Cada 28 de septiembre se celebra el Día Internacional del Hincha de River Plate, una fecha establecida para homenajear a los simpatizantes del club y, al mismo tiempo, recordar el nacimiento de Ángel Amadeo Labruna, una de las figuras más importantes de la historia de la institución.
La celebración fue instaurada en 2003 a partir de una propuesta surgida desde la Subcomisión del Hincha. La iniciativa buscaba establecer una jornada anual dedicada a los seguidores riverplatenses y tomó como referencia el aniversario del nacimiento de Labruna.
Documentación oficial del club registra el 28 de septiembre de 1918 como fecha de nacimiento del histórico delantero y entrenador. River mantiene desde hace años diferentes actividades institucionales alrededor de esa jornada para celebrar el Día Internacional del Hincha. :chatgpt-content-reference{index=»0″}
Ángel Labruna, un nombre inseparable de River
Labruna debutó en la Primera División de River en 1939 y rápidamente se transformó en una de las piezas centrales de una etapa histórica para el club.
Como futbolista integró La Máquina junto a Juan Carlos Muñoz, José Manuel Moreno, Adolfo Pedernera y Félix Loustau, una de las delanteras más recordadas del fútbol argentino.
A lo largo de su trayectoria como jugador consiguió numerosos títulos y quedó especialmente identificado con los Superclásicos frente a Boca Juniors. Labruna es reconocido como el máximo goleador riverplatense en la historia de esos enfrentamientos.
Su carrera como jugador en River terminó en 1959, aunque su relación con el club continuaría posteriormente desde el banco de suplentes.
El regreso como entrenador y el título de 1975
Labruna tuvo diferentes ciclos como director técnico de River. El más recordado comenzó en 1975, cuando consiguió cortar una extensa sequía de campeonatos que llevaba 18 años.
Ese año River obtuvo tanto el Torneo Metropolitano como el Nacional. Más adelante también conquistó los campeonatos de 1977, 1979 y 1980, además del Nacional de 1979.
Su período entre febrero de 1975 y agosto de 1981 quedó como uno de los ciclos más prolongados y exitosos de un entrenador al frente del conjunto de Núñez.
Labruna murió el 20 de septiembre de 1983, pero su figura permaneció estrechamente vinculada con la identidad riverplatense. Décadas después, el club decidió transformar el aniversario de su nacimiento en una jornada dedicada a todos sus seguidores.
Una fecha que River convirtió en tradición
Desde 2003, el 28 de septiembre se transformó en una fecha estable dentro del calendario institucional. A lo largo de los años, River organizó encuentros, homenajes y distintas actividades para conmemorar el Día Internacional del Hincha. :chatgpt-content-reference{index=»1″}
La elección sintetiza dos elementos centrales de la historia del club: el vínculo con sus hinchas y el legado de Ángel Labruna, protagonista como jugador y entrenador de varias de las páginas más recordadas de River Plate.
Cada 28 de septiembre se celebra el Día Internacional del Hincha de River en homenaje al nacimiento de Ángel Amadeo Labruna, uno de los máximos ídolos de la institución. La fecha comenzó a conmemorarse en 2003 y recuerda la trayectoria del histórico goleador y entrenador, protagonista de algunos de los períodos más importantes del club de Núñez.
River eligió el 28 de septiembre para celebrar a sus hinchas y, naturalmente, la explicación termina en Ángel Labruna. Porque si había que buscar una fecha en el calendario para representar al riverplatense, era difícil competir contra el cumpleaños del hombre que hizo del Monumental prácticamente una extensión de su casa.
La celebración comenzó en 2003, cuando desde la Subcomisión del Hincha surgió la propuesta de dedicar una jornada específica a los seguidores del club. El homenaje a Labruna resolvió rápidamente el dilema: jugador, goleador, entrenador y símbolo eterno de la Banda. Elegir otra fecha habría requerido una reunión de comisión bastante más incómoda.
Labruna formó parte de La Máquina, aquella delantera que convirtió el ataque de River en una especie de trámite administrativo para defensores rivales. Después regresó como entrenador y en 1975 consiguió terminar con una sequía de 18 años sin campeonatos, porque algunos ídolos se conforman con una estatua y otros primero se aseguran de dejar material suficiente para justificarla.
Su vínculo con Boca también alimentó una parte importante del folklore riverplatense: continúa siendo el máximo goleador de River en los Superclásicos. El hombre entendía perfectamente que los goles valían uno, pero algunos quedaban anotados con resaltador.
Por eso cada 28 de septiembre no se celebra solamente al simpatizante que ocupa una tribuna. También se recuerda una manera de entender a River que Labruna representó dentro de la cancha, desde el banco y durante décadas.
River tiene millones de hinchas, pero para elegirles un cumpleaños colectivo necesitó uno solo: el de Labruna.