Carlos Melconian cuestionó la situación de las reservas y advirtió que el Gobierno todavía no cuenta con las condiciones necesarias para avanzar hacia una apertura total del mercado cambiario. El economista afirmó que acompaña la idea de alcanzar un régimen de flotación libre, pero consideró que ese esquema debe ser el resultado de un programa económico integral.

“Somos partidarios de un tipo de cambio libre y flotante, pero eso es un punto de llegada de un país dentro de un programa integral a la Argentina (…) No te da el cuero porque no tenés con qué”, afirmó.

Melconian planteó así que una liberalización completa requiere previamente una posición de reservas que permita enfrentar eventuales presiones sobre el mercado cambiario.

Críticas a la estrategia comunicacional del Gobierno

Durante una entrevista televisiva, el economista también fue consultado sobre la agenda económica y política del Gobierno, marcada por los viajes internacionales del presidente Javier Milei en busca de inversiones y por los mensajes del ministro de Economía, Luis Caputo, ante inversores.

En ese contexto, cuestionó la advertencia expresada por Caputo en inglés, “We prepare for the worst”, en referencia a la preparación oficial ante una posible dolarización de carteras.

“Yo no comparto este tipo de comunicación (…) Yo lo que no puedo creer es que les preocupe el año electoral y no les preocupe lo que viene ocurriendo, porque eso atenta contra el nivel de actividad”, aseveró.

Para Melconian, el debate económico no debería concentrarse únicamente en los riesgos derivados del próximo proceso electoral, sino también en la evolución actual de la actividad y en las condiciones necesarias para consolidar el programa económico.

El debate por el dólar y las reservas

Las declaraciones volvieron a colocar en primer plano la discusión sobre el régimen cambiario, el nivel de reservas y las condiciones necesarias para avanzar hacia una mayor flexibilización.

Melconian sostuvo que un sistema de tipo de cambio libre y flotante puede constituir un objetivo económico, pero remarcó que debe alcanzarse como consecuencia de un programa integral y no como una decisión aislada.

Su planteo se produce mientras el Gobierno mantiene como parte central de su agenda la búsqueda de inversiones en el exterior y procura transmitir a los mercados que dispone de herramientas para atravesar eventuales episodios de tensión financiera y cambiaria.