El Rojo debutó con el pie izquierdo en la Copa Sudamericana, perdiendo 2-0 contra Nacional Potosí en la altura de Bolivia. El equipo de Vaccari sufrió la falta de aire y regaló un córner a los 7 segundos de juego. ¿Se acuerdan del papelón de Caruso en la Copa con Racing? Bueno, esto estuvo cerca…
El debut agridulce del Rojo en la altura Boliviana
Independiente, que viene liderando con comodidad la Zona B del Apertura 2025 como si fuera el Barcelona de Guardiola, se pegó un porrazo importante en su debut en la Copa Sudamericana. Cayó 2-0 ante Nacional Potosí en Bolivia, a 4090 metros sobre el nivel del mar, donde hasta el aire se cansa de subir. Un escenario que se asemeja más a una pretemporada en Tilcara que a un partido de fútbol profesional.
El partido fue un festival de imprecisiones, con la lluvia como invitada de lujo, haciendo que la pelota pareciera una jabulani mojada, digna de un Mundial de Sudáfrica. El Rojo, desde el vamos, demostró que la altura le sentaba peor que un asado con chorizo a Mostaza Merlo. A los 7 segundos ya regalaba un córner, emulando –con menos gracia– la recordada jugada de Caruso Lombardi con Racing en la Libertadores, aquella del lateral rápido al área rival.
Un Rojo sin aire y con más errores que aciertos

El primer tiempo fue un monólogo de bostezos y pedidos de oxígeno. Santiago Hidalgo, con menos aire que un neumático pinchado, tuvo que abandonar la cancha a los 35 minutos. Hasta Ávalos, en el banco, parecía estar practicando para ser buzo profesional con la cantidad de oxígeno que consumía. Nacional Potosí, haciendo gala de su adaptación a la altura, como si fueran sherpas con botines, generó las situaciones más claras. Independiente, en cambio, parecía el equipo de Bielsa en el segundo tiempo, pero sin la intensidad inicial.
En el complemento, el Rojo tuvo una chance clarísima que pegó en el travesaño, recordándonos aquel gol de Palermo de mitad de cancha… pero al revés. Y como si fuera una película de terror, el local se lo perdió de manera increíble: Rojas la picó por encima de Rey y la pelota, caprichosa como un penal de Andrada, besó el palo.
El desenlace: Un golpe de altura para el Rojo
Nacional Potosí, con más empuje que juego, terminó abriendo el marcador con un cabezazo de Víctor Ábrego que ni Marcone ni Rey pudieron detener, dejando en evidencia que la defensa del Rojo estaba más desorientada que Tevez en un picado con Riquelme. El segundo gol llegó al final, con un cabezazo de Diellos tras un centro de Palacio, sentenciando la derrota del Rojo. Un resultado que deja a Independiente con la misma cara que Gallardo después de perder la final de Madrid.
Independiente, con este debut fallido, deberá remarla en la Sudamericana si quiere emular a aquel equipo del 2017 que la ganó con Holan. El próximo martes 8 de abril recibirá a Boston River de Uruguay en Avellaneda, donde deberá ganar sí o sí para no quedar más complicado que el Kun Agüero en un offside. Y que la altura no sea excusa, porque en el Libertadores de América, el único aire que falta es el que se respira en los pulmones de algunos jugadores.