Brasil llega al Monumental con un equipo plagado de figuras y algunos pibes que piden pista. Análisis táctico de la Verdeamarela: cómo juega, sus puntos débiles y por dónde puede entrarle la Scaloneta.
Brasil: entre estrellas y emergentes, un equipo para no subestimar
La selección brasileña que visita el Monumental el martes presenta una mezcla curiosa: figuras de renombre internacional como Vinicius, Raphinha y Rodrygo, junto a jugadores menos conocidos para el público argentino. Bento, el arquero del Al-Nassr; Murilo, central de Palmeiras; los laterales Wesley (Flamengo) y Guilherme Arana (Atlético Mineiro); André, del Wolverhampton; el todoterreno Joelington del Newcastle, y el atacante Matheus Cunha, también del Wolverhampton, serán titulares. Todos con ganas de hacerse un nombre en la élite del fútbol mundial. Pareciera que Brasil se acordó del consejo de Mostaza Merlo: «Paso a paso, y si no paso, ¡que me corten la pierna!».
El estilo Dorival: ofensivo a ultranza
Bajo la dirección de Dorival Junior, Brasil mantiene una filosofía de juego clara: atacar, atacar y atacar. Con tres o cuatro delanteros en cancha, el sistema puede variar entre un 4-3-3, un 4-2-3-1 o incluso un 4-2-4, pero la idea siempre es la misma: ir al frente.
Salida desde el fondo y presión alta: ¿la fórmula del éxito o el talón de Aquiles?
Dorival busca salir jugando desde el fondo, atrayendo al rival para generar espacios que exploten la velocidad de sus delanteros. Sin embargo, con Bento en el arco, la salida limpia puede complicarse. El uno del Al-Nassr no tiene la misma seguridad con los pies que un Ederson o un Alisson, lo que podría ser una ventaja para la Argentina. La presión alta sobre Marquinhos y Murilo, obligando a Bento a jugar en largo, parece una estrategia viable. Julián Álvarez ya debe estar imaginando un mano a mano al estilo del gol a Croacia en el Mundial.
Otro punto clave será controlar a André, el mediocampista del Wolverhampton. Si logra posicionarse entre los centrales, Brasil tendrá una vía de escape asegurada. Argentina deberá taparlo, tipo Mascherano en sus mejores épocas, para cortar el circuito de juego desde el origen.
Ofensiva arrolladora, pero con riesgos en defensa
Una vez superada la primera línea de presión, la pelota llega rápidamente a los delanteros. Vinicius, Raphinha y Rodrygo están en un gran momento y su habilidad en el uno contra uno es un peligro constante. Sin Paquetá lesionado, la creatividad en el mediocampo podría disminuir, por lo que los laterales tendrán un rol aún más importante en la generación de juego. El joven Wesley, del Flamengo, será una de las armas ofensivas de la Canarinha por la banda derecha.
¿El punto débil? La defensa desprotegida
La vocación ofensiva de Brasil tiene su contrapartida: la defensa queda expuesta. Los laterales suben constantemente y los cuatro delanteros no suelen colaborar en la marca. Si Argentina aprovecha las transiciones, con Messi al mando de la orquesta como un Maradona en el 86, podrá generar peligro en el área rival. La ausencia de figuras como Gabriel Magalhaes y Danilo en la zaga brasileña también podría ser aprovechada por la Scaloneta.
Si los delanteros brasileños no se sacrifican en defensa, André y Joelington tendrán una noche complicada. La presión en el mediocampo será clave para que Argentina domine el partido. ¿Será este el partido para que Enzo Fernández se convierta en el nuevo Redondo? El martes en el Monumental tendremos la respuesta.