El proyecto minero Casposo, operado por la compañía Austral Gold, reactivó este martes sus operaciones tras seis años de pausa. La puesta en marcha marca un momento clave para la mina y suma un nuevo proyecto de explotación de oro y plata a la actividad minera de San Juan.
Para concretar el reinicio, la empresa realizó una inversión superior a los 15 millones de dólares, destinada a tareas de exploración y al reacondicionamiento de la planta. El proyecto, adquirido en 2019 y suspendido ese mismo año, vuelve así a operar en el departamento cordillerano.
Casposo busca consolidarse como hub regional
Uno de los puntos destacados durante el acto de reactivación fue el nuevo rol que tendrá Casposo dentro del esquema minero regional. El modelo operativo combina producción propia con procesamiento de minerales de terceros, lo que posiciona al proyecto como un centro estratégico para la zona.
“Hoy no solo volvemos a producir, sino que lo hacemos con una visión clara: consolidar a Casposo como un centro de procesamiento que permita sostener el empleo y el desarrollo en la región”, destacó Femenía.
Y agregó: “La minería moderna exige cada vez más responsabilidad. Este proyecto refleja ese enfoque, con estándares ambientales, de seguridad y de trabajo con la comunidad que son centrales para nuestra forma de operar”.
De esta manera, Casposo funcionará como un centro de procesamiento regional, con impacto directo en el desarrollo económico del área y en la cadena de proveedores vinculada a la actividad minera.
Empleo, producción y exportaciones
Según informó la empresa, el reinicio del proyecto impacta en más de 300 empleos directos e indirectos en San Juan. La operación cuenta actualmente con un 99% de trabajadores sanjuaninos, con fuerte incidencia en la economía del departamento Calingasta y en sus proveedores locales.
Casposo tiene una vida útil estimada de entre seis y siete años y una proyección de producción cercana a las 120.000 onzas de oro. Su esquema de trabajo prevé combinar producción propia con el procesamiento de mineral de terceros.
Para 2026, Austral Gold proyecta exportaciones por aproximadamente USD 60 millones, lo que consolidaría su aporte a la generación de divisas.
Un contexto favorable para la minería
La reactivación de Casposo se produce en un contexto internacional favorable para los metales y en una etapa de mayor dinamismo para la minería en la Argentina.
El reinicio del proyecto se inscribe dentro de una agenda sectorial enfocada en la producción, la generación de empleo, el desarrollo regional y una operación cada vez más responsable y sustentable.
<p>El proyecto minero Casposo, operado por Austral Gold en San Juan, reactivó sus operaciones tras seis años de pausa. La compañía invirtió más de 15 millones de dólares en exploración y reacondicionamiento de planta, con una proyección de 300 empleos directos e indirectos y exportaciones por unos USD 60 millones en 2026.</p>
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
Después de seis años de silencio operativo, Casposo volvió a escena como esos protagonistas que regresan en la tercera temporada con una inversión millonaria, planta reacondicionada y la firme decisión de recordarle a Calingasta que, debajo de la montaña, la geología nunca estuvo precisamente de vacaciones. La mina, que había quedado en pausa desde 2019, retomó actividad con más de 15 millones de dólares destinados a exploración y puesta a punto, una cifra que en cualquier reunión familiar alcanza para que alguien pregunte si también arreglaron la cafetera de la planta.
La novedad no pasa solo por volver a producir oro y plata, sino por la nueva identidad que Austral Gold quiere darle al proyecto: Casposo como hub regional. Traducido al idioma de los mortales, la mina no solo procesará producción propia, sino también mineral de terceros. Es decir, Casposo vuelve con vocación de centro estratégico, casi como una terminal de ómnibus metalífera, pero con más controles, más casco y muchísimo menos margen para improvisar.
La empresa destacó que el reinicio impactará en más de 300 empleos directos e indirectos y que la operación cuenta con un 99% de trabajadores sanjuaninos. Un dato no menor en una provincia donde cada nuevo proyecto minero se mira con la lupa doble de la expectativa económica y la exigencia social. La cordillera, mientras tanto, mantiene su habitual estilo: no declara, no opina, no corta cintas, pero sigue guardando minerales como quien conserva ahorros en una caja fuerte tectónica.
Con una vida útil estimada de entre seis y siete años y una producción proyectada cercana a las 120.000 onzas de oro, Casposo se suma a una etapa de mayor movimiento para la minería argentina. El contexto internacional favorable para los metales hace el resto: cuando el oro sube, hasta las rocas parecen tener mejor humor. El desafío, claro, será convertir la reactivación en desarrollo sostenido, con empleo local, proveedores regionales y estándares ambientales a la altura. Porque en minería, como en política y en los grupos de WhatsApp familiares, volver no alcanza: hay que demostrar que esta vez el plan tiene sustento.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
El proyecto minero Casposo, operado por la compañía Austral Gold, reactivó este martes sus operaciones tras seis años de pausa. La puesta en marcha marca un momento clave para la mina y suma un nuevo proyecto de explotación de oro y plata a la actividad minera de San Juan.
Para concretar el reinicio, la empresa realizó una inversión superior a los 15 millones de dólares, destinada a tareas de exploración y al reacondicionamiento de la planta. El proyecto, adquirido en 2019 y suspendido ese mismo año, vuelve así a operar en el departamento cordillerano.
Casposo busca consolidarse como hub regional
Uno de los puntos destacados durante el acto de reactivación fue el nuevo rol que tendrá Casposo dentro del esquema minero regional. El modelo operativo combina producción propia con procesamiento de minerales de terceros, lo que posiciona al proyecto como un centro estratégico para la zona.
“Hoy no solo volvemos a producir, sino que lo hacemos con una visión clara: consolidar a Casposo como un centro de procesamiento que permita sostener el empleo y el desarrollo en la región”, destacó Femenía.
Y agregó: “La minería moderna exige cada vez más responsabilidad. Este proyecto refleja ese enfoque, con estándares ambientales, de seguridad y de trabajo con la comunidad que son centrales para nuestra forma de operar”.
De esta manera, Casposo funcionará como un centro de procesamiento regional, con impacto directo en el desarrollo económico del área y en la cadena de proveedores vinculada a la actividad minera.
Empleo, producción y exportaciones
Según informó la empresa, el reinicio del proyecto impacta en más de 300 empleos directos e indirectos en San Juan. La operación cuenta actualmente con un 99% de trabajadores sanjuaninos, con fuerte incidencia en la economía del departamento Calingasta y en sus proveedores locales.
Casposo tiene una vida útil estimada de entre seis y siete años y una proyección de producción cercana a las 120.000 onzas de oro. Su esquema de trabajo prevé combinar producción propia con el procesamiento de mineral de terceros.
Para 2026, Austral Gold proyecta exportaciones por aproximadamente USD 60 millones, lo que consolidaría su aporte a la generación de divisas.
Un contexto favorable para la minería
La reactivación de Casposo se produce en un contexto internacional favorable para los metales y en una etapa de mayor dinamismo para la minería en la Argentina.
El reinicio del proyecto se inscribe dentro de una agenda sectorial enfocada en la producción, la generación de empleo, el desarrollo regional y una operación cada vez más responsable y sustentable.
Después de seis años de silencio operativo, Casposo volvió a escena como esos protagonistas que regresan en la tercera temporada con una inversión millonaria, planta reacondicionada y la firme decisión de recordarle a Calingasta que, debajo de la montaña, la geología nunca estuvo precisamente de vacaciones. La mina, que había quedado en pausa desde 2019, retomó actividad con más de 15 millones de dólares destinados a exploración y puesta a punto, una cifra que en cualquier reunión familiar alcanza para que alguien pregunte si también arreglaron la cafetera de la planta.
La novedad no pasa solo por volver a producir oro y plata, sino por la nueva identidad que Austral Gold quiere darle al proyecto: Casposo como hub regional. Traducido al idioma de los mortales, la mina no solo procesará producción propia, sino también mineral de terceros. Es decir, Casposo vuelve con vocación de centro estratégico, casi como una terminal de ómnibus metalífera, pero con más controles, más casco y muchísimo menos margen para improvisar.
La empresa destacó que el reinicio impactará en más de 300 empleos directos e indirectos y que la operación cuenta con un 99% de trabajadores sanjuaninos. Un dato no menor en una provincia donde cada nuevo proyecto minero se mira con la lupa doble de la expectativa económica y la exigencia social. La cordillera, mientras tanto, mantiene su habitual estilo: no declara, no opina, no corta cintas, pero sigue guardando minerales como quien conserva ahorros en una caja fuerte tectónica.
Con una vida útil estimada de entre seis y siete años y una producción proyectada cercana a las 120.000 onzas de oro, Casposo se suma a una etapa de mayor movimiento para la minería argentina. El contexto internacional favorable para los metales hace el resto: cuando el oro sube, hasta las rocas parecen tener mejor humor. El desafío, claro, será convertir la reactivación en desarrollo sostenido, con empleo local, proveedores regionales y estándares ambientales a la altura. Porque en minería, como en política y en los grupos de WhatsApp familiares, volver no alcanza: hay que demostrar que esta vez el plan tiene sustento.