FAP, JP y Montoneros: El origen de la militancia armada en la Argentina

Redacción Cuyo News
7 min

El surgimiento de la militancia armada y radicalizada en la Argentina se encuadra en el período de proscripción del peronismo (1955-1973). Este vacío de representación legal, sumado al impacto de la Revolución Cubana y el surgimiento de la Nueva Izquierda, dio lugar a organizaciones que marcaron el pulso político de la década del 70.

Las Fuerzas Armadas Peronistas (FAP)

Las FAP surgieron a mediados de los años 60 como una evolución de la Resistencia Peronista. Su bautismo de fuego y exposición pública ocurrió en 1968 con el intento de establecer un foco guerrillero en Taco Ralo, Tucumán. Lideradas por figuras como Envar El Kadri, las FAP representaron el ala que buscaba combinar la identidad peronista con la metodología del «foquismo» guevarista. Aunque el intento rural fracasó, la organización se replegó hacia las ciudades, integrándose luego al proceso de radicalización urbana.

La Juventud Peronista (JP)

La JP no fue una organización única, sino un movimiento de masas que aglutinó a diversos sectores juveniles tras la caída de Perón. Sin embargo, hacia principios de los 70, la denominada «Tendencia Revolucionaria» de la JP se convirtió en el principal canal de movilización. Funcionó como la «superficie» legal de las organizaciones armadas, permitiendo el trabajo territorial en barrios, universidades y fábricas. Su capacidad de movilización fue clave para presionar por el retorno de Perón bajo la consigna «Luche y Vuelve».

Montoneros: El surgimiento de la «Orga»

La organización Montoneros hizo su aparición pública el 29 de mayo de 1970 con el secuestro y posterior ejecución del ex presidente de facto Pedro Eugenio Aramburu. Sus fundadores (Mario Firmenich, Fernando Abal Medina, entre otros) provenían mayoritariamente de sectores del catolicismo post-conciliar y del nacionalismo. A diferencia de otros grupos, Montoneros logró una rápida fusión con otras organizaciones (como las FAR y parte de las FAP), convirtiéndose en la estructura guerrillera más grande de América Latina. Su crecimiento se basó en una premisa: la violencia política era el único método eficaz para forzar el fin de la dictadura y lograr el regreso de Juan Domingo Perón a la Argentina.

Puntos de confluencia y conflicto

Estas tres vertientes compartieron un objetivo común inicial: el fin de la proscripción y el retorno del líder. Sin embargo, tras el triunfo electoral de Héctor J. Cámpora en 1973, las diferencias entre la «patria socialista» que perseguían estas organizaciones y la «patria peronista» que defendía el sector ortodoxo y sindical, desembocaron en una confrontación interna que marcaría el inicio de uno de los períodos más violentos de la historia argentina.

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