En las últimas horas se confirmó el fallecimiento de Gustavo Monti, reconocido empresario de la provincia y propietario de la firma PVC San Juan. Monti, oriundo del departamento de Pocito, se encontraba atravesando un complejo cuadro de salud derivado de una enfermedad oncológica que se agravó severamente durante las últimas semanas, desembocando en su deceso.
Una figura clave en la justicia local
El nombre de Monti había cobrado gran relevancia pública en el último tiempo por encontrarse en el centro de la investigación por la presunta corrupción en la obra del Acueducto Gran Tulum. El empresario, quien mantenía vínculos de parentesco con el exgobernador y actual senador nacional Sergio Uñac, fue señalado como uno de los principales beneficiarios de contrataciones que hoy están bajo la lupa judicial.
La causa en la UFI de Delitos Especiales
La investigación que involucra al fallecido empresario se originó a partir de una denuncia presentada por Marcelo Arancibia, dirigente del partido GEN. En dicha presentación, se solicitó a la justicia que se investiguen delitos de extrema gravedad, tales como malversación de caudales públicos, cohecho, tráfico de influencias y defraudación al Estado. La causa se tramita actualmente en la UFI de Delitos Especiales, donde se analizan los movimientos contables y los procesos de adjudicación vinculados a la millonaria obra hídrica.
La muerte de Monti genera un impacto directo en el proceso legal, dado que, según el Código Penal, la acción penal se extingue con el fallecimiento del imputado. No obstante, los investigadores deberán determinar cómo continúa la instrucción respecto al resto de los involucrados y la responsabilidad de la empresa en la ejecución de los contratos bajo sospecha. La noticia ha causado conmoción en el ámbito empresarial y político de San Juan, dada la estrecha relación del fallecido con el círculo íntimo del anterior gobierno provincial.
<p>Este miércoles se confirmó el fallecimiento de Gustavo Monti, propietario de la firma PVC San Juan y figura central en la investigación judicial por presuntas irregularidades en la obra del Acueducto Gran Tulum. El empresario, vinculado familiarmente al senador Sergio Uñac, padecía una enfermedad oncológica. Su deceso se produce mientras la UFI de Delitos Especiales tramita una denuncia por malversación y defraudación al Estado.</p>
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
La parca, que no entiende de fueros, expedientes ni licitaciones dirigidas, decidió que era momento de llevarse a Gustavo Monti, el hombre que pasó de ser un próspero vendedor de caños de PVC a convertirse en el protagonista involuntario —o no tanto— de los guiones más picantes de la justicia sanjuanina. Dueño de una empresa cuyo nombre es tan creativo como un lunes a la mañana, Monti estaba en el ojo de la tormenta por el Acueducto Gran Tulum, esa obra que parece tener más vueltas legales que metros de tubería. Se fue justo cuando el ambiente empezaba a calentarse en la UFI de Delitos Especiales, dejando a más de un fiscal con la pregunta en la punta de la lengua .
El empresario, que además ostentaba ese parentesco con el exgobernador Uñac que en Pocito rinde más que un plazo fijo, venía peleando contra una enfermedad oncológica. Con su partida, la causa impulsada por Marcelo Arancibia queda en ese limbo jurídico donde los abogados defensores sacarán a relucir el Código Procesal como si fuera un escudo del Capitán América. Es el cierre definitivo para un hombre que, entre plásticos y presupuestos estatales, terminó protagonizando la crónica policial-empresarial más comentada de la provincia. Ahora, los caños del acueducto seguirán ahí, enterrados, guardando quizás los secretos que Monti se llevó a un lugar donde, afortunadamente, no hace falta presentar certificado de cumplimiento fiscal.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
En las últimas horas se confirmó el fallecimiento de Gustavo Monti, reconocido empresario de la provincia y propietario de la firma PVC San Juan. Monti, oriundo del departamento de Pocito, se encontraba atravesando un complejo cuadro de salud derivado de una enfermedad oncológica que se agravó severamente durante las últimas semanas, desembocando en su deceso.
Una figura clave en la justicia local
El nombre de Monti había cobrado gran relevancia pública en el último tiempo por encontrarse en el centro de la investigación por la presunta corrupción en la obra del Acueducto Gran Tulum. El empresario, quien mantenía vínculos de parentesco con el exgobernador y actual senador nacional Sergio Uñac, fue señalado como uno de los principales beneficiarios de contrataciones que hoy están bajo la lupa judicial.
La causa en la UFI de Delitos Especiales
La investigación que involucra al fallecido empresario se originó a partir de una denuncia presentada por Marcelo Arancibia, dirigente del partido GEN. En dicha presentación, se solicitó a la justicia que se investiguen delitos de extrema gravedad, tales como malversación de caudales públicos, cohecho, tráfico de influencias y defraudación al Estado. La causa se tramita actualmente en la UFI de Delitos Especiales, donde se analizan los movimientos contables y los procesos de adjudicación vinculados a la millonaria obra hídrica.
La muerte de Monti genera un impacto directo en el proceso legal, dado que, según el Código Penal, la acción penal se extingue con el fallecimiento del imputado. No obstante, los investigadores deberán determinar cómo continúa la instrucción respecto al resto de los involucrados y la responsabilidad de la empresa en la ejecución de los contratos bajo sospecha. La noticia ha causado conmoción en el ámbito empresarial y político de San Juan, dada la estrecha relación del fallecido con el círculo íntimo del anterior gobierno provincial.
La parca, que no entiende de fueros, expedientes ni licitaciones dirigidas, decidió que era momento de llevarse a Gustavo Monti, el hombre que pasó de ser un próspero vendedor de caños de PVC a convertirse en el protagonista involuntario —o no tanto— de los guiones más picantes de la justicia sanjuanina. Dueño de una empresa cuyo nombre es tan creativo como un lunes a la mañana, Monti estaba en el ojo de la tormenta por el Acueducto Gran Tulum, esa obra que parece tener más vueltas legales que metros de tubería. Se fue justo cuando el ambiente empezaba a calentarse en la UFI de Delitos Especiales, dejando a más de un fiscal con la pregunta en la punta de la lengua .
El empresario, que además ostentaba ese parentesco con el exgobernador Uñac que en Pocito rinde más que un plazo fijo, venía peleando contra una enfermedad oncológica. Con su partida, la causa impulsada por Marcelo Arancibia queda en ese limbo jurídico donde los abogados defensores sacarán a relucir el Código Procesal como si fuera un escudo del Capitán América. Es el cierre definitivo para un hombre que, entre plásticos y presupuestos estatales, terminó protagonizando la crónica policial-empresarial más comentada de la provincia. Ahora, los caños del acueducto seguirán ahí, enterrados, guardando quizás los secretos que Monti se llevó a un lugar donde, afortunadamente, no hace falta presentar certificado de cumplimiento fiscal.