De Angueto al «Hobby Dogging»: por qué ahora en Europa todos imitan a Carlitos Balá

Redacción Cuyo News
7 min

En un contexto global donde la salud mental y la desconexión de los entornos digitales se han vuelto prioridades de la agenda pública, ha surgido en Europa una tendencia denominada «Hobby Dogging». Este fenómeno, que gana adeptos en ciudades como Londres y Berlín, consiste en personas que transitan el espacio público portando correas, collares y elementos de higiene canina, pero prescindiendo de un animal físico.

Fundamentos y beneficios de la tendencia

La periodista Jimena Grandinetti, quien ha seguido la evolución de este movimiento, sostiene que lo que pudo nacer como un desafío en redes sociales ha derivado en una práctica con aristas psicológicas. Quienes lo practican argumentan que el «Hobby Dogging» permite acceder a los beneficios de poseer una mascota sin los costos económicos ni las responsabilidades biológicas. Entre los puntos destacados por sus defensores se encuentran:

  • Combate al sedentarismo: Establece una obligación de salida diaria y caminata rítmica.
  • Interacción social: Funciona como un disparador de conversaciones con otros peatones en parques y plazas.
  • Mindfulness aplicado: La necesidad de simular los movimientos de un perro real exige una concentración plena en el presente.

La conexión histórica: El legado de Angueto

Si bien en el hemisferio norte el fenómeno se presenta como una innovación frente al aislamiento urbano, en Argentina esta imagen remite de forma directa a una de las creaciones más emblemáticas de Carlitos Balá. Mucho antes de la conceptualización del término moderno, el humorista popularizó a su perro «Angueto», un can invisible que interactuaba con el público de manera magistral.

A diferencia de la visión analítica europea, la propuesta de Balá se centraba en la creatividad y el juego. El humorista solía afirmar: «Angueto es el perro más obediente del mundo, porque hace exactamente lo que yo imagino». Esta capacidad de transformar la ausencia en un hecho artístico y lúdico marcó a generaciones de argentinos, instalando hace décadas lo que hoy se debate en el exterior como una solución al estrés moderno.

Mientras en las capitales europeas se discute si el Hobby Dogging es una herramienta terapéutica válida o una manifestación de la soledad profunda, la historia local sugiere que la imaginación ha sido, históricamente, un recurso fundamental para enfrentar las presiones de la vida cotidiana.

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