El sociólogo y director general de la consultora Equis, Artemio López, cuestionó la centralidad que adquirieron las causas de corrupción en la agenda mediática y sostuvo que ese enfoque desplaza debates de fondo sobre el modelo económico, la fuga de capitales y el rumbo político del país.
“Hay una puesta en forma de la información, una selección de la agenda de medios que ha instalado la interna”, comenzó López, al referirse a la hegemonía temática que, según su análisis, alcanzaron las denuncias vinculadas a funcionarios del Gobierno nacional, al que calificó de “estructuralmente corrupto”.
Si bien impugnó el uso indebido del haber público, el sociólogo advirtió que la conversación pública no debería agotarse en ese punto, mientras otros procesos económicos y políticos ocurren, según señaló, a la vista de todos.
“Ahora, en el mismo momento en que discutimos a Adorni, acabamos de batir récord de fuga de capitales: 51 mil palos verdes, superior a (Mauricio) Macri”, subrayó el director general de la consultora Equis.
Críticas a la agenda mediática
Para López, que el público haya tomado conocimiento de las desventuras del jefe de Gabinete forma parte de una interna del Gobierno nacional, cuyos motivos, afirmó, deberán observarse. Sin embargo, consideró que la discusión sobre el programa socioeconómico de La Libertad Avanza no debería quedar reducida a ese caso.
“El tema central, el despojo central, nunca se puede tratar y bajo un argumento que a mí me parece que hay que estudiar que es que ‘la gente no entiende estos temas’. Entiende el tema Adorni, entiende el tema de corrupción menor, pero cuando se trata de efectos sistémicos, cuando se trata de discutir la modalidad del funcionamiento del modelo socioeconómico, eso la gente no lo entiende y yo creo que eso es falso: la gente entiende en la medida en que uno hace el esfuerzo para que los temas se entiendan”, profundizó López en Damos la vuelta.
Bajo esa concepción, planteó, se abordan únicamente los temas considerados simples o periféricos, mientras quedan relegadas discusiones estructurales. En ese marco, sostuvo que la corrupción es grave, pero que también deben discutirse el proceso de endeudamiento, la fuga de capitales, el vínculo con las potencias centrales y la política exterior del Gobierno.
“El tema de Adorni se instala casi en cadena nacional y temas centrales se descalifican bajo esta percepción de que ‘la gente no entiende’. No es verdad eso, es falso y, si ustedes analizan, lo que la gente no entiende siempre es un efecto profundo del sistema socioeconómico. Vamos a terminar discutiendo lo que dice el Gordo Dan (por el militante Daniel Parisini)”, continuó López.
Acuerdos políticos y recursos naturales
El sociólogo también apuntó contra sectores de la política nacional que, según su mirada, buscan garantizar su propia supervivencia mediante acuerdos con el presidente Javier Milei.
“Va a haber una recorrida del Presidente con el grupo de (Eduardo) ‘Lule’ Menem para ir a acordar con el grupo de gobernadores, que se dicen muchos de ellos peronistas, tratados leoninos para despojarnos de recursos naturales a cambio de bajar la lista de La Libertad Avanza en la elección y que los gobernadores no tengan ningún tropiezo de tipo electoral. Quieren bajar las PASO, quieren fragmentar a la oposición más de lo que está, tienen presa a la principal opositora del país (por Cristina Fernández de Kirchner) ¡Y eso no es tema de conversación!”, destacó López.
En su análisis, esa dinámica ocurre en paralelo a una oferta electoral que se reproduce y a sectores de poder que ya comienzan a evaluar alternativas presidenciales para el futuro, en caso de que los números de imagen de Milei no resulten suficientes para sostener una nueva candidatura competitiva.
“Cuando no hay liderazgo, cualquiera lidera”
Uno de los nombres que circuló en los medios durante los últimos días fue el de Patricia Bullrich, mencionada como posible figura presidencial por sectores del denominado Círculo Rojo.
“Con Cristina Fernández proscripta y presa, cualquier alternativa es posible. Pero lo que sí el Círculo Rojo tuvo claro y, lamentablemente, no queda claro para propios y extraños, es que con Cristina Fernández de Kirchner en condición de elegir y ser elegida, todas estas especulaciones quedan lateralizadas. En las crisis, cuando no hay un liderazgo potente para ordenarlas, es evidente que lo aleatorio juega de manera notable: puede ser Bullrich, puede ser cualquiera, puede ser el que se nos ocurra”, afirmó López.
De este modo, el director de Equis vinculó la discusión sobre casos puntuales de corrupción con un debate más amplio sobre agenda pública, liderazgo político, modelo económico y estrategias electorales del oficialismo y la oposición.
<p>El sociólogo Artemio López cuestionó la agenda mediática centrada en las denuncias contra Manuel Adorni y sostuvo que ese enfoque desplaza debates estructurales sobre fuga de capitales, endeudamiento, política exterior y modelo económico. También advirtió sobre acuerdos políticos del oficialismo con gobernadores y la falta de liderazgos opositores.</p>
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
Artemio López entró al debate público con la delicadeza de quien patea la puerta de una reunión donde todos fingían mirar el mismo expediente, pero con un ojo puesto en la caja fuerte y el otro en la próxima rosca electoral. Para el sociólogo, la agenda mediática decidió instalar la interna del Gobierno como si fuera una serie por capítulos, con Manuel Adorni en el centro de la escena y el país mirando el resumen del episodio anterior mientras, según su planteo, por la puerta de atrás se escapan cifras capaces de hacer transpirar a una planilla de Excel.
La tesis de López es incómoda porque obliga a correr el foco: la corrupción importa, sí, pero no debería funcionar como cortina de humo frente a procesos más profundos. Dicho de otro modo, el escándalo puede ocupar el living, los zócalos y la sobremesa familiar, mientras la fuga de capitales se retira del edificio con anteojos oscuros, valija diplomática y una tranquilidad administrativa que ya querría cualquier ciudadano frente a la AFIP.
En su lectura, el sistema político y mediático administra la indignación como quien programa una grilla de televisión: primero el caso ruidoso, después la frase viral, luego la interna, más tarde el dirigente que opina sobre el dirigente que opinó. Y cuando alguien propone hablar del modelo socioeconómico, del endeudamiento o de la política exterior, aparece el viejo comodín de que “la gente no entiende”. Curioso país: millones de personas pueden entender boletas de servicios, paritarias que no alcanzan, alquileres imposibles y precios que cambian como contraseña de banco, pero supuestamente se desorientan ante la palabra “sistémico”.
El planteo del director de Equis también apunta a la oposición y a los gobernadores que, según sostuvo, negocian con el oficialismo mientras la escena pública se entretiene con debates periféricos. En esa mirada, el poder no necesita esconderse demasiado: le alcanza con ofrecer un tema brillante para que todos miren hacia allí mientras las decisiones de fondo pasan caminando por el costado, saludan a cámara y se suben al auto oficial.
El remate de López es político y también generacional: cuando no hay liderazgo, cualquiera puede ocupar el centro del tablero. La crisis, parece decir el sociólogo, no sólo ordena por convicción; también improvisa por desesperación. Y en la Argentina, cuando la improvisación se pone ambiciosa, conviene revisar quién está escribiendo el libreto.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
El sociólogo y director general de la consultora Equis, Artemio López, cuestionó la centralidad que adquirieron las causas de corrupción en la agenda mediática y sostuvo que ese enfoque desplaza debates de fondo sobre el modelo económico, la fuga de capitales y el rumbo político del país.
“Hay una puesta en forma de la información, una selección de la agenda de medios que ha instalado la interna”, comenzó López, al referirse a la hegemonía temática que, según su análisis, alcanzaron las denuncias vinculadas a funcionarios del Gobierno nacional, al que calificó de “estructuralmente corrupto”.
Si bien impugnó el uso indebido del haber público, el sociólogo advirtió que la conversación pública no debería agotarse en ese punto, mientras otros procesos económicos y políticos ocurren, según señaló, a la vista de todos.
“Ahora, en el mismo momento en que discutimos a Adorni, acabamos de batir récord de fuga de capitales: 51 mil palos verdes, superior a (Mauricio) Macri”, subrayó el director general de la consultora Equis.
Críticas a la agenda mediática
Para López, que el público haya tomado conocimiento de las desventuras del jefe de Gabinete forma parte de una interna del Gobierno nacional, cuyos motivos, afirmó, deberán observarse. Sin embargo, consideró que la discusión sobre el programa socioeconómico de La Libertad Avanza no debería quedar reducida a ese caso.
“El tema central, el despojo central, nunca se puede tratar y bajo un argumento que a mí me parece que hay que estudiar que es que ‘la gente no entiende estos temas’. Entiende el tema Adorni, entiende el tema de corrupción menor, pero cuando se trata de efectos sistémicos, cuando se trata de discutir la modalidad del funcionamiento del modelo socioeconómico, eso la gente no lo entiende y yo creo que eso es falso: la gente entiende en la medida en que uno hace el esfuerzo para que los temas se entiendan”, profundizó López en Damos la vuelta.
Bajo esa concepción, planteó, se abordan únicamente los temas considerados simples o periféricos, mientras quedan relegadas discusiones estructurales. En ese marco, sostuvo que la corrupción es grave, pero que también deben discutirse el proceso de endeudamiento, la fuga de capitales, el vínculo con las potencias centrales y la política exterior del Gobierno.
“El tema de Adorni se instala casi en cadena nacional y temas centrales se descalifican bajo esta percepción de que ‘la gente no entiende’. No es verdad eso, es falso y, si ustedes analizan, lo que la gente no entiende siempre es un efecto profundo del sistema socioeconómico. Vamos a terminar discutiendo lo que dice el Gordo Dan (por el militante Daniel Parisini)”, continuó López.
Acuerdos políticos y recursos naturales
El sociólogo también apuntó contra sectores de la política nacional que, según su mirada, buscan garantizar su propia supervivencia mediante acuerdos con el presidente Javier Milei.
“Va a haber una recorrida del Presidente con el grupo de (Eduardo) ‘Lule’ Menem para ir a acordar con el grupo de gobernadores, que se dicen muchos de ellos peronistas, tratados leoninos para despojarnos de recursos naturales a cambio de bajar la lista de La Libertad Avanza en la elección y que los gobernadores no tengan ningún tropiezo de tipo electoral. Quieren bajar las PASO, quieren fragmentar a la oposición más de lo que está, tienen presa a la principal opositora del país (por Cristina Fernández de Kirchner) ¡Y eso no es tema de conversación!”, destacó López.
En su análisis, esa dinámica ocurre en paralelo a una oferta electoral que se reproduce y a sectores de poder que ya comienzan a evaluar alternativas presidenciales para el futuro, en caso de que los números de imagen de Milei no resulten suficientes para sostener una nueva candidatura competitiva.
“Cuando no hay liderazgo, cualquiera lidera”
Uno de los nombres que circuló en los medios durante los últimos días fue el de Patricia Bullrich, mencionada como posible figura presidencial por sectores del denominado Círculo Rojo.
“Con Cristina Fernández proscripta y presa, cualquier alternativa es posible. Pero lo que sí el Círculo Rojo tuvo claro y, lamentablemente, no queda claro para propios y extraños, es que con Cristina Fernández de Kirchner en condición de elegir y ser elegida, todas estas especulaciones quedan lateralizadas. En las crisis, cuando no hay un liderazgo potente para ordenarlas, es evidente que lo aleatorio juega de manera notable: puede ser Bullrich, puede ser cualquiera, puede ser el que se nos ocurra”, afirmó López.
De este modo, el director de Equis vinculó la discusión sobre casos puntuales de corrupción con un debate más amplio sobre agenda pública, liderazgo político, modelo económico y estrategias electorales del oficialismo y la oposición.
Artemio López entró al debate público con la delicadeza de quien patea la puerta de una reunión donde todos fingían mirar el mismo expediente, pero con un ojo puesto en la caja fuerte y el otro en la próxima rosca electoral. Para el sociólogo, la agenda mediática decidió instalar la interna del Gobierno como si fuera una serie por capítulos, con Manuel Adorni en el centro de la escena y el país mirando el resumen del episodio anterior mientras, según su planteo, por la puerta de atrás se escapan cifras capaces de hacer transpirar a una planilla de Excel.
La tesis de López es incómoda porque obliga a correr el foco: la corrupción importa, sí, pero no debería funcionar como cortina de humo frente a procesos más profundos. Dicho de otro modo, el escándalo puede ocupar el living, los zócalos y la sobremesa familiar, mientras la fuga de capitales se retira del edificio con anteojos oscuros, valija diplomática y una tranquilidad administrativa que ya querría cualquier ciudadano frente a la AFIP.
En su lectura, el sistema político y mediático administra la indignación como quien programa una grilla de televisión: primero el caso ruidoso, después la frase viral, luego la interna, más tarde el dirigente que opina sobre el dirigente que opinó. Y cuando alguien propone hablar del modelo socioeconómico, del endeudamiento o de la política exterior, aparece el viejo comodín de que “la gente no entiende”. Curioso país: millones de personas pueden entender boletas de servicios, paritarias que no alcanzan, alquileres imposibles y precios que cambian como contraseña de banco, pero supuestamente se desorientan ante la palabra “sistémico”.
El planteo del director de Equis también apunta a la oposición y a los gobernadores que, según sostuvo, negocian con el oficialismo mientras la escena pública se entretiene con debates periféricos. En esa mirada, el poder no necesita esconderse demasiado: le alcanza con ofrecer un tema brillante para que todos miren hacia allí mientras las decisiones de fondo pasan caminando por el costado, saludan a cámara y se suben al auto oficial.
El remate de López es político y también generacional: cuando no hay liderazgo, cualquiera puede ocupar el centro del tablero. La crisis, parece decir el sociólogo, no sólo ordena por convicción; también improvisa por desesperación. Y en la Argentina, cuando la improvisación se pone ambiciosa, conviene revisar quién está escribiendo el libreto.