Escándalo tras la muerte de Marcelo Araujo: guerra entre su viuda y sus hijas por una herencia millonaria

Redacción Cuyo News
8 min

El fallecimiento de Marcelo Araujo en marzo de 2026 ha reavivado una de las internas más crudas del ambiente periodístico y judicial. El informe detallado sobre el conflicto familiar revela una trama de denuncias de violencia de género, intentos de usurpación y una disputa millonaria entre su esposa, Graciela Ocampo, y sus hijas, Florencia Zilberman y Soledad «Tuny» Testi.

El conflicto de 2021: El incidente en Retiro

Los antecedentes más graves se remontan a marzo de 2021. Mientras el relator se encontraba internado en el Hospital Italiano con un cuadro de COVID-19, sus hijas protagonizaron un polémico episodio en el domicilio conyugal de la calle Suipacha y Arroyo. Según consta en los reportes, intentaron realizar un desalojo de hecho, presentándose con un cerrajero y un camión de mudanzas para cambiar las cerraduras de la propiedad.

La intervención policial fue solicitada por Graciela Ocampo, pareja de Araujo durante 19 años. En aquel momento, la justicia decidió «fajar» el inmueble para proteger los bienes en su interior. El argumento legal de las hijas se basaba en que el departamento era una donación de su padre y cuestionaban la validez del matrimonio de Araujo celebrado en Las Vegas en el año 2008.

Denuncias de violencia y abandono

El informe también rescata un oscuro episodio de enero de 2021, cuando Ocampo llamó al 911 denunciando un evento de violencia doméstica. Tras un distanciamiento temporal, la mujer regresó para asistir a Araujo en sus últimos años de salud frágil. Fuentes cercanas al círculo íntimo del periodista aseguran que, mientras Ocampo lo acompañó «hasta el último suspiro», sus hijas habrían estado prácticamente ausentes durante el proceso de deterioro físico del relator.

La herencia y la validez del matrimonio extranjero

Con la apertura de la sucesión en 2026, la batalla económica se centra en una fortuna que incluiría una herencia de 2 millones de dólares proveniente de la primera esposa de Araujo, Diana Beovide, y los ingresos acumulados durante su trayectoria profesional. El eje jurídico de la disputa radica en el reconocimiento del matrimonio contraído en Estados Unidos.

De acuerdo con el Código Civil y Comercial de la Nación (Art. 2622), bajo el principio de «Locus Regit Actum», un matrimonio celebrado en el extranjero es válido en Argentina si cumplió con las leyes del lugar de celebración. Jurisprudencia reciente de los años 2021 y 2025 ratifica que: No es obligatorio inscribir el matrimonio en el Registro Civil argentino para que surta efectos legales. El vínculo es existente desde el día de su celebración, siempre que no contradiga el orden público. Como cónyuge supérstite, la ley protege el derecho de Ocampo a habitar el hogar conyugal, independientemente de las donaciones previas alegadas por las hijas.

Este escenario legal sitúa a las hijas de Araujo en una posición compleja frente a la sucesión, mientras la sombra de un resentimiento histórico —marcado por la internación de su madre en un neuropsiquiátrico en el año 2000— continúa alimentando la fractura familiar.

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