El Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Civil N°34 condenó al Hospital Italiano de Buenos Aires y a un anestesiólogo a pagar una indemnización de $97 millones a una paciente de 72 años que fue víctima de abuso sexual mientras se encontraba sedada en el sector prequirúrgico.
La sentencia determinó la responsabilidad civil del centro de salud al considerar que la institución no adoptó medidas de resguardo eficaces, pese a que existían advertencias previas formuladas por integrantes del personal de enfermería sobre conductas del profesional.
El anestesiólogo ya había sido condenado penalmente
El médico involucrado ya contaba con una condena penal a tres años y medio de prisión de cumplimiento efectivo y con inhabilitación especial perpetua para ejercer la medicina.
Además, la Cámara de Casación Penal dispuso que se investigue su eventual responsabilidad en otros dos episodios de características similares.
El ataque por el que fue condenado ocurrió el 19 de octubre de 2021, cuando la mujer ingresó al Hospital Italiano para someterse a una intervención programada en la rodilla derecha.
Una vez trasladada al sector prequirúrgico y bajo los efectos de la sedación, el anestesiólogo realizó comentarios sobre su aspecto físico y posteriormente consumó el abuso.
Las advertencias previas del personal
Durante la investigación, la defensa del profesional sostuvo que la paciente había atravesado un cuadro de confusión producto de la medicación que le había sido administrada.
Sin embargo, esa explicación fue descartada a partir de distintos elementos incorporados a la causa, entre ellos los testimonios de cinco integrantes del equipo de enfermería del establecimiento.
Los trabajadores declararon que anteriormente habían informado a las autoridades sobre conductas irregulares atribuidas al anestesiólogo.
Entre esas situaciones mencionaron que el médico acostumbraba a permanecer a solas con pacientes sedadas, cerrar las cortinas de los boxes y dejar a mujeres con el torso descubierto.
La respuesta institucional quedó bajo cuestionamiento
Según surge del expediente, frente a esas advertencias la respuesta institucional habría consistido en pedir informalmente a los enfermeros que vigilaran los movimientos del profesional.
La Justicia consideró que esa medida resultaba insuficiente y de difícil cumplimiento debido a la carga de trabajo y a la dinámica propia del sector prequirúrgico.
A partir de esos antecedentes, el Juzgado Civil concluyó que el hospital debía responder por no haber implementado mecanismos adecuados de prevención y protección frente a una situación que ya había generado alertas internas.
En paralelo, la Casación Penal ordenó profundizar la investigación sobre otros dos posibles casos que podrían involucrar al mismo anestesiólogo, con el objetivo de determinar si existieron nuevos hechos y establecer las responsabilidades correspondientes.
El Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Civil N°34 condenó al Hospital Italiano de Buenos Aires y a un anestesiólogo a pagar $97 millones a una paciente de 72 años abusada sexualmente cuando estaba sedada antes de una cirugía. La Justicia responsabilizó también a la institución por no haber adoptado medidas eficaces pese a advertencias previas del personal.
$97 millones de indemnización, un anestesiólogo ya condenado penalmente y advertencias internas que, según el expediente, existían antes del ataque. El caso dejó bajo la lupa no sólo al profesional, sino también al sistema de controles del Hospital Italiano, que conocía conductas preocupantes y respondió con una vigilancia informal digna de un grupo de WhatsApp, no de un establecimiento de alta complejidad.
La paciente tenía 72 años y había ingresado para una cirugía de rodilla. Estaba sedada en el sector prequirúrgico cuando ocurrió el abuso. Ahí no hay margen para el humor: el absurdo aparece después, cuando cinco integrantes de enfermería relatan que ya habían advertido comportamientos irregulares y que la respuesta habría sido pedirles que controlaran al médico mientras cumplían con todas sus demás tareas.
Según esas declaraciones, el anestesiólogo solía quedarse a solas con pacientes sedadas, cerrar cortinas y dejarlas con el torso descubierto. El esquema institucional, de acuerdo con lo reconstruido judicialmente, consistió en trasladar el problema a quienes ya estaban trabajando al límite, como si una señal de alarma pudiera resolverse agregando otra tarea a la planilla del turno.
La Justicia civil entendió que el hospital no implementó medidas eficaces de resguardo y lo condenó junto al profesional. El anestesiólogo ya había recibido tres años y medio de prisión efectiva e inhabilitación perpetua para ejercer la medicina.
Ahora, además, se investigan otros dos posibles episodios. Cuando las advertencias existen y el protocolo no aparece, el problema deja de ser una falla aislada y empieza a parecerse demasiado a una puerta que nadie quiso cerrar.