La Unión Cívica Radical comenzó a explorar alternativas para construir una opción de centroderecha de cara a las elecciones presidenciales de 2027, en medio de una de las etapas de mayor debilidad política y legislativa de su historia reciente.
Los gobernadores radicales evalúan incluso figuras extrapartidarias para conformar una fórmula presidencial mixta que permita recuperar volumen político y evitar una mayor pérdida de centralidad.
En ese escenario, uno de los dirigentes de mayor peso dentro del radicalismo planteó la posibilidad de que Patricia Bullrich termine convirtiéndose en una candidata capaz de articular una tercera vía entre Javier Milei y una eventual postulación de Axel Kicillof.
La hipótesis busca ofrecer una salida para un partido que enfrenta una representación parlamentaria cada vez más reducida y dificultades para consolidar un liderazgo nacional.
La preocupación por el futuro legislativo de la UCR
Uno de los principales motivos de inquietud dentro del radicalismo es el escenario que enfrentará el bloque conducido por Eduardo Vischi en el Senado, que deberá renovar 8 de sus 10 bancas el próximo año.
En la Cámara de Diputados, en tanto, el radicalismo se encuentra dividido en dos bancadas de seis legisladores cada una, una fragmentación que limita su capacidad de intervención política.
Frente a ese panorama, los gobernadores consideran necesario incorporarse a la construcción de un espacio equidistante entre los libertarios y el kirchnerismo, aunque el perfil político de Bullrich genera interrogantes respecto de una eventual propuesta de centro.
La posibilidad de un acercamiento no resulta completamente novedosa. El legislador Maximiliano Abad y el exsenador Ernesto Sanz respaldaron a Bullrich en 2023 como candidata de Juntos por el Cambio.
Además, la exministra de Seguridad mantiene una buena relación con los gobernadores Maximiliano Pullaro y Alfredo Cornejo, un vínculo que también influye en las especulaciones sobre posibles acuerdos futuros.
Las PASO y un eventual acuerdo con Bullrich
Tanto Bullrich como sectores del radicalismo consideran conveniente mantener vigentes las elecciones primarias para definir candidaturas y otorgarles legitimidad electoral.
»Patricia, sin La Libertad Avanza, no mide, y Karina Milei no va a dejar que se postule, por eso le serviría acordar con la UCR», especuló una fuente parlamentaria.
Dentro del radicalismo consideran que un eventual entendimiento podría beneficiar a ambas partes.
»Patricia es una senadora sin estructura y el radicalismo un partido sin líder claro.»
La ecuación combina la necesidad de Bullrich de contar con una estructura territorial sólida con la búsqueda de la UCR de una figura con proyección nacional.
La senadora también cuenta con una alternativa partidaria propia en caso de romper con Milei. Se trata del Partido Popular Federalista, nacido en Corrientes y vinculado al vicegobernador Pedro Braillard Poccard, que ya posee personería nacional y podría extenderse al menos a 12 provincias.
Los contactos con Massa y Kicillof
La crisis interna también llevó a dirigentes radicales a mantener conversaciones con referentes del peronismo.
Dentro de la UCR observan con interés a Sergio Massa, quien conserva canales de diálogo con distintos sectores políticos, y también mantienen una relación fluida con Axel Kicillof.
Uno de los casos mencionados es el del correntino Juan Pablo Valdés, quien quedó con una buena impresión del gobernador bonaerense luego de una extensa conversación durante una visita a Corrientes.
Aunque dentro del radicalismo reconocen que la pertenencia de Kicillof al kirchnerismo genera resistencias, también destacan algunas acciones de cooperación institucional.
»Kicillof nos mandó helicópteros cuando fueron los incendios»
De esta manera, la UCR comenzó a ampliar el abanico de conversaciones políticas de cara a 2027, mientras intenta reconstruir liderazgo, recuperar representación parlamentaria y definir una estrategia capaz de devolverle protagonismo nacional.
Dirigentes de la UCR comenzaron a explorar alternativas para reconstruir una opción de centroderecha de cara a 2027, en medio de una fuerte crisis partidaria y una representación legislativa reducida. Entre las figuras evaluadas aparece Patricia Bullrich, mientras gobernadores y referentes radicales también mantienen conversaciones con dirigentes como Sergio Massa y Axel Kicillof.
La Unión Cívica Radical llegó a ese punto de toda crisis partidaria en el que empieza a mirar hacia afuera buscando una figura presidencial como quien revisa la heladera a medianoche convencido de que, por algún motivo, apareció algo nuevo. Con menos bancas, liderazgos fragmentados y una discusión interna que parece diseñada por un comité de especialistas en melancolía electoral, algunos gobernadores ya evalúan nombres extrapartidarios para 2027.
Entre ellos aparece Patricia Bullrich, una dirigente con trayectoria suficiente como para haber pasado por casi todos los casilleros del tablero político argentino sin necesidad de manual de instrucciones. La hipótesis tiene una lógica sencilla: Bullrich tendría visibilidad pero poca estructura propia, mientras el radicalismo conserva estructura pero carece de una conducción indiscutida. En términos de mercado político, sería una suerte de fusión empresarial entre quien tiene marca y quien todavía conserva sucursales.
La posibilidad, además, serviría para intentar construir una tercera vía entre Javier Milei y una eventual candidatura de Axel Kicillof. El desafío será explicar qué significa exactamente “centro” cuando la candidata posible es Bullrich, una dirigente cuya moderación política nunca fue precisamente presentada como su principal característica en la ficha técnica.
El cálculo se vuelve todavía más urgente cuando aparecen los números legislativos. El bloque radical en el Senado deberá renovar buena parte de sus bancas, mientras Diputados muestra a la UCR dividida en dos grupos reducidos. No es exactamente el escenario ideal para un partido que alguna vez gobernó el país y ahora analiza cómo evitar convertirse en material de archivo para documentales históricos.
Por si faltaban ingredientes, también existen conversaciones con Sergio Massa y una relación fluida con Kicillof. Así, el radicalismo parece explorar todas las puertas posibles mientras intenta reconstruir su identidad. La tradición centenaria sigue ahí; lo que todavía falta definir es quién la encabeza, con qué aliados y bajo qué cartel electoral.
