Estados Unidos pidió poner fin al mandato del Comité Especial de Descolonización de Naciones Unidas, uno de los foros donde la Argentina sostiene su reclamo por Malvinas. Una representante del gobierno de Donald Trump formuló el planteo ante la Cuarta Comisión de la Asamblea General, encargada de asuntos políticos especiales y descolonización.
La delegada cuestionó la continuidad del organismo, conocido como C-24, al considerar que su propósito original quedó superado. También objetó la reiteración anual de textos y los viajes vinculados con sus actividades en el Caribe y el Pacífico Sur.
El comité continúa funcionando. El pedido estadounidense se expresó durante una intervención diplomática, sin la presentación ni la votación de una resolución para terminar su mandato.
Por qué el planteo alcanza al reclamo argentino
El Comité Especial fue creado en 1961 y examina la situación de los territorios no autónomos. En ese ámbito, la Argentina presenta su posición sobre Malvinas y reclama que el Reino Unido retome las negociaciones por la soberanía.
La intervención estadounidense estuvo dirigida al funcionamiento general del organismo y no mencionó a las islas. Su eventual eliminación afectaría un espacio diplomático que mantiene la cuestión en discusión y reitera el llamado al diálogo entre Buenos Aires y Londres.
Durante la misma reunión, la Cuarta Comisión aprobó más de veinte proyectos de resolución y una decisión sobre descolonización. Varios de los textos surgieron de recomendaciones del Comité Especial cuestionado por Washington.
El conflicto por el petróleo sigue abierto
El planteo se conoce mientras la Argentina y el Reino Unido mantienen diferencias por la explotación de hidrocarburos cerca del archipiélago. Buenos Aires cuestiona las autorizaciones británicas para desarrollar Sea Lion y denuncia actividades unilaterales en una zona cuya soberanía está en disputa.
Ese conflicto motivó la presentación argentina ante el Tribunal Internacional del Derecho del Mar para solicitar medidas provisionales. Londres también rechazó el arbitraje impulsado por la Argentina en torno a las actividades petroleras.
El reclamo ante el tribunal y la discusión en Naciones Unidas transcurren por vías diferentes: uno busca medidas frente a la explotación de recursos y la otra mantiene el pedido de negociaciones sobre soberanía.
Estados Unidos pidió terminar el mandato del Comité de Descolonización de la ONU, donde la Argentina presenta su reclamo por Malvinas. Su representante cuestionó el funcionamiento y los gastos del organismo durante una reunión de la Cuarta Comisión. El planteo fue una intervención diplomática: no se presentó ni se votó una resolución para disolverlo.
Estados Unidos quiere cerrar el comité donde la Argentina reclama por Malvinas. La representante del gobierno de Donald Trump pidió terminar el mandato del Comité Especial de Descolonización y cuestionó sus gastos y reuniones. La propuesta tiene una particularidad: entre los asuntos que quedarían sin ese foro está una disputa que sigue esperando negociaciones. El expediente continúa abierto; lo que quieren retirar es el escritorio.
Washington sostiene que el organismo agotó su propósito y repite discusiones cada año. La Argentina, precisamente, vuelve cada año para pedir que el Reino Unido negocie la soberanía de las islas. Desde esa perspectiva, la repetición también permite otra lectura: el reclamo sigue en agenda porque la solución sigue pendiente. Es bastante difícil dar por terminada una reunión cuando una de las partes todavía espera que la otra se siente.
La delegada estadounidense también criticó los viajes del comité al Caribe y al Pacífico Sur. La discusión sobre la utilidad del organismo terminó mezclada con una auditoría de destinos. Revisar gastos puede ser razonable; resolver una controversia territorial mirando el itinerario de vuelos tiene una ambición administrativa bastante más grande.
La intervención no mencionó a Malvinas y el comité continúa funcionando. Tampoco hubo una resolución presentada o votada para disolverlo. Por ahora, Estados Unidos puso sobre la mesa su intención de retirar la mesa: una maniobra diplomática que todavía necesita bastante más que un discurso para convertirse en una decisión.
Mientras tanto, Buenos Aires y Londres mantienen otra disputa por el proyecto petrolero Sea Lion y los recursos próximos a las islas. La Argentina insiste en el diálogo sobre soberanía; Washington cuestiona uno de los espacios donde ese pedido se sostiene. La diplomacia internacional conserva esa capacidad: discutir cuánto cuesta escuchar un problema antes de discutir cómo resolverlo.
