Mastantuono, clave en el avance de River pero con poca contundencia, salió en el entretiempo para guardar energías para el partido de Copa Libertadores contra Barcelona.
¿Mastantuono, el nuevo enganche o un partido para el olvido?
Franco Mastantuono, el pibe que promete más que el Kun Agüero en sus inicios, tuvo un partido con sabor a poco. Si bien asistió a Borja con un pase que ni el propio Redondo en sus mejores épocas, la realidad es que chocó más que un Fiat 600 en hora pico. Parecía que la cancha se le había achicado, como si estuviera jugando en un potrero con arcos de botitas.
Un primer tiempo con luces y sombras
El primer tiempo del «Mago», como le dicen algunos ilusos, fue una montaña rusa de emociones. Por momentos, parecía que se convertía en el heredero de la 10 de River, con pases filtrados que dejaban a los defensores rivales pagando. Pero después, se apagaba más rápido que un fósforo mojado. ¿Será que le pesó la camiseta? ¿O será que el Barcelona ya le está haciendo temblar las piernitas pensando en el martes?
Cambio estratégico o señal de alerta
El técnico decidió sacarlo en el entretiempo. ¿Para cuidarlo para la Copa? ¿O porque lo vio más perdido que turco en la neblina? Habrá que esperar las declaraciones del DT para saber la posta. Lo cierto es que la salida de Mastantuono generó más dudas que certezas. ¿Será el enganche que necesita River para dar el salto de calidad o simplemente un jugador del montón? El tiempo, como siempre, dirá. Lo que está claro es que este partido no fue su mejor carta de presentación. Casi que lo mejor que hizo fue irse a los vestuarios antes del final, para no seguir sumando errores a su planilla. Habrá que ver si este partido fue un tropezón o el comienzo de una caída al estilo Palermo en el Mundial 2002.