Russo mete mano en San Lorenzo. Obligado por suspensiones y buscando la victoria, el DT planea tres cambios para visitar al San Martín de Romagnoli. ¿Muniain por Cuello? ¿Doble línea de cuatro? Se viene un Ciclón con variantes.
San Lorenzo visita a San Martín de San Juan este viernes y Miguel Ángel Russo, con la soga al cuello tras una racha negativa que ni el Bambino Veira en sus peores épocas, se ve obligado a mover las piezas del equipo. La derrota contra Independiente y los empates con Godoy Cruz, Sportivo Las Parejas y Lanús lo tienen al Ciclón dando vueltas como trompo en la Zona B. Y encima, ahora se cruza con el equipo del Pipi Romagnoli, un ídolo Cuervo que seguramente querrá amargarlo.
Cambios obligados en la defensa
Russo tiene dos bajas obligadas en la defensa: Jhohan Romaña llegó a la quinta amarilla y Gastón Hernández vio la roja en el partido contra Lanús. Imaginate, parece que jugamos con 10 siempre… ¡pero no es culpa del árbitro esta vez! Con estas ausencias, Nery Domínguez y Daniel Herrera se perfilan como los reemplazantes. Domínguez tiene la experiencia de un Mostaza Merlo en sus mejores tiempos, mientras que Herrera ya demostró que puede bancarse la titularidad. Claro, también está Maxi Zelaya, pero el pibe jugó menos minutos que el Burrito Ortega en River.
¿Muniain al rescate?
Otro que pide pista a los gritos es Iker Muniain. El vasco, después de un arranque complicado por una lesión –viste que a veces parecemos el Sanatorio Güemes–, viene levantando su nivel y hasta metió un golazo de tiro libre contra Lanús, un bombazo como los que metía el Matador Salas. Russo lo tiene en la mira para reemplazar a Alexis Cuello, que anda más perdido que el Enano Grondona en un recital de heavy metal.
¿Se viene un cambio táctico?
Con la posible inclusión de Muniain, ¿se animará Russo a cambiar el esquema? ¿Se plantará con una línea de cuatro como hacía el Cholo Simeone en el Atlético de Madrid o seguirá con la línea de cinco que a veces parece un embudo para los rivales? La duda está planteada y el viernes saldremos de dudas. Lo que está claro es que Russo necesita un triunfo como el aire que respira para calmar las aguas y seguir prendido en la pelea. Porque, como decía el Bambino, «el que no arriesga, no gana». Y en San Lorenzo, ya es hora de empezar a ganar.