El rumbo de la economía volvió a quedar en el centro de la escena política y económica. En A Dos Voces, Gabriel Rubinstein, Federico Domínguez, Agustín Salvia y el diputado nacional Joaquín Ojeda expusieron diagnósticos contrapuestos sobre la actividad, el empleo, la pobreza, el dólar y las perspectivas del programa de Javier Milei.

El debate comenzó con una defensa del rumbo oficial. Federico Domínguez sostuvo que la Argentina dejó atrás el ciclo político y económico anterior y afirmó: “Yo creo que el populismo en Argentina terminó el 10 de diciembre de 2023, cuando terminó la nefasta gestión económica de Sergio Massa y el gobierno más inmoral de la historia, que fue el de Alberto Fernández”.

El analista económico sostuvo que, pese a las dificultades, la actividad muestra señales de crecimiento. También destacó el superávit fiscal, las exportaciones y la eliminación de controles de precios.

Domínguez vinculó además la evolución económica con el escenario electoral. “Si Milei es reelecto, no tengo dudas de que vas a tener un crecimiento económico muy alto porque dejás atrás definitivamente el populismo”, afirmó.

Rubinstein cuestionó la actividad y puso el foco en el dólar

Gabriel Rubinstein planteó un diagnóstico diferente y aseguró que la actividad está rindiendo por debajo de las expectativas. Incluso mencionó la posibilidad de que la economía ingrese en una etapa recesiva.

“Yo creo que algunas noticias negativas, como el tema de la actividad económica, que viene mucho peor de lo que se pensaba, de lo que pensaban los gobiernos, de lo que pensaban las consultoras. Hubo una revisión hacia abajo de todo. Algunos hasta discuten que puede haber recesión”, sostuvo.

El economista puso especial atención sobre la industria. “Nosotros, por ahí, decimos: bueno, va a crecer 1,4% la economía. Pero vos ves una muy fuerte caída del sector industrial. El 95% de la industria está peor que hace cuatro años y cayendo 11% en promedio, con sectores que cayeron 30%, 40%”, afirmó.

Rubinstein también cuestionó que el crecimiento de sectores como Vaca Muerta no se traduzca en una expansión más fuerte del conjunto de la economía.

“Vos tenés grandes sectores de la economía argentina, como la industria, como la construcción, y todo lo que implica que les va mal. Entonces vos decís: ¿cómo puede ser que, con algo nuevo, con todo el descubrimiento de Vaca Muerta, que ha sido en la práctica una especie de política de Estado, con todo eso nuevo que debería estar traccionando muy fuerte la economía, por qué no crecemos al 5%, 6%?”, planteó.

Para Rubinstein, uno de los principales problemas está relacionado con el tipo de cambio. “Personalmente, estimo, analizando la situación, que uno de los grandes problemas es que tenemos un dólar bajo”, sostuvo.

El economista consideró que el tipo de cambio debería “ajustarse” y explicó que una mejora real requeriría una corrección nominal mayor debido al traslado a precios.

“Vos tenés que pensar que si devaluás para un 20% de aumento del tipo de cambio real, tenés que devaluar 50%, porque 20% te va a ir a precios”, afirmó.

Domínguez respondió con una advertencia directa: “Vos querés dólar alto, pero eso te va a aumentar la pobreza y te va a generar inestabilidad”.

Rubinstein rechazó esa interpretación. “No te va a aumentar la pobreza porque, si vos lo hacés bien, si hacés los cálculos y hacés tu Excel como corresponde y trabajás como corresponde, te vas a dar cuenta de que, en condiciones de capacidad ociosa, como tiene la Argentina, en esas condiciones una devaluación real es exitosa”, contestó.

El intercambio luego pasó al terreno político. Rubinstein advirtió sobre el riesgo de que una economía con bajo crecimiento llegue a las elecciones con mayor incertidumbre.

“Si vos pensás que Argentina tiene un dólar alto, como dice Milei, estamos en un problema que, no sé, en principio no se va a solucionar. Entonces, vas a llegar a las elecciones con la economía lánguida y aumentando el riesgo de reversión, que es el riesgo de que vengan cosas más populistas”, señaló.

Y agregó: “La propia política del Gobierno está acrecentando ese riesgo”.

Domínguez, en cambio, sostuvo que parte de la evolución del riesgo país está vinculada con la incertidumbre sobre la continuidad del programa.

“Cuanto mayor sea la percepción del mercado de que a Milei le puede costar reelegir, eso te va a llevar a un mayor nivel de riesgo país”, afirmó.

De todos modos, relativizó el deterioro reciente: “Hay que poner en contexto: subió de 400 a 600 y veníamos de 2.500”.

Salvia puso el foco en el empleo y Ojeda defendió las reformas

Agustín Salvia, director del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA, llevó la discusión hacia el impacto social del programa económico. Para el especialista, el principal problema ya no pasa únicamente por la inflación, sino por la falta de inversión y generación de empleo.

“Devaluar siempre produce, mucho más en Argentina, cuando no manejás las variables político-económicas, un efecto de empobrecimiento. No estás devaluando y, de todas maneras, la pobreza está creciendo”, afirmó.

Según Salvia, la explicación está relacionada con la evolución de la actividad y del mercado laboral.

“Pero, fundamentalmente, porque no hay inversión y no generás empleo. No estás generando un crecimiento”, sostuvo.

El especialista reconoció el descenso de la inflación como uno de los resultados de la política económica, aunque señaló que ese dato no alcanza por sí solo para mejorar las condiciones de vida.

“Así como la política económica logró bajar la inflación al 2%, desde el 12% que estaba en el gobierno anterior mensual, es un éxito. Pero la contracara es esto: tenemos que convivir así, porque la gente no come ni el índice de precios ni su prioridad fiscal”, planteó.

Salvia sostuvo que durante 2025 hubo una recuperación del consumo que no consiguió consolidarse y señaló que posteriormente se profundizaron las dificultades en el mercado laboral.

“No generó inversión y no generó empleo. Por el contrario, comenzó un proceso de pérdida de empleos que ha generado más informalidad laboral, más precariedad laboral”, explicó.

Joaquín Ojeda, diputado nacional de La Libertad Avanza, defendió la estrategia oficial y sostuvo que las dificultades de corto plazo no implican un fracaso del programa.

“Se ha progresado muchísimo. Por supuesto que el camino es largo y no siempre va a salir todo bien, todo el tiempo, pero la situación es que, en realidad, ya se progresó muchísimo y se sigue en el camino de progreso”, sostuvo.

El legislador afirmó que un resultado puntual no debería utilizarse para cuestionar el rumbo general.

“Un día puede salir algo más o menos bien o más o menos mal. De ninguna manera es una impugnación sobre el camino elegido”, señaló.

Ojeda también rechazó que la competitividad deba buscarse mediante una modificación del tipo de cambio y puso el foco en las reformas estructurales.

“Creo que el camino hacia la competitividad que, por ejemplo, buscan las industrias es mediante la desregulación, la baja del gasto público y la baja de impuestos, que es lo que este Gobierno está persiguiendo”, afirmó.

El diputado también remarcó el punto de partida que, según su interpretación, enfrenta la actual administración: “No hay que olvidar el descalabro absoluto del que venimos. Por eso hay que remarcar bien que venimos con un lastre importante”, concluyó.