Los depósitos totales en pesos registraron en agosto una caída del 2,3% en términos reales, después de cuatro meses consecutivos de crecimiento, de acuerdo con cálculos de la consultora LCG. Sin embargo, los plazos fijos se movieron en sentido contrario y mostraron un crecimiento real del 0,3% frente a la inflación estimada por los privados.
La baja del conjunto de las colocaciones en moneda local estuvo explicada principalmente por la caída de los saldos de las cuentas a la vista. Según LCG, las cajas de ahorro retrocedieron 7,7% en términos reales, mientras que las cuentas corrientes disminuyeron 1,4%.
Los plazos fijos fueron la excepción
En contraste con el resto de los depósitos en pesos, los plazos fijos registraron una variación positiva. “Con el carry trade todavía vivo a partir de expectativas de depreciación ancladas, podría esperarse cierta recomposición de las colocaciones a plazo. No obstante, no esperamos una recuperación fuerte porque el premio es acotado y sigue siendo altamente volátil”, señaló LCG.
Los datos nominales publicados por el Banco Central (BCRA) también reflejaron esa tendencia. Las cajas de ahorro fueron las colocaciones más afectadas, con saldos que cayeron más del 5,5% tanto en promedio como de punta a punta durante agosto.
Entre los plazos fijos, el crecimiento nominal fue del 2,2% en promedio durante el mes y del 2,7% al comparar el stock correspondiente a la última jornada de agosto con el mismo día de julio.
En las colocaciones a 30 días, el incremento fue todavía mayor: 2,5% en promedio y 3,5% de punta a punta.
El comportamiento fue diferente en los plazos fijos UVA. El stock de estas colocaciones disminuyó de la mano de la caída de la inflación. De acuerdo con las estadísticas del BCRA, el saldo promedio se redujo 11,9% durante agosto y 1,9% al comparar los últimos días hábiles de julio y agosto.
Los depósitos en dólares alcanzaron un récord
Los depósitos en dólares del sector privado continuaron creciendo durante agosto y alcanzaron US$41.438 millones en la última jornada del mes. De esta manera, se mantuvieron en niveles récord desde la salida de la Convertibilidad.
Durante agosto, las colocaciones en moneda estadounidense sumaron US$1139 millones, por encima de los US$932 millones incorporados en julio y con el mayor incremento registrado en lo que va del año.
El crecimiento promedio del stock fue del 1,1%, mientras que la variación de punta a punta llegó al 2,8%.
El Gobierno busca movilizar parte de esos dólares mediante la reciente ampliación de los créditos en moneda extranjera, que permite que los bancos presten esos fondos a cualquier empresa.
El crédito en dólares todavía no despega
Durante los primeros días de vigencia de la medida, sin embargo, no se observó un impacto significativo. LCG indicó que “Los préstamos (sin contar tarjetas de crédito) siguen creciendo, pero a un ritmo más bajo (US$334 millones en el mes). No se ve aún un impacto significativo de la relajación normativa del BCRA habilitando a empresas sin ingresos dolarizados a tomar préstamos en moneda extranjera. El stock total alcanza US$24.564 millones”.
De esta manera, mientras los depósitos privados en dólares alcanzan máximos desde la salida de la Convertibilidad, el crecimiento de los préstamos en moneda extranjera todavía avanza a un ritmo más moderado.
Los depósitos totales en pesos cayeron 2,3% en términos reales durante agosto, según LCG, pero los plazos fijos crecieron 0,3% y se diferenciaron del resto de las colocaciones. En paralelo, los depósitos privados en dólares alcanzaron US$41.438 millones, un récord desde la salida de la Convertibilidad, mientras el crédito en moneda extranjera todavía no muestra un impacto significativo de los cambios regulatorios.
Los depósitos en pesos perdieron terreno en agosto, pero los plazos fijos lograron hacer algo que en la Argentina financiera ya parece una hazaña: crecer frente a la inflación. Subieron 0,3% en términos reales, mientras el conjunto de los depósitos cayó 2,3%. El dinero, al parecer, también tiene preferencias y últimamente quiere pasar un rato largo encerrado.
Las cajas de ahorro retrocedieron 7,7% y las cuentas corrientes 1,4% en términos reales, mientras los plazos fijos tradicionales avanzaron. Los UVA, en cambio, cayeron 11,9% en promedio, porque la inflación bajó y el mecanismo que los hacía atractivos decidió, por esas cosas de la economía, ser menos atractivo.
El fenómeno aparece en un escenario donde el carry trade sigue vivo y las expectativas de depreciación permanecen ancladas. LCG advierte que podría haber una recomposición de las colocaciones a plazo, aunque sin esperar una recuperación fuerte porque el premio es acotado y altamente volátil. Una invitación financiera tan entusiasta como un cartel que dice “oferta” en letra chica.
Mientras los pesos hacen sus propias cuentas, los dólares privados siguen acumulándose: llegaron a US$41.438 millones al cierre de agosto, el máximo desde la salida de la Convertibilidad. El Gobierno busca movilizar parte de esa montaña mediante el crédito en dólares, aunque por ahora los préstamos no parecen haber recibido el memo de la expansión.
Los pesos buscan rendimiento, los dólares buscan refugio y los bancos siguen esperando que alguien les avise cuándo empieza el crédito.