las emergencias agropecuarias.
La modificación propuesta apunta a habilitar declaraciones de emergencia por zonas geográficas específicas, sin necesidad de esperar a que finalicen las evaluaciones en toda la provincia. De esta manera, las autoridades podrían incorporar progresivamente nuevos territorios afectados por fenómenos climáticos.
«Lo que se está buscando es actualizar esta ley, una ley que nos permita poder hacer declaraciones mucho más precisas por pequeñas zonas y después poder ir sumando en el caso de que hubiesen nuevas zonas con contingencias e ir sumándolas a la emergencia ya decretada», afirmó.
Actualmente, el procedimiento exige reunir la información correspondiente a las distintas áreas perjudicadas antes de avanzar con la declaración oficial. Esta modalidad genera dificultades cuando las contingencias climáticas se producen en diferentes momentos o afectan a nuevos departamentos.
«Hoy día la declaración de la emergencia se trabaja básicamente como por ciclo. Necesitamos esperar tener todas porque después un nuevo proceso demora mucho más», explicó Moreno.
En ese sentido, el secretario señaló que el objetivo de la reforma es simplificar el mecanismo administrativo: «lo que estamos tratando de hacer es obviar algunos pasos para que pueda ser mucho más rápido».
Para ejemplificar las dificultades del sistema vigente, describió una situación hipotética en la que diferentes departamentos sufren daños en momentos distintos.
«Hoy día si el caso fuese, por ejemplo, Sarmiento y Caucete o Caucete y 25 de Mayo, y se declara la emergencia agropecuaria, en el caso que mañana sean Angaco y Albardón, tendríamos que generar todo este trámite administrativo nuevamente para poder lograr la emergencia», sostuvo.
La reducción de los plazos administrativos resulta fundamental para que los productores puedan acceder oportunamente a los beneficios económicos previstos por la emergencia agropecuaria. Entre ellos se encuentran las prórrogas impositivas y la posibilidad de postergar determinados compromisos financieros.
«Lo que estamos hablando de la emergencia agropecuaria es la que trata, la que en realidad permite beneficios impositivos tanto nacionales como provinciales o postergaciones de cuotas de líneas de crédito adquiridas en la provincia», explicó el funcionario.
Las zonas más afectadas y el impacto sobre la próxima cosecha
Las heladas tardías provocaron daños en diferentes actividades agrícolas de San Juan. La vitivinicultura aparece como el sector más perjudicado, principalmente por la extensión de la superficie cultivada con vid en la provincia. También se registraron consecuencias importantes en las explotaciones olivícolas y hortícolas.
De acuerdo con la información proporcionada por las autoridades, Sarmiento, 25 de Mayo y Caucete se encuentran entre los departamentos donde se concentran los principales daños.
Aunque las evaluaciones técnicas todavía están en desarrollo, las autoridades anticipan una reducción considerable en los rendimientos de la próxima cosecha. Sin embargo, esto no significa que todas las explotaciones afectadas hayan sufrido pérdidas totales.
En el caso de la vid, las segundas y terceras yemas pueden generar nuevos brotes y permitir cierta recuperación de las plantas. No obstante, esta capacidad de rebrote no necesariamente compensa los daños ocasionados por las bajas temperaturas.
La disminución del rendimiento repercutirá sobre diferentes actividades vinculadas a la producción de uva, especialmente la elaboración de vino, mosto y pasas de uva. Este último sector tiene particular relevancia para la economía provincial, ya que San Juan lidera la producción nacional.
Desde la Secretaría de Agricultura señalaron que las consecuencias económicas más importantes se manifestarán entre enero y marzo, cuando comience la comercialización de la uva correspondiente a la nueva temporada. Será entonces cuando la reducción de los volúmenes cosechados tenga un impacto más directo sobre los ingresos de los productores.
Qué asistencia podrán recibir los productores afectados
Mientras avanza el procedimiento para declarar formalmente la emergencia agropecuaria, el Gobierno provincial dispone de mecanismos de asistencia diferenciados según las características de cada explotación agrícola.
Los productores que poseen fincas de hasta 20 hectáreas pueden acceder a un sistema de ayuda económica inmediata, cuya tramitación se realiza directamente a través de la Agencia Calidad San Juan.
Este mecanismo permite atender las situaciones particulares sin necesidad de esperar la conformación de una comisión general ni su correspondiente dictamen. La asistencia puede activarse una vez que se completan las pericias técnicas y los informes administrativos individuales necesarios para acreditar los daños.
Por otra parte, la declaración oficial de emergencia agropecuaria habilitará beneficios destinados a aliviar las obligaciones económicas de las explotaciones perjudicadas. Entre las principales herramientas se encuentran las prórrogas impositivas provinciales y nacionales, además de la postergación de vencimientos correspondientes a créditos bancarios contraídos con la provincia.
La reforma que prepara el Poder Ejecutivo busca agilizar precisamente el acceso a estos instrumentos, mediante un procedimiento que permita declarar la emergencia en sectores específicos e incorporar posteriormente nuevas zonas afectadas, sin tener que repetir todo el trámite administrativo.
Con el cierre del plazo de presentación de denuncias previsto para este martes, las autoridades provinciales continuarán con las evaluaciones técnicas para determinar el alcance de los daños y avanzar en los procedimientos correspondientes. Mientras tanto, las explotaciones afectadas enfrentan la perspectiva de una menor producción durante la próxima temporada y la necesidad de acceder a herramientas financieras para afrontar sus compromisos.
Este martes vence el plazo para que los productores sanjuaninos denuncien los daños ocasionados por las heladas tardías. Hasta las primeras horas de la jornada se registraron 1.350 denuncias y 18.500 hectáreas afectadas. Ante la magnitud de las pérdidas, el Gobierno provincial prepara una reforma de la ley de emergencia agropecuaria para agilizar la asistencia al sector.
En San Juan, las heladas tardías encontraron una manera particularmente eficiente de complicarle la existencia al sector agrícola: primero congelaron los cultivos y después dejaron a los productores frente a un procedimiento administrativo que parece haber sido conservado a la misma temperatura. Con 1.350 denuncias y unas 18.500 hectáreas afectadas, el campo sanjuanino enfrenta una emergencia mientras la legislación provincial demuestra que hay cosas que sobreviven incluso a los cambios climáticos: los trámites interminables.
El secretario de Agricultura, Miguel Moreno, explicó que la ley vigente data aproximadamente de la década del 70. Es decir, mientras la humanidad desarrollaba internet, teléfonos inteligentes e inteligencia artificial, la normativa sanjuanina de emergencia agropecuaria permanecía prácticamente intacta, como una reliquia burocrática custodiada por generaciones de expedientes. Medio siglo después, el Gobierno descubrió que quizás sería conveniente actualizarla antes de que los productores necesiten solicitar una jubilación para conocer el resultado de sus gestiones.
El problema tiene una particularidad fascinante: la naturaleza puede organizar una helada en cuestión de horas, pero el Estado necesita reunir información de toda la provincia para responder administrativamente. Si primero se congelan los cultivos de Sarmiento y Caucete y después aparecen daños en Angaco y Albardón, el mecanismo vigente obliga a repetir el procedimiento. Una especie de videojuego administrativo en el que superar un nivel no garantiza avanzar al siguiente, sino que puede significar volver a completar todos los formularios.
La propuesta oficial consiste en permitir declaraciones de emergencia por zonas e incorporar nuevas áreas afectadas sin reiniciar el proceso. Una innovación que podría resumirse en una idea revolucionaria para la administración pública: que las urgencias puedan atenderse mientras todavía son urgentes.
Mientras tanto, la vitivinicultura, la olivicultura y la horticultura contabilizan los daños. Las consecuencias económicas más importantes comenzarían a manifestarse entre enero y marzo, cuando llegue el momento de comercializar la nueva cosecha. Para entonces, el sector espera que la única actividad que continúe congelada no sea la asistencia estatal. Porque una cosa es sufrir una helada tardía y otra bastante diferente es que también llegue tarde la solución.