Red cuántica en España: inversión millonaria que conecta el futuro

Redacción Cuyo News
5 min
Cortito y conciso:

El Gobierno español, a través del Ministerio de Transformación Digital, desembarca con 9,75 millones de euros en la empresa Nu Quantum para establecer una filial en España. El objetivo es crucial: interconectar procesadores cuánticos mediante redes seguras, un salto tecnológico indispensable para escalar la capacidad de estas máquinas y consolidar a España como un nodo global clave en la vanguardia cuántica.

Con una apuesta que roza los diez millones de euros, el Ministerio de Transformación Digital de España ha puesto en la mira a Nu Quantum, una startup nacida en Cambridge pero con ADN español, liderada por la ingeniera Carmen Palacios-Berraquero. La movida, financiada con fondos europeos Next Generation, no es menor: busca establecer una filial en el territorio que se erija como pilar fundamental para la interconexión de procesadores cuánticos, una pieza que, se dice, es la clave para desatar el verdadero potencial de estas máquinas.

En el tablero global de la computación cuántica, España se ha posicionado, con ambición, como uno de los seis nodos tecnológicos esenciales, compartiendo mesa con pesos pesados como Estados Unidos, Alemania y Japón. Con tres computadoras cuánticas ya operativas o en camino —el IBM–Euskadi Quantum Computing Center, la máquina 100% europea del Barcelona Supercomputing Center y la próxima del CESGA en Galicia—, el país parece exhibir músculo. El ministro Óscar López, con entusiasmo, afirmó durante el encuentro S4i Science for Industry en Madrid: «España está adelantándose [en la tecnología cuántica]. Estamos desplegando la infraestructura necesaria para su desarrollo y escalabilidad con redes seguras que anticipan el salto comercial».

La ambición cuántica y la pieza que falta

Pero, ¿qué tan «adelantada» está España en una carrera donde cada milímetro cuenta? La inversión en Nu Quantum apunta a una grieta crucial: la interconexión de ordenadores cuánticos. Esta es la médula del asunto para que la tecnología emergente pueda dejar de ser una promesa de laboratorio y se traduzca en aplicaciones comerciales tangibles. La futura filial, cuya ubicación aún es un misterio pero que promete al menos 30 cerebros trabajando, se abocará a diseñar una arquitectura de red capaz de enlazar múltiples procesadores cuánticos en tiempo real, multiplicando su capacidad de procesamiento conjunta. Una jugada que, según las fuentes del Ministerio, es el verdadero game changer.

El problema, y no es menor, radica en la naturaleza temperamental de la computación cuántica actual. Los errores son una constante, una consecuencia directa del «ruido»: cualquier mínima interferencia, desde una microonda hasta un cambio en las condiciones ambientales, puede descalabrar los cálculos. Esto limita drásticamente su capacidad para resolver problemas complejos de forma fiable, exigiendo que operen aislados y a temperaturas cercanas al cero absoluto. El desafío es mayúsculo: lograr cúbits de mayor calidad, más tolerantes a las interferencias, o con la capacidad de corregir sus propios errores mediante programación posterior.

Chips fotónicos: la revolución de la conexión

Y aquí es donde la inversión española busca hacer la diferencia. La idea es industrializar la red de Nu Quantum a través del desarrollo de chips fotónicos. Olvídense del silicio tradicional; estos «routers cuánticos» funcionan con luz, permitiendo que los cúbits de un ordenador «dialoguen» con los de otro de forma ultrarrápida y sin pérdidas a través de la fibra óptica. Una especie de telégrafo cuántico de alta velocidad, si se quiere, que promete sortear las barreras físicas que hoy limitan la expansión de esta tecnología.

La promesa es seductora: que la computación cuántica, «antes del final de esta década», sea una realidad capaz de replicar la naturaleza y resolver problemas de una complejidad impensada, especialmente en química y farmacología. Una visión que entusiasma y moviliza recursos, como los que canaliza la Sociedad Española para la Transformación Tecnológica (SETT) a través del programa PerteChip. Pero mientras se despliegan estos ambiciosos planes y se sueña con un futuro donde las máquinas cuánticas hablen entre sí sin chistar, la gran pregunta que flota en el aire es: ¿será suficiente esta inversión para catapultar a España a la vanguardia real, o estamos ante otro anuncio de alto impacto que, en el vertiginoso mundo de la tecnología, podría quedar obsoleto antes de que la fibra óptica termine de extenderse por completo?

Compartir
🔺 Tendencia