<div class="semiton-wrapper" data-texto="
¡Aguanten las rotativas! (No, mejor no, ya no se usan). Netflix, en un movimiento que sorprendió a nadie que entienda el concepto de ‘licencia multimillonaria’, finalmente le puso nombre y apellido a la pobre alma que tendrá la ‘responsabilidad’ de dirigir la serie de Assassin’s Creed. Y como no podía ser de otra manera, contrataron a Johan Renck, el mismo señor que se las arregló para que ‘Chernobyl’ pareciera una comedia en comparación con lo que seguramente le espera. Un Emmy bajo el brazo por el drama nuclear… ¡Claro! Eso es exactamente lo que necesitábamos para las parkour-puñaladas medievales.

Dicen que esto es un ‘cambio de rumbo hacia el prestigio televisivo’. Sí, y yo soy astronauta los fines de semana. Desde que Netflix y Ubisoft firmaron ese ‘acuerdo’ en 2020, que probablemente fue un canje por un par de consolas y un pack de papas fritas, el proyecto parecía más congelado que el presupuesto de un jubilado. Pero Renck, claro, con su ‘estilo visual meticuloso’ y su ‘capacidad para manejar atmósferas de alta tensión’, es el mesías que viene a salvarnos. ¡Un currículum envidiable! Dirigió capítulos de ‘Breaking Bad’, ‘The Walking Dead’ y ‘Vikings’. O sea, sabe de dramas épicos, gente matándose y un poquito de apocalipsis. Perfecto para una franquicia donde el personaje principal es básicamente un guía turístico con un cuchillo retráctil.

Y no se crean que el hombre está solo en esta cruzada digna de un meme. Los showrunners son Roberto Patino, de ‘Westworld’ y ‘Sons of Anarchy’, y David Wiener, de ‘Halo’. Un dream team, sí señor. Vienen a ‘redimir’ la franquicia. ‘Redimir’, esa palabra tan hermosa que usamos cuando una película anterior fue tan… digamos… ‘particular’, que la gente preferiría no recordarla. ¿Alguien dijo Michael Fassbender en 2016? Shhh, no despierten viejos fantasmas de adaptaciones que nadie pidió.

La trama específica y el periodo histórico, por supuesto, ‘se mantienen bajo llave’. No vaya a ser que nos revelemos contra la Matrix antes de tiempo. Pero la sinopsis oficial ya nos adelanta que veremos ‘la guerra milenaria entre dos facciones: una que busca el control absoluto de la humanidad y otra que lucha por preservar el libre albedrío’. ¡Qué giro! ¡Qué originalidad! Nunca antes en la historia de la narrativa moderna, ni siquiera en el folleto de un político, se había planteado una dicotomía tan profunda y sorprendente.

Y para que la fe no decaiga, ya hay nombres de pila y destinos turísticos confirmados. Toby Wallace y Lola Petticrew serán los nuevos héroes (o villanos, o lo que sea que decida Netflix en post-producción). Y los secundarios Zachary Hart y Laura Marcus, que seguro tendrán un momento épico en el minuto 3 de algún capítulo para luego morir dramáticamente. Lo mejor: el rodaje empieza en… ¡2026! Con el nivel de paciencia que tenemos hoy en día, para entonces ya estaremos jugando Assassin’s Creed 30. ¿Localizaciones? Italia. Porque claro, es el único país con edificios altos y acueductos donde los asesinos pueden hacer parkour y esconderse entre las pizzas. ¿Renacimiento o Antigua Roma? ¡Qué dilema! ¿Puñales ocultos o togas con bolsillos secretos? La intriga es insoportable.

Todo esto, por supuesto, no es una coincidencia, es estrategia. La marca Assassin’s Creed, que ya vendió más copias que el pan en cuarentena (más de 230 millones, para ser exactos), está en un ‘momento cumbre’. O sea, Netflix vio los billetes volando y dijo ‘¡Mío!’. La presión es ‘máxima’. Imagínense, no es solo hacer una buena serie, es no arruinar el negocio de los juegos que ya venden solos. Es como pedirle a un trapecista que haga un triple salto mortal mientras balancea un chori y un fernet.

Y para cerrar con broche de oro (o de oro falso, según el resultado), la contratación de Renck ‘sugiere’ que buscan ‘alejarse de la acción genérica’. Quieren ‘profundidad narrativa’. ¡Ajá! El objetivo es emular el ‘éxito’ de ‘The Last of Us’ de HBO. Sí, porque todas las adaptaciones de videojuegos terminan siendo como ‘The Last of Us’, ¿verdad? Excepto, ya saben, la mayoría. Pero bueno, la esperanza es lo último que se pierde… o lo primero que se quema en un reactor nuclear, como bien nos enseñó el director de esta serie.
">