La causa por el ingreso de una camioneta a la Pampa del Leoncito, en Calingasta, quedó en manos de la Cámara de Apelaciones después de que las dos personas involucradas cuestionaran la sanción económica impuesta en primera instancia.
La presentación obliga a revisar la resolución dictada por el juez de Paz de Calingasta, Andrés Troche, quien había aplicado multas por el episodio ocurrido dentro del área protegida.
El hecho se remonta al 8 de agosto de 2026, cuando una camioneta ingresó a la Pampa del Leoncito en un momento en el que esa acción no estaba permitida y terminó atascada en el barro y el suelo arcilloso de la planicie.
El vehículo permaneció enterrado durante 27 días, bajo custodia de Gendarmería, hasta que finalmente fue retirado el 4 de septiembre por orden judicial.
Como consecuencia del episodio, el juez Troche impuso una multa total de $9.231.440 al médico sanjuanino Agustín Añó y a Pablo Abraham.
Según explicó el magistrado, la sanción fue establecida en el marco de la Ley Provincial 571-F, destinada a la protección del patrimonio natural de San Juan. La aplicación fue individual, por lo que cada uno de los involucrados recibió su correspondiente multa.
Con la apelación ya presentada, la resolución deberá ser analizada ahora por la Cámara de Apelaciones. Hasta que exista una decisión en segunda instancia, el expediente continuará abierto en la Justicia.
El daño ambiental podría permanecer durante 80 años
Más allá de la discusión judicial sobre las sanciones económicas, el episodio dejó consecuencias ambientales que podrían extenderse durante varias décadas.
La Pampa del Leoncito posee características particulares que vuelven especialmente sensible su superficie. Las huellas profundas producidas por vehículos modifican un ambiente cuya recuperación depende de procesos naturales extremadamente lentos.
El licenciado en Biología y doctor en Ciencias Geológicas Daniel Flores explicó que el impacto provocado por la camioneta fue más severo que el registrado anteriormente por el paso de vehículos UTV. En aquel antecedente, la superficie se encontraba seca, mientras que durante agosto la planicie estaba húmeda.
Según el especialista, los UTV provocaron una alteración de entre 2,5 y 3 centímetros de profundidad, mientras que las ruedas de la Toyota Hilux alcanzaron aproximadamente los 8 centímetros.
Esa diferencia resulta determinante para estimar los tiempos de recuperación natural. Flores indicó que la tasa de sedimentación de este tipo de ambientes ronda un milímetro por año.
Con esos parámetros, calculó que las huellas generadas por los UTV podrían necesitar unos 25 años para recuperarse naturalmente, mientras que las marcas más profundas dejadas por la camioneta podrían demandar alrededor de 80 años.
Un sitio protegido por su valor geológico e histórico
La doctora Paula Santi Malnis, licenciada y doctora en Ciencias Geológicas egresada de la Universidad Nacional de San Juan, explicó que la Pampa del Leoncito constituye un sistema efímero conocido como playa lake.
A diferencia de un lago convencional, este tipo de formación no conserva agua de manera permanente. Su funcionamiento está relacionado con un sistema hídrico estacional alimentado por un río cuyo caudal depende de las precipitaciones.
La especialista también destacó el valor patrimonial del área, declarada Patrimonio Histórico y Natural.
Su relevancia histórica está vinculada con el paso de la columna del general José de San Martín durante la gesta libertadora y el Cruce de los Andes, mientras que su importancia natural responde a las características particulares de su paisaje y de su sistema geológico.
La causa por la camioneta que ingresó a la Pampa del Leoncito y quedó atrapada durante 27 días pasó a la Cámara de Apelaciones. Agustín Añó y Pablo Abraham apelaron la multa total de $9.231.440 impuesta por el juez de Paz de Calingasta, Andrés Troche, mientras especialistas advierten que el daño ambiental podría demorar hasta 80 años en recuperarse.
La camioneta salió de la Pampa del Leoncito después de 27 días, pero el expediente decidió quedarse. Ahora el caso llegó a la Cámara de Apelaciones porque los dos involucrados cuestionaron la multa impuesta por la Justicia. El vehículo ya fue retirado del barro; bastante más difícil será sacar del paisaje las huellas, que según especialistas podrían permanecer allí durante unas ocho décadas. La naturaleza, a diferencia de una camioneta, no dispone de grúa judicial.
El episodio comenzó el 8 de agosto, cuando la Toyota Hilux ingresó al área protegida en un momento en que no estaba permitido hacerlo y terminó atrapada sobre el suelo húmedo y arcilloso. Allí permaneció casi un mes, custodiada por Gendarmería, convirtiéndose involuntariamente en una instalación artística sobre las consecuencias de ignorar restricciones ambientales. El 4 de septiembre una orden judicial permitió finalmente retirarla.
Después llegó la factura. El juez de Paz de Calingasta, Andrés Troche, aplicó sanciones individuales a Agustín Añó y Pablo Abraham, con una multa total de $9.231.440 enmarcada en la Ley Provincial 571-F. Los sancionados apelaron y ahora será la Cámara la encargada de determinar si el monto queda firme, se modifica o corre otra suerte procesal.
Mientras la discusión judicial avanza al ritmo institucional correspondiente, el suelo tiene su propio calendario. Especialistas estimaron que las marcas más profundas provocadas por las ruedas llegaron a unos ocho centímetros y que estos ambientes acumulan sedimentos a razón de aproximadamente un milímetro por año. Es una ecuación sencilla y brutal: una maniobra de minutos puede dejar una marca durante buena parte de un siglo.
La Pampa del Leoncito, además, no es simplemente una enorme superficie conveniente para probar cuánto barro tolera una camioneta. Se trata de un ambiente protegido, con particularidades geológicas y valor histórico por su vínculo con el Cruce de los Andes. El expediente discutirá pesos y responsabilidades; el paisaje, en cambio, seguirá haciendo lo suyo con una velocidad aproximada de un milímetro anual.
