El gobierno de Javier Milei relativiza el avance de los desdoblamientos electorales en las provincias y sostiene que se trata de un escenario que esperaba desde hace meses. En la Casa Rosada consideran que separar las elecciones locales de las nacionales no altera la negociación por la reforma política y puede facilitar una estrategia en la que La Libertad Avanza compita por las gobernaciones mientras alcanza acuerdos distintos para la elección presidencial.
“Es algo que ya sabíamos que iba a suceder”, resumen en Nación. La lectura oficial es que cada gobernador define su calendario en función de su propia estrategia electoral y que esa decisión debe analizarse por separado de la discusión nacional sobre la suspensión de las PASO.
El oficialismo busca competir en las provincias sin cerrar las puertas a los acuerdos
El planteo aparece después de que Maximiliano Pullaro confirmara que Santa Fe tendrá sus PASO provinciales en abril y las elecciones generales en junio de 2027. Tucumán, Salta, Chubut, Chaco y otras provincias también avanzaron con calendarios separados o anticiparon que tomarán ese camino.
En Balcarce 50 aseguran que son pocos los distritos que terminarán votando sus autoridades provinciales junto con la elección presidencial. Entre las excepciones ubican a Catamarca, donde Raúl Jalil confirmó que los comicios locales serán el mismo día que los nacionales.
En la Casa Rosada también relativizan el riesgo de atravesar una secuencia de derrotas provinciales antes de la elección nacional. La lectura oficial es que el impacto político y financiero dependerá del tipo de vínculo que el Gobierno mantenga con cada gobernador: sostienen que no tendría el mismo efecto una derrota frente a un mandatario con el que exista un acuerdo de gobernabilidad que una caída ante un adversario directo de La Libertad Avanza.
En ese segundo plano aparece el esquema de colectoras o adhesiones electorales que la Casa Rosada quiere incorporar dentro de la reforma política. La alternativa permitiría que fuerzas provinciales sin candidato presidencial propio adhieran a la candidatura nacional de Milei con sus propias listas legislativas, sin obligar a trasladar ese entendimiento a las categorías provinciales.
La conducción libertaria considera que ese mecanismo puede facilitar los denominados “acuerdos de competencia” que viene discutiendo con distintos gobernadores. El criterio consiste en evitar una coalición uniforme: LLA puede enfrentar a un mandatario por una gobernación y, meses después, compartir un esquema electoral para la Presidencia y las categorías nacionales.
La negociación por las PASO, con el Senado como principal obstáculo
Ese diseño todavía depende, sin embargo, de la negociación parlamentaria. En el Gobierno hay entusiasmo con la posibilidad de suspender las PASO nacionales, pero reconocen que todavía no tienen garantizado el resultado en el Senado. La Casa Rosada necesita 37 votos para modificar el régimen electoral y admite que el principal problema ya no pasa solamente por convencer a gobernadores, sino por asegurar el acompañamiento individual de los senadores.
“Más que cerrar gobernadores, falta cerrar senadores”, resumen cerca de la negociación. En Nación advierten que los mandatarios no controlan automáticamente todos los votos de sus provincias y que existen legisladores de la UCR, el PRO y bloques provinciales cuya posición debe negociarse de manera independiente.
Diego Santilli continuará esa tarea durante los próximos días. Este jueves recibió en la Casa Rosada a Osvaldo Jaldo y el viernes se encontrará con Juan Pablo Valdés, con la reforma electoral y la agenda parlamentaria entre los principales temas. En Jefatura de Gabinete no dan todavía por confirmada una nueva tanda de reuniones para la semana próxima.
La negociación electoral de fondo tampoco quedará cerrada en esta etapa. En un sector de la Casa Rosada sostienen que no conviene entregar ahora posiciones provinciales a cambio de respaldos legislativos y plantean esperar hasta que termine el año parlamentario para avanzar con los acuerdos definitivos de 2027.
La reelección de Milei y el armado territorial
La principal prioridad sigue siendo la reelección de Milei, pero la conducción libertaria pretende preservar margen para construir poder provincial. Dentro del Gobierno conviven posiciones diferentes sobre cuánto ceder a los gobernadores: algunos funcionarios promueven acuerdos amplios para asegurar la boleta nacional y otros quieren competir por una mayor cantidad de gobernaciones.
La discusión excede además las candidaturas. Los entendimientos que analiza la Casa Rosada pueden incluir lugares en listas legislativas, participación en eventuales gabinetes, vicegobernaciones, intendencias y otras condiciones territoriales. Por eso, en Nación insisten en que no existe una negociación general y que cada distrito tendrá su propio cierre.
El oficialismo pone especial atención en la Ciudad y la provincia de Buenos Aires, donde considera más importante evitar una fragmentación del espacio que respalda a Milei. En sectores del Gobierno sostienen que una elección unificada en esos dos distritos permitiría aprovechar mejor el peso de la candidatura presidencial, aunque las definiciones dependerán de los acuerdos con el PRO y del calendario que adopte el peronismo bonaerense.
La reacción de la Casa Rosada frente a los desdoblamientos es, por ahora, evitar una confrontación general con los gobernadores y analizar cada caso según el vínculo político y electoral. El Gobierno da por hecho que habrá múltiples elecciones antes de octubre, apuesta a competir con candidatos propios donde considere conveniente y concentra la negociación inmediata en conseguir los votos del Senado para suspender las PASO y ordenar después los acuerdos para la candidatura de Milei.
El gobierno de Javier Milei negocia acuerdos con gobernadores de cara a las elecciones de 2027, mientras busca presentar candidatos propios en las provincias. La Casa Rosada considera que el adelantamiento de los comicios locales era previsible y apuesta a separar las disputas provinciales de la presidencial. En paralelo, necesita reunir 37 votos en el Senado para suspender las PASO nacionales.
Milei quiere la reelección, candidatos propios en las provincias y acuerdos con gobernadores que, eventualmente, podrían competir contra La Libertad Avanza. En el tablero electoral de 2027, el oficialismo busca una fórmula que permita disputar el poder territorial sin resignar aliados para la boleta presidencial.
La estrategia tiene algo de supermercado político: cada distrito con su propia lista de precios, promociones por separado y una caja común para la Presidencia. Un gobernador puede ser adversario en junio y socio electoral meses después, siempre que las diferencias no terminen en una pelea por quién se queda con el changuito.
La Casa Rosada asegura que los desdoblamientos no la sorprenden. Santa Fe ya confirmó sus PASO provinciales para abril y las generales para junio de 2027, mientras otras provincias avanzan con calendarios propios. El Gobierno admite que habrá varias elecciones antes de octubre y pretende evitar que cada derrota local se convierta en un certificado anticipado de defunción presidencial.
Para eso, el oficialismo apuesta a los llamados acuerdos de competencia: disputar gobernaciones con postulantes libertarios y, al mismo tiempo, negociar adhesiones para la candidatura nacional de Milei. La reforma política podría habilitar ese mecanismo, pero primero hay que superar un detalle administrativo de la democracia argentina: conseguir los votos necesarios en el Senado.
Ahí aparece el número que hoy pesa más que cualquier foto de unidad: 37. Esos son los votos que necesita el Gobierno para modificar el régimen electoral y suspender las PASO nacionales. Los gobernadores pueden sentarse a negociar, pero no llevan necesariamente a todos sus senadores en el bolsillo, como si fueran las llaves del auto.
Mientras Diego Santilli continúa las conversaciones con los mandatarios provinciales, dentro del oficialismo conviven dos posiciones: quienes prefieren acordar con amplitud para fortalecer la candidatura presidencial y quienes quieren competir por la mayor cantidad posible de gobernaciones. También están en juego lugares legislativos, vicegobernaciones, intendencias y eventuales cargos en futuros gabinetes.
La prioridad declarada es la reelección de Milei, aunque el armado territorial sigue abierto y cada provincia tendrá su propia negociación. La política argentina ya encontró una manera de competir y acordar al mismo tiempo: pelearse por la sucursal, negociar la casa central y dejar la cuenta para después.
