El debate por las Sociedades Anónimas Deportivas (SAD) volvió al centro de la escena con un cruce público entre el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, y el tesorero de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), Pablo Toviggino.
Las declaraciones de Sturzenegger
En su exposición sobre la derogación de decretos delegados, el funcionario apuntó directamente contra la estructura de la AFA y cuestionó a su presidente, Claudio “Chiqui” Tapia. Señaló que el fútbol argentino enfrenta “un problema estructural” y defendió la vigencia del debate sobre las SAD.
“Nos parece inapropiado que Barracas sea la única SAD del fútbol argentino, igual muestra que funcionan”, afirmó. Además, criticó el esquema de beneficios impositivos para los clubes y lo comparó con “la empresa del Señor del Tabaco”, en referencia a convenios que, según dijo, imponen obligaciones de pago de manera indebida.
La réplica de la AFA
Las palabras de Sturzenegger encontraron rápida respuesta. A través de redes sociales, Pablo Toviggino fue contundente: “Me parece que te has olvidado que la discusión de las SAD está cerrada. Los clubes son y eligen ser Asociaciones Civiles. Justamente el punto final lo puso la Justicia, a la cual deberás darle respuesta sobre la falsificación de instrumentos públicos”.
El dirigente agregó un tono irónico y personal al mensaje: “Seguís perdido en el bosque, Lobito de Dientes de Goma. Antes de hablar, sería bueno que te asesoren bien y no cometas los mismos errores que tus compañeritos de gabinete”.
Un debate que no se apaga
Desde la AFA remarcan que la Justicia ya cerró la discusión y sostienen que los clubes continuarán siendo asociaciones civiles sin fines de lucro. El Gobierno, en cambio, insiste en reabrir la cuestión bajo el argumento de dar “libertad de elección” a los socios.
El contrapunto refleja la tensión creciente entre la dirigencia del fútbol y la Casa Rosada, en un escenario donde también se juegan intereses económicos, fiscales y políticos de alto impacto.
El debate por las Sociedades Anónimas Deportivas (SAD) sumó un nuevo capítulo tras las declaraciones de Federico Sturzenegger. El ministro cuestionó el modelo de la AFA y Pablo Toviggino, tesorero de la entidad, le respondió con dureza en redes sociales.
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El debate por las Sociedades Anónimas Deportivas (SAD) volvió al centro de la escena con un cruce público entre el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, y el tesorero de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), Pablo Toviggino.
Las declaraciones de Sturzenegger
En su exposición sobre la derogación de decretos delegados, el funcionario apuntó directamente contra la estructura de la AFA y cuestionó a su presidente, Claudio “Chiqui” Tapia. Señaló que el fútbol argentino enfrenta “un problema estructural” y defendió la vigencia del debate sobre las SAD.
“Nos parece inapropiado que Barracas sea la única SAD del fútbol argentino, igual muestra que funcionan”, afirmó. Además, criticó el esquema de beneficios impositivos para los clubes y lo comparó con “la empresa del Señor del Tabaco”, en referencia a convenios que, según dijo, imponen obligaciones de pago de manera indebida.
La réplica de la AFA
Las palabras de Sturzenegger encontraron rápida respuesta. A través de redes sociales, Pablo Toviggino fue contundente: “Me parece que te has olvidado que la discusión de las SAD está cerrada. Los clubes son y eligen ser Asociaciones Civiles. Justamente el punto final lo puso la Justicia, a la cual deberás darle respuesta sobre la falsificación de instrumentos públicos”.
El dirigente agregó un tono irónico y personal al mensaje: “Seguís perdido en el bosque, Lobito de Dientes de Goma. Antes de hablar, sería bueno que te asesoren bien y no cometas los mismos errores que tus compañeritos de gabinete”.
Un debate que no se apaga
Desde la AFA remarcan que la Justicia ya cerró la discusión y sostienen que los clubes continuarán siendo asociaciones civiles sin fines de lucro. El Gobierno, en cambio, insiste en reabrir la cuestión bajo el argumento de dar “libertad de elección” a los socios.
El contrapunto refleja la tensión creciente entre la dirigencia del fútbol y la Casa Rosada, en un escenario donde también se juegan intereses económicos, fiscales y políticos de alto impacto.