La Argentina vuelve a aparecer como una oportunidad para las grandes marcas internacionales, luego de años en los que las restricciones a las importaciones y las dificultades para operar en el país limitaron su presencia en el mercado local.

El regreso abarca desde firmas de consumo masivo hasta el segmento de lujo. Sin embargo, las compañías avanzan con cautela y buscan aprovechar las oportunidades comerciales sin asumir demasiados riesgos.

En ese sentido, priorizan las alianzas con grupos locales mediante franquicias, un modelo que les permite reducir la necesidad de invertir en activos propios y mantener mayor flexibilidad ante eventuales cambios regulatorios. Un ejemplo es la cadena española Mango, que volvió al país bajo el nombre MNG y opera a través del grupo Grimoldi.

“Ante el historial negativo de la Argentina frente a las inversiones extranjeras, las marcas internacionales adoptaron una estrategia de control de riesgos. Muchas comenzaron a operar a través del comercio electrónico para poder testear la demanda”, explicó Damián Falcone, profesor de Finanzas y Gestión del Riesgo en IAE Business School.

El interés del consumidor local también se reflejó durante décadas en los viajes al exterior, que funcionaron como una vía alternativa para acceder a productos que no estaban disponibles en el país.

Entre las marcas de lujo que volvieron a la Argentina se encuentran Dolce & Gabbana, Armani, Audemars Piguet, Breitling, Montblanc y Paul & Shark, entre otras. Fuera de ese segmento, también desembarcaron o preparan su regreso H&M, Mango, Kiabi, Superdry, Bestseller, Miniso, Carter’s y Decathlon.

Las inversiones anunciadas y las próximas aperturas

Algunas de estas compañías ya anunciaron sus inversiones. Miniso, Bestseller y Kiabi comprometieron unos US$50 millones cada una, mientras que Superdry & Co prevé desembolsar entre US$40 millones y US$50 millones durante sus primeros cuatro años de operación.

En conjunto, las cuatro firmas proyectan inversiones cercanas a los US$200 millones. Los anuncios reflejan el interés de las compañías por ampliar o recuperar su presencia en el mercado argentino, aunque sus planes se desarrollan con estrategias destinadas a limitar la exposición financiera.

Por qué la Argentina vuelve a ser atractiva

Para Falcone, existen motivos económicos, regulatorios y comerciales que explican el aumento de las llegadas de marcas internacionales al país.

Uno de los principales atractivos es el tamaño del mercado argentino. Según las proyecciones del Fondo Monetario Internacional (FMI), la Argentina es la tercera economía de América Latina, con un producto bruto interno estimado en US$688.000 millones para 2026, detrás de Brasil y México. A eso se suma el nivel de ingreso por habitante, que ubica al país entre los mercados relevantes de la región.

Falcone también señaló que los aranceles aplicados a la ropa y al calzado disminuyeron del 35% al 20%, aunque continúan en niveles elevados. Además, se eliminaron las licencias de importación.

Estos cambios modificaron las condiciones para las empresas que buscan comercializar sus productos en la Argentina. Sin embargo, los costos operativos y la evolución de la economía siguen siendo factores centrales a la hora de definir nuevas inversiones.

Los shoppings amplían sus espacios y crecen las expectativas de empleo

La llegada de nuevas marcas mediante franquicias también impulsa inversiones en infraestructura comercial. Los principales centros comerciales comenzaron a ampliar sus espacios para recibir a las compañías que preparan su desembarco o buscan extender sus operaciones.

En Buenos Aires, Cencosud anunció una inversión superior a US$60 millones para sumar 85 locales a Unicenter, mientras que IRSA destinará US$23 millones a ampliaciones en Alto Avellaneda y Alto Palermo. En Córdoba, el shopping Nuevocentro prevé una inversión de US$12 millones.

La expansión también contempla la generación de puestos de trabajo. Según los anuncios de las compañías, Miniso proyecta crear entre 800 y 1000 empleos; Bestseller, entre 300 y 400; y Superdry, alrededor de 150.

Además, el modelo de franquicias permite que las operaciones queden en manos de empresas argentinas y contribuyan a la actividad económica local. De esta manera, el regreso de las marcas internacionales combina nuevas aperturas, inversiones en centros comerciales y expectativas de crecimiento para distintos sectores, en un escenario en el que las compañías buscan aprovechar las oportunidades del mercado sin asumir riesgos excesivos.