Escándalo en el último adiós a Mar-ce-lo …(Lázaro Jaime Zilberman)… A-ra-u-jo….

Redacción Cuyo News
6 min

Lo que debía ser un homenaje solemne a una de las voces más trascendentales de la historia del periodismo deportivo argentino se transformó en una jornada de desconcierto, furia y dolor. El entierro de Marcelo Araujo, fallecido a los 78 años, terminó en un escándalo logístico que privó a sus allegados de una despedida digna en el Cementerio de la Chacarita.

Un error insólito y definitivo

El cronograma estipulaba que el coche fúnebre llegara a un sector específico del predio para una ceremonia íntima. Sin embargo, debido a una falla de comunicación entre la empresa de servicios fúnebres y la administración del cementerio, los restos del relator fueron trasladados directamente al sector de cremación.

Cuando figuras de la talla de Tití Fernández y Fernando Niembro, junto a familiares y otros colegas del ambiente deportivo, llegaron al punto de encuentro, se encontraron con el vacío. El féretro nunca llegó a la cita; para cuando se intentó rastrear el paradero del cuerpo, el proceso administrativo de cremación ya era irreversible según los protocolos del predio.

Indignación entre los presentes

La atmósfera de respeto mutó rápidamente en indignación. Los asistentes no ocultaron su malestar ante lo que calificaron como un «bochorno administrativo» sin precedentes para una figura de tal magnitud pública. «Es un cierre que Marcelo no merecía. Vinimos a despedir a un amigo y nos encontramos con una negligencia absoluta», comentó uno de los cronistas presentes en medio del tumulto.

El último aplauso improvisado

Ante la imposibilidad de realizar el responso previsto frente al féretro, los asistentes improvisaron un emotivo pero amargo homenaje en las escalinatas principales del cementerio. Allí, una ronda de aplausos sostenida rompió el silencio de la tarde, en un clima que mezcló la nostalgia por la trayectoria del relator con el profundo enojo por el incidente.

Este lamentable episodio profundiza la tristeza que rodea la partida de Araujo, cuya última etapa de vida estuvo marcada por fuertes tensiones familiares. El histórico relator de 78 años falleció el pasado 17 de marzo debido a complicaciones por neumonía y un deterioro general de su salud.

Cabe recordar que la salud de Araujo ya había atravesado momentos críticos anteriormente. En 2021, el periodista estuvo internado tras sufrir una caída en su domicilio y contraer COVID-19, cuadros de los que logró recuperarse en aquel entonces. Sus últimos días, sin embargo, transcurrieron en un contexto de hermetismo y aislamiento hasta su desenlace final.

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