En un nuevo capítulo de la escalada de tensión entre las provincias cuyanas, el gobernador de San Juan, Marcelo Orrego, brindó este miércoles una contundente respuesta a las pretensiones territoriales y ambientales manifestadas por el mandatario de La Rioja, Ricardo Quintela. El conflicto, que tiene como eje central el megaproyecto minero Vicuña, alcanzó niveles críticos tras la decisión de la justicia riojana de bloquear el acceso logístico al yacimiento.
Orrego fue tajante al defender la soberanía sanjuanina sobre los recursos de cobre, oro y plata que se encuentran en la zona. “El límite entre San Juan y La Rioja lo fijó la Ley Nacional 18.004, sancionada por el Congreso de la Nación. Es una ley, no un acuerdo de funcionarios. Está plenamente vigente, y lleva más de medio siglo de aplicación ininterrumpida”, sentenció el mandatario a través de un comunicado oficial, desestimando el argumento riojano que cuestiona la validez de dicha norma por haber sido dictada durante un gobierno de facto.
Bloqueo judicial y riesgo de inversiones
La disputa legal se intensificó esta semana cuando la jueza riojana María Greta Decker hizo lugar a un reclamo de su provincia y suspendió por 30 días las actividades vinculadas al proyecto. La medida se fundamenta en que la empresa Vicuña Corp no presentó un informe de impacto ambiental ante las autoridades de La Rioja, a pesar de que el proyecto se encuentra físicamente en suelo sanjuanino, a cinco kilómetros de la frontera.
Este bloqueo resulta estratégico, ya que el acceso principal al yacimiento se realiza a través del camino de Guandacol, ubicado en territorio riojano. «La soberanía de su provincia sobre el yacimiento es clara, legal y reconocida», afirmó Orrego, quien además agregó que “no existe ninguna norma en la Argentina que obligue a una provincia a compartir las regalías de sus recursos con otra. Lo que está en el subsuelo sanjuanino es de los sanjuaninos”.
El cuestionamiento a Ischigualasto y los límites de 1968
Por su parte, Quintela redobló la apuesta al sugerir que el Senado de la Nación debería intervenir para redefinir los límites, alegando que el acuerdo de 1968 carece de validez democrática. Bajo esta premisa, el mandatario riojano puso en duda incluso la pertenencia del Parque Provincial Ischigualasto a San Juan, solicitando un gesto de «generosidad» por parte de las autoridades sanjuaninas.
La situación genera una honda preocupación en el sector privado, dado que para este 2026 se esperaban inversiones cercanas a los US$1.000 millones. El proyecto Vicuña es considerado el más importante de la provincia y uno de los pilares de la minería a nivel nacional. Orrego concluyó advirtiendo que no permitirá que se abran debates sin sustento jurídico: “La ley es la ley, y las provincias no se corren con declaraciones”.
<p>El gobernador de San Juan, Marcelo Orrego, rechazó formalmente las pretensiones de su par riojano, Ricardo Quintela, sobre el proyecto minero Vicuña y los límites provinciales. Orrego ratificó la vigencia de la Ley Nacional 18.004 de 1968, mientras La Rioja mantiene bloqueado el acceso al yacimiento mediante una medida judicial que suspende las actividades por 30 días, poniendo en riesgo inversiones de 1.000 millones de dólares.</p>
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
Parece que en el manual del buen gobernador riojano, la sección de «cómo financiar la provincia» fue reemplazada por un capítulo de «Geopolítica Creativa: Cómo anexar yacimientos vecinos usando Google Maps y mucha fe». Ricardo Quintela, en un rapto de nostalgia histórica que nadie pidió, decidió que las leyes de 1968 son como los términos y condiciones de iTunes: uno los acepta sin leer, pero después de medio siglo tiene derecho a decir que no valen porque el que las escribió no tenía Twitter. Con una lógica que haría llorar a cualquier constitucionalista, el mandatario vecino ahora sugiere que el límite interprovincial es apenas una sugerencia estética y que San Juan debería practicar la «generosidad», un eufemismo técnico para decir «repartime el cobre que la cosa está difícil».
Por supuesto, Marcelo Orrego no se quedó atrás y salió a responder con la sutileza de un camión minero bajando una pendiente sin frenos. Con la Constitución Nacional bajo el brazo y una paciencia que se le está terminando más rápido que las reservas de agua, le recordó a Quintela que las provincias no se corren con declaraciones mediáticas ni con berrinches fronterizos. Mientras tanto, en el medio del desierto, los inversores que planeaban poner 1.000 millones de dólares están mirando el mapa como si fuera un tablero de TEG, preguntándose si para sacar una piedra necesitan un geólogo o un mediador de conflictos de la ONU. La Rioja bloqueó los caminos de acceso, dejando el proyecto Vicuña en una especie de limbo donde no se sabe si manda la ley, la geografía o el humor del juez de turno en Guandacol.
La movida de cuestionar la soberanía de Ischigualasto ya es el toque de realismo mágico que le faltaba a esta opereta. A este ritmo, la semana que viene La Rioja va a reclamar la propiedad intelectual del sol porque sus rayos pasan por cielo riojano antes de calentar suelo sanjuanino. Es una estrategia brillante: si no tenés el mineral en tu patio, simplemente mové la cerca del vecino hasta que el pozo quede de tu lado. Orrego ya avisó que va a defender el subsuelo «con la ley en la mano», lo cual es una forma muy elegante de decir que antes de ceder un gramo de oro va a haber que pasar por encima de todo el cuerpo legal argentino, tres ministerios y un par de cordilleras enteras.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
En un nuevo capítulo de la escalada de tensión entre las provincias cuyanas, el gobernador de San Juan, Marcelo Orrego, brindó este miércoles una contundente respuesta a las pretensiones territoriales y ambientales manifestadas por el mandatario de La Rioja, Ricardo Quintela. El conflicto, que tiene como eje central el megaproyecto minero Vicuña, alcanzó niveles críticos tras la decisión de la justicia riojana de bloquear el acceso logístico al yacimiento.
Orrego fue tajante al defender la soberanía sanjuanina sobre los recursos de cobre, oro y plata que se encuentran en la zona. “El límite entre San Juan y La Rioja lo fijó la Ley Nacional 18.004, sancionada por el Congreso de la Nación. Es una ley, no un acuerdo de funcionarios. Está plenamente vigente, y lleva más de medio siglo de aplicación ininterrumpida”, sentenció el mandatario a través de un comunicado oficial, desestimando el argumento riojano que cuestiona la validez de dicha norma por haber sido dictada durante un gobierno de facto.
Bloqueo judicial y riesgo de inversiones
La disputa legal se intensificó esta semana cuando la jueza riojana María Greta Decker hizo lugar a un reclamo de su provincia y suspendió por 30 días las actividades vinculadas al proyecto. La medida se fundamenta en que la empresa Vicuña Corp no presentó un informe de impacto ambiental ante las autoridades de La Rioja, a pesar de que el proyecto se encuentra físicamente en suelo sanjuanino, a cinco kilómetros de la frontera.
Este bloqueo resulta estratégico, ya que el acceso principal al yacimiento se realiza a través del camino de Guandacol, ubicado en territorio riojano. «La soberanía de su provincia sobre el yacimiento es clara, legal y reconocida», afirmó Orrego, quien además agregó que “no existe ninguna norma en la Argentina que obligue a una provincia a compartir las regalías de sus recursos con otra. Lo que está en el subsuelo sanjuanino es de los sanjuaninos”.
El cuestionamiento a Ischigualasto y los límites de 1968
Por su parte, Quintela redobló la apuesta al sugerir que el Senado de la Nación debería intervenir para redefinir los límites, alegando que el acuerdo de 1968 carece de validez democrática. Bajo esta premisa, el mandatario riojano puso en duda incluso la pertenencia del Parque Provincial Ischigualasto a San Juan, solicitando un gesto de «generosidad» por parte de las autoridades sanjuaninas.
La situación genera una honda preocupación en el sector privado, dado que para este 2026 se esperaban inversiones cercanas a los US$1.000 millones. El proyecto Vicuña es considerado el más importante de la provincia y uno de los pilares de la minería a nivel nacional. Orrego concluyó advirtiendo que no permitirá que se abran debates sin sustento jurídico: “La ley es la ley, y las provincias no se corren con declaraciones”.
Parece que en el manual del buen gobernador riojano, la sección de «cómo financiar la provincia» fue reemplazada por un capítulo de «Geopolítica Creativa: Cómo anexar yacimientos vecinos usando Google Maps y mucha fe». Ricardo Quintela, en un rapto de nostalgia histórica que nadie pidió, decidió que las leyes de 1968 son como los términos y condiciones de iTunes: uno los acepta sin leer, pero después de medio siglo tiene derecho a decir que no valen porque el que las escribió no tenía Twitter. Con una lógica que haría llorar a cualquier constitucionalista, el mandatario vecino ahora sugiere que el límite interprovincial es apenas una sugerencia estética y que San Juan debería practicar la «generosidad», un eufemismo técnico para decir «repartime el cobre que la cosa está difícil».
Por supuesto, Marcelo Orrego no se quedó atrás y salió a responder con la sutileza de un camión minero bajando una pendiente sin frenos. Con la Constitución Nacional bajo el brazo y una paciencia que se le está terminando más rápido que las reservas de agua, le recordó a Quintela que las provincias no se corren con declaraciones mediáticas ni con berrinches fronterizos. Mientras tanto, en el medio del desierto, los inversores que planeaban poner 1.000 millones de dólares están mirando el mapa como si fuera un tablero de TEG, preguntándose si para sacar una piedra necesitan un geólogo o un mediador de conflictos de la ONU. La Rioja bloqueó los caminos de acceso, dejando el proyecto Vicuña en una especie de limbo donde no se sabe si manda la ley, la geografía o el humor del juez de turno en Guandacol.
La movida de cuestionar la soberanía de Ischigualasto ya es el toque de realismo mágico que le faltaba a esta opereta. A este ritmo, la semana que viene La Rioja va a reclamar la propiedad intelectual del sol porque sus rayos pasan por cielo riojano antes de calentar suelo sanjuanino. Es una estrategia brillante: si no tenés el mineral en tu patio, simplemente mové la cerca del vecino hasta que el pozo quede de tu lado. Orrego ya avisó que va a defender el subsuelo «con la ley en la mano», lo cual es una forma muy elegante de decir que antes de ceder un gramo de oro va a haber que pasar por encima de todo el cuerpo legal argentino, tres ministerios y un par de cordilleras enteras.