Este miércoles 28 de enero se llevara a cabo la inauguración oficial del primer Museo Internacional de Surf de la Argentina, un proyecto de gran relevancia cultural y deportiva impulsado por Fernando Aguerre, actual presidente de la Asociación Internacional de Surf (ISA). Aguerre, reconocido como una de las figuras más influyentes en la profesionalización y expansión global de esta disciplina, concretó así la apertura de un espacio destinado a preservar la memoria de la cultura de playa.
Mario Moccia, presidente del Comité Olímpico Argentino (COA), recorrió las instalaciones y entregó una distinción especial a Aguerre. El reconocimiento destaca su trayectoria excepcional y su compromiso con la creación de este legado, subrayando el aporte fundamental que el dirigente ha realizado para la difusión del surf en el país y su exitosa incorporación al programa de los Juegos Olímpicos.
Un recorrido por la historia del surf
El museo se encuentra emplazado en una casona de valor patrimonial ubicada en la intersección de Roca y la Costa, en el emblemático sector de Playa Grande. Bajo el nombre de ALA MOANA SURF CHALET, el establecimiento propone un concepto integral que fusiona un espacio de exhibición, una tienda especializada (surfshop) y un área de café. La propuesta invita a los visitantes a un viaje cronológico por la evolución del deporte, desde las primitivas tablas de madera hasta los sofisticados diseños de fibra actuales.
Respecto a la calidad de la muestra, Moccia expresó: “Increíble. Estoy sorprendido por la excelencia de este museo que inaugura Fernando Aguerre acá en Mar del Plata, con un recorrido muy atractivo que refleja toda la historia de este deporte, con tablas emblemáticas de grandes campeones del mundo, leyendas de este deporte y realmente con muy buen gusto. Se ofrece a toda la gente la posibilidad de venir a visitar el museo y el que quiere adquirir, obviamente, productos lo puede hacer”.
Un patrimonio de cinco décadas
La colección exhibida es el resultado de un exhaustivo trabajo de preservación llevado adelante por Aguerre durante más de 50 años. El acervo incluye piezas de incalculable valor histórico, como tablas de principios del siglo XX originarias de Hawái, equipamiento utilizado por campeones mundiales, indumentaria de competición, lycras, trofeos y documentos que narran la evolución de la industria del surf a nivel global y nacional.
“Nosotros estuvimos acompañándolo, conociendo el lugar, entregándole un diploma en reconocimiento a la gestión que viene desarrollando Fernando a nivel del surf mundial, y en este caso, en la ciudad de Mar del Plata. Es un orgullo para nosotros que se puedan realizar emprendimientos como este y realmente nos vamos muy felices porque sabemos que va a ser muy útil para toda la gente que ama el surf, que lo vive todos los días y que obviamente lo disfruta”, añadió el titular del COA.
Cabe destacar que la carrera de Fernando Aguerre ha estado marcada por hitos institucionales de gran envergadura. Fundó la Asociación Argentina de Surf en 1978, cofundó la Asociación Panamericana en 1992 y, desde 1994, lidera la ISA. Su gestión fue determinante para que el Comité Olímpico Internacional reconociera oficialmente al surf en 1997, culminando con su debut olímpico en Tokio 2020. En 2018, su labor fue inmortalizada en el Paseo de la Fama del Surf en Huntington Beach, California.
<p>Se inauguró en Mar del Plata el primer Museo Internacional de Surf de Argentina, un espacio cultural impulsado por Fernando Aguerre, presidente de la Asociación Internacional de Surf. Ubicado en Playa Grande, el «Ala Moana Surf Chalet» exhibe una colección de más de 50 años de historia deportiva. Mario Moccia, titular del Comité Olímpico Argentino, participó de la apertura y entregó un reconocimiento a Aguerre por su trayectoria y legado.</p>
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
En un país donde lo más parecido a una ola que vemos con frecuencia es la de aumentos en las góndolas, Mar del Plata ha decidido que era hora de ponerse los pantalones largos —o mejor dicho, el traje de neoprene— para inaugurar el primer Museo Internacional de Surf. La iniciativa es obra de Fernando Aguerre, un hombre que aparentemente ha pasado las últimas cinco décadas coleccionando tablas y recuerdos mientras el resto de los mortales intentábamos que no se nos vuele la sombrilla en la Bristol. El espacio, bautizado con el modesto nombre de Ala Moana Surf Chalet, funciona en una casona patrimonial, lo cual constituye el primer milagro de la jornada: una propiedad histórica en la costa argentina que no terminó convertida en una torre de departamentos con amenities es, estadísticamente, un evento paranormal.
La inauguración contó con la presencia de Mario Moccia, presidente del Comité Olímpico Argentino, quien se mostró tan sorprendido por la «excelencia» del lugar que uno sospecha que esperaba encontrar tres tablas de madera terciada y una foto de Vilas en Mar del Plata. En lugar de eso, se topó con un despliegue de buen gusto que incluye tablas de Hawái de principios del siglo XX, recordándonos que mientras otros descubrían el paraíso en el Pacífico, nosotros seguíamos perfeccionando el arte de quejarnos por el frío del Atlántico. Moccia no escatimó en elogios y, como buen dirigente nacional, procedió a entregar un diploma; porque en este suelo, si no tenés un papel que certifique que hiciste algo bien, técnicamente sos solo un entusiasta con arena en los pies.
El museo no solo es un refugio para nostálgicos de las olas, sino que también ofrece café y productos para aquellos que quieren adquirir la estética de surfista sin la necesidad imperiosa de entrar al agua a 10 grados de temperatura. Es fascinante observar cómo Aguerre, el mismo que convenció al Comité Olímpico Internacional de que subirse a una tabla es una disciplina olímpica y no solo una forma elaborada de esquivar lobos marinos, ha logrado encapsular 45 años de patrimonio en este chalet. Es, en definitiva, una memoria viva de un deporte que nos enseña que, no importa cuán grande sea la marejada geopolítica, siempre habrá alguien dispuesto a remarla, preferentemente con una marca de indumentaria propia de fondo y una sonrisa de publicidad de protector solar.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
Este miércoles 28 de enero se llevara a cabo la inauguración oficial del primer Museo Internacional de Surf de la Argentina, un proyecto de gran relevancia cultural y deportiva impulsado por Fernando Aguerre, actual presidente de la Asociación Internacional de Surf (ISA). Aguerre, reconocido como una de las figuras más influyentes en la profesionalización y expansión global de esta disciplina, concretó así la apertura de un espacio destinado a preservar la memoria de la cultura de playa.
Mario Moccia, presidente del Comité Olímpico Argentino (COA), recorrió las instalaciones y entregó una distinción especial a Aguerre. El reconocimiento destaca su trayectoria excepcional y su compromiso con la creación de este legado, subrayando el aporte fundamental que el dirigente ha realizado para la difusión del surf en el país y su exitosa incorporación al programa de los Juegos Olímpicos.
Un recorrido por la historia del surf
El museo se encuentra emplazado en una casona de valor patrimonial ubicada en la intersección de Roca y la Costa, en el emblemático sector de Playa Grande. Bajo el nombre de ALA MOANA SURF CHALET, el establecimiento propone un concepto integral que fusiona un espacio de exhibición, una tienda especializada (surfshop) y un área de café. La propuesta invita a los visitantes a un viaje cronológico por la evolución del deporte, desde las primitivas tablas de madera hasta los sofisticados diseños de fibra actuales.
Respecto a la calidad de la muestra, Moccia expresó: “Increíble. Estoy sorprendido por la excelencia de este museo que inaugura Fernando Aguerre acá en Mar del Plata, con un recorrido muy atractivo que refleja toda la historia de este deporte, con tablas emblemáticas de grandes campeones del mundo, leyendas de este deporte y realmente con muy buen gusto. Se ofrece a toda la gente la posibilidad de venir a visitar el museo y el que quiere adquirir, obviamente, productos lo puede hacer”.
Un patrimonio de cinco décadas
La colección exhibida es el resultado de un exhaustivo trabajo de preservación llevado adelante por Aguerre durante más de 50 años. El acervo incluye piezas de incalculable valor histórico, como tablas de principios del siglo XX originarias de Hawái, equipamiento utilizado por campeones mundiales, indumentaria de competición, lycras, trofeos y documentos que narran la evolución de la industria del surf a nivel global y nacional.
“Nosotros estuvimos acompañándolo, conociendo el lugar, entregándole un diploma en reconocimiento a la gestión que viene desarrollando Fernando a nivel del surf mundial, y en este caso, en la ciudad de Mar del Plata. Es un orgullo para nosotros que se puedan realizar emprendimientos como este y realmente nos vamos muy felices porque sabemos que va a ser muy útil para toda la gente que ama el surf, que lo vive todos los días y que obviamente lo disfruta”, añadió el titular del COA.
Cabe destacar que la carrera de Fernando Aguerre ha estado marcada por hitos institucionales de gran envergadura. Fundó la Asociación Argentina de Surf en 1978, cofundó la Asociación Panamericana en 1992 y, desde 1994, lidera la ISA. Su gestión fue determinante para que el Comité Olímpico Internacional reconociera oficialmente al surf en 1997, culminando con su debut olímpico en Tokio 2020. En 2018, su labor fue inmortalizada en el Paseo de la Fama del Surf en Huntington Beach, California.
En un país donde lo más parecido a una ola que vemos con frecuencia es la de aumentos en las góndolas, Mar del Plata ha decidido que era hora de ponerse los pantalones largos —o mejor dicho, el traje de neoprene— para inaugurar el primer Museo Internacional de Surf. La iniciativa es obra de Fernando Aguerre, un hombre que aparentemente ha pasado las últimas cinco décadas coleccionando tablas y recuerdos mientras el resto de los mortales intentábamos que no se nos vuele la sombrilla en la Bristol. El espacio, bautizado con el modesto nombre de Ala Moana Surf Chalet, funciona en una casona patrimonial, lo cual constituye el primer milagro de la jornada: una propiedad histórica en la costa argentina que no terminó convertida en una torre de departamentos con amenities es, estadísticamente, un evento paranormal.
La inauguración contó con la presencia de Mario Moccia, presidente del Comité Olímpico Argentino, quien se mostró tan sorprendido por la «excelencia» del lugar que uno sospecha que esperaba encontrar tres tablas de madera terciada y una foto de Vilas en Mar del Plata. En lugar de eso, se topó con un despliegue de buen gusto que incluye tablas de Hawái de principios del siglo XX, recordándonos que mientras otros descubrían el paraíso en el Pacífico, nosotros seguíamos perfeccionando el arte de quejarnos por el frío del Atlántico. Moccia no escatimó en elogios y, como buen dirigente nacional, procedió a entregar un diploma; porque en este suelo, si no tenés un papel que certifique que hiciste algo bien, técnicamente sos solo un entusiasta con arena en los pies.
El museo no solo es un refugio para nostálgicos de las olas, sino que también ofrece café y productos para aquellos que quieren adquirir la estética de surfista sin la necesidad imperiosa de entrar al agua a 10 grados de temperatura. Es fascinante observar cómo Aguerre, el mismo que convenció al Comité Olímpico Internacional de que subirse a una tabla es una disciplina olímpica y no solo una forma elaborada de esquivar lobos marinos, ha logrado encapsular 45 años de patrimonio en este chalet. Es, en definitiva, una memoria viva de un deporte que nos enseña que, no importa cuán grande sea la marejada geopolítica, siempre habrá alguien dispuesto a remarla, preferentemente con una marca de indumentaria propia de fondo y una sonrisa de publicidad de protector solar.