Argentina acumuló más deuda externa, pero las reservas no logran despegar

Redacción Cuyo News
7 min

La deuda pública volvió a marcar un récord y superó los 483.830 millones de dólares en marzo de 2026, lo que representa un incremento cercano al 30% desde diciembre de 2023, pese al discurso oficial que sostiene que la deuda no creció.

De acuerdo con el balance cambiario del Banco Central, durante la actual gestión se registró un ingreso significativo de dólares por deuda externa. Sin embargo, esos fondos no se tradujeron en una acumulación consistente de reservas ni en un fortalecimiento de la economía real.

El economista Martín Burgos, director de la consultora Lado B, advirtió que el eje del problema está en el destino de esos recursos. Según explicó, los dólares que ingresan por financiamiento externo terminan utilizados para cubrir compromisos financieros y para alimentar la salida de divisas.

«El Gobierno afirma que no tomó deuda, pero los datos muestran que sí hubo ingreso de financiamiento externo, que se utilizó principalmente para cubrir compromisos financieros y fuga de capitales», explica.

Ingresos de deuda y salida de divisas

Según los datos actualizados a marzo de 2026, desde diciembre de 2023 ingresaron 47.000 millones de dólares netos en concepto de deuda externa, incluyendo desembolsos de organismos internacionales, del Fondo Monetario Internacional y préstamos financieros.

En paralelo, se registró una fuerte salida de divisas. La formación de activos externos alcanzó los 36.000 millones de dólares, un proceso que se intensificó tras la flexibilización de las restricciones cambiarias en abril de 2025 y que refleja una creciente dolarización de carteras.

A ese esquema se suman los pagos de intereses de la deuda, en gran parte asociados a compromisos contraídos durante el gobierno de Mauricio Macri, y la reciente habilitación de la remisión de utilidades al exterior. De este modo, los dólares que ingresan por endeudamiento tienden a salir rápidamente del sistema.

«El Gobierno afirma que no tomó deuda, pero los datos muestran que sí hubo ingreso de financiamiento externo, que se utilizó principalmente para cubrir compromisos financieros y fuga de capitales.»

Reservas bajo presión

El resultado es un circuito en el que el endeudamiento financia la fuga de capitales: los dólares entran por una ventanilla y salen por la otra. Lejos de fortalecer la posición externa, el ingreso de divisas se convierte en un puente para financiar la salida, reproduciendo un esquema ya conocido en la economía argentina.

Este funcionamiento tiene un impacto directo sobre las reservas internacionales. A pesar del buen desempeño exportador, las reservas brutas muestran una evolución acotada y las reservas netas prácticamente no logran despegar.

Desde la flexibilización cambiaria de abril de 2025, los depósitos volvieron a crecer hasta ubicarse en torno a los 38.000 millones de dólares. No obstante, ese aumento fue de aproximadamente 10.000 millones, muy por debajo de los 36.000 millones que se canalizaron hacia la formación de activos externos.

Más deuda de corto plazo

En paralelo, también se observa un cambio relevante en la composición de la deuda. El peso de los compromisos de corto plazo creció con fuerza: pasó del 3,5% del total en diciembre de 2023 al 14% en marzo de 2026, lo que implica una mayor concentración de vencimientos inmediatos y un aumento del riesgo de refinanciamiento.

La brecha entre el ingreso de deuda y la salida de capitales configura un escenario de mayor vulnerabilidad externa. En este marco, la economía se sostiene sobre un esquema en el que la deuda crece al mismo tiempo que los dólares se fugan, sin lograr consolidar una base sólida de reservas ni reducir la fragilidad del frente externo.

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