El Fondo Monetario Internacional (FMI) recortó su proyección de crecimiento para Chile en 2026 y advirtió que la economía enfrentará un escenario marcado por la incertidumbre externa, el precio del petróleo y la necesidad de sostener una consolidación fiscal gradual.
En su nueva declaración tras la misión del Artículo IV para Chile, publicada este lunes, el organismo estimó que el PIB real crecerá 2,2% en 2026 y 2,5% en 2027. La nueva previsión implica un recorte de 0,2 puntos porcentuales respecto del 2,4% que había anticipado en abril para este año.
Menor crecimiento y alta incertidumbre externa
Según el FMI, las perspectivas para el período 2026-2027 estarán apoyadas por mayores precios y producción de cobre. Sin embargo, el organismo señaló que el alza del petróleo y el endurecimiento de las condiciones financieras mundiales actuarán como factores adversos para la economía chilena.
«El crecimiento enfrenta un período de elevada incertidumbre», señaló el organismo, al advertir que una prolongación de las hostilidades en Medio Oriente podría mantener elevados los precios del crudo durante más tiempo.
El informe indicó que ese escenario podría impactar sobre Chile a través de «una menor renta disponible, perturbaciones a la producción y condiciones financieras más restrictivas».
Respecto de la inflación, el Fondo anticipó que podría ubicarse temporalmente por encima de la meta durante 2026 y comienzos de 2027, principalmente por el efecto del petróleo.
No obstante, el organismo sostuvo que ese shock de precios, por sí solo, no justificaría un cambio en la tasa de política monetaria. De todos modos, advirtió que si el aumento del crudo se prolonga y genera efectos de segunda vuelta sobre salarios u otros precios, el Banco Central debería estar preparado para endurecer su postura.
La advertencia fiscal del FMI
En materia fiscal, el FMI valoró el objetivo del Gobierno de alcanzar una posición estructural ampliamente equilibrada hacia 2030 y mantener la deuda pública por debajo del 45% del PIB.
«A mediano plazo, el objetivo gubernamental de alcanzar una posición estructural ampliamente equilibrada para 2030 y mantener la razón deuda/PIB por debajo del 45 por ciento es bienvenida. Para ello se requerirán esfuerzos fiscales acumulados de 2 a 3 puntos porcentuales del PIB, dada la situación de las cuentas fiscales en 2025. Sin dichos esfuerzos, el personal técnico del FMI proyecta que la razón deuda pública/PIB superaría el 45 por ciento en 2028», señala el reporte.
El organismo remarcó que el cumplimiento de esas metas exigirá medidas sostenidas de consolidación fiscal, especialmente ante el deterioro de las cuentas públicas registrado en 2025.
El análisis sobre el Plan de Reconstrucción Nacional
El FMI también puso la lupa sobre el Plan de Reconstrucción Nacional. Si bien reconoció que las medidas orientadas a facilitar la inversión, reducir trámites y bajar gradualmente el impuesto corporativo pueden apoyar el crecimiento de mediano plazo, advirtió que algunas ganancias proyectadas podrían ser «algo optimistas».
En ese sentido, el organismo señaló que se requerirán esfuerzos adicionales de consolidación fiscal para alcanzar las metas de déficit y deuda. También llamó a ponderar el costo fiscal del crédito tributario al empleo y de la reducción gradual del impuesto de primera categoría desde 27% a 23%.
El Fondo planteó que esas medidas deben evaluarse frente a la necesidad de preservar espacio fiscal, mantener gasto público productivo y enfrentar presiones de largo plazo. Incluso sugirió considerar alternativas más focalizadas y de menor costo, como depreciación acelerada para inversión de capital o subsidios más acotados vinculados con la creación neta de empleo.
«La brecha fiscal adicional generada por el nuevo proyecto de ley deberá compensarse con medidas equivalentes de gasto y/o ingresos. El calendario, la magnitud y el diseño de las medidas no vinculadas directamente a los objetivos de crecimiento y empleo, como las exenciones al impuesto territorial, merecen reconsideración para limitar las presiones fiscales».
«Por último, la implementación en curso de la Ley de Cumplimiento Tributario sigue siendo importante, debiendo proyectar sus rendimientos de forma conservadora, habida cuenta del desempeño inferior al previsto en materia de ingresos registrado en lo más reciente», añadió el informe.
Pese al tono más cauto, el FMI identificó un escenario positivo para la economía chilena. Si los precios del cobre se mantienen en niveles altos, entre US$5,5 y US$6,0 por libra, y se implementan reformas que impulsen la inversión, el crecimiento podría acercarse al 3% entre 2027 y 2030.
<p>El FMI recortó a 2,2% su proyección de crecimiento para Chile en 2026 y estimó una expansión de 2,5% para 2027. El organismo advirtió que el escenario estará marcado por la incertidumbre externa, el precio del petróleo, las condiciones financieras globales y la necesidad de avanzar en una consolidación fiscal gradual.</p>
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
El FMI volvió a mirar la economía chilena con esa mezcla de calculadora, ceja levantada y manual de instrucciones que suele reservar para los países que parecen estar ordenados, pero todavía tienen varios cajones llenos de papeles sin clasificar. Tras la misión del Artículo IV, el organismo proyectó que Chile crecerá 2,2% en 2026 y 2,5% en 2027, una cifra que no provoca fuegos artificiales, pero tampoco obliga a esconderse debajo del escritorio.
La economía chilena, según el Fondo, tendrá a favor el cobre, ese mineral que funciona casi como personaje estable de la política económica del país: aparece cuando todo se complica, levanta la mano desde la cordillera y recuerda que todavía puede empujar el crecimiento. El problema es que, del otro lado del tablero, el petróleo decidió comportarse como villano de temporada final, subiendo de precio y amenazando con pegarle al bolsillo, a la producción y a las condiciones financieras globales.
El informe también dejó una advertencia con aroma a café cargado en ministerio: la incertidumbre internacional no está precisamente de vacaciones. Si las hostilidades en Medio Oriente se prolongan, el crudo podría mantenerse alto por más tiempo y complicar a Chile por varias vías. En otras palabras, una guerra lejos del Palacio de La Moneda puede terminar metiéndose en la inflación local con la delicadeza de un elefante entrando a una reunión de política monetaria.
El FMI, además, observó el Plan de Reconstrucción Nacional con entusiasmo moderado, que es la forma técnica de decir: “interesante, pero muestre las cuentas”. Reconoció que facilitar inversiones, reducir trámites y bajar gradualmente el impuesto corporativo puede ayudar al crecimiento, aunque advirtió que algunas ganancias proyectadas podrían ser “algo optimistas”. Traducción no oficial: el Excel puede estar bien vestido, pero igual conviene revisarle los bolsillos.
En materia fiscal, el organismo respaldó la meta de alcanzar una posición estructural ampliamente equilibrada hacia 2030 y mantener la deuda pública bajo el 45% del PIB. Pero también avisó que para llegar ahí harán falta esfuerzos de entre 2 y 3 puntos del PIB. Es decir: no alcanza con declarar el destino, también hay que juntar combustible, revisar el motor y evitar que cada iniciativa nueva venga con moño, discurso y una factura sin financiamiento claro.
El escenario positivo existe, pero no viene gratis: cobre alto, reformas que impulsen la inversión y prudencia fiscal. Si esas piezas encajan, Chile podría acercarse a un crecimiento del 3% entre 2027 y 2030. Si no, el país quedará haciendo equilibrio entre el cobre que ayuda, el petróleo que molesta y el FMI que, desde la tribuna técnica, seguirá tomando nota con esa lapicera que nunca se queda sin tinta.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
El Fondo Monetario Internacional (FMI) recortó su proyección de crecimiento para Chile en 2026 y advirtió que la economía enfrentará un escenario marcado por la incertidumbre externa, el precio del petróleo y la necesidad de sostener una consolidación fiscal gradual.
En su nueva declaración tras la misión del Artículo IV para Chile, publicada este lunes, el organismo estimó que el PIB real crecerá 2,2% en 2026 y 2,5% en 2027. La nueva previsión implica un recorte de 0,2 puntos porcentuales respecto del 2,4% que había anticipado en abril para este año.
Menor crecimiento y alta incertidumbre externa
Según el FMI, las perspectivas para el período 2026-2027 estarán apoyadas por mayores precios y producción de cobre. Sin embargo, el organismo señaló que el alza del petróleo y el endurecimiento de las condiciones financieras mundiales actuarán como factores adversos para la economía chilena.
«El crecimiento enfrenta un período de elevada incertidumbre», señaló el organismo, al advertir que una prolongación de las hostilidades en Medio Oriente podría mantener elevados los precios del crudo durante más tiempo.
El informe indicó que ese escenario podría impactar sobre Chile a través de «una menor renta disponible, perturbaciones a la producción y condiciones financieras más restrictivas».
Respecto de la inflación, el Fondo anticipó que podría ubicarse temporalmente por encima de la meta durante 2026 y comienzos de 2027, principalmente por el efecto del petróleo.
No obstante, el organismo sostuvo que ese shock de precios, por sí solo, no justificaría un cambio en la tasa de política monetaria. De todos modos, advirtió que si el aumento del crudo se prolonga y genera efectos de segunda vuelta sobre salarios u otros precios, el Banco Central debería estar preparado para endurecer su postura.
La advertencia fiscal del FMI
En materia fiscal, el FMI valoró el objetivo del Gobierno de alcanzar una posición estructural ampliamente equilibrada hacia 2030 y mantener la deuda pública por debajo del 45% del PIB.
«A mediano plazo, el objetivo gubernamental de alcanzar una posición estructural ampliamente equilibrada para 2030 y mantener la razón deuda/PIB por debajo del 45 por ciento es bienvenida. Para ello se requerirán esfuerzos fiscales acumulados de 2 a 3 puntos porcentuales del PIB, dada la situación de las cuentas fiscales en 2025. Sin dichos esfuerzos, el personal técnico del FMI proyecta que la razón deuda pública/PIB superaría el 45 por ciento en 2028», señala el reporte.
El organismo remarcó que el cumplimiento de esas metas exigirá medidas sostenidas de consolidación fiscal, especialmente ante el deterioro de las cuentas públicas registrado en 2025.
El análisis sobre el Plan de Reconstrucción Nacional
El FMI también puso la lupa sobre el Plan de Reconstrucción Nacional. Si bien reconoció que las medidas orientadas a facilitar la inversión, reducir trámites y bajar gradualmente el impuesto corporativo pueden apoyar el crecimiento de mediano plazo, advirtió que algunas ganancias proyectadas podrían ser «algo optimistas».
En ese sentido, el organismo señaló que se requerirán esfuerzos adicionales de consolidación fiscal para alcanzar las metas de déficit y deuda. También llamó a ponderar el costo fiscal del crédito tributario al empleo y de la reducción gradual del impuesto de primera categoría desde 27% a 23%.
El Fondo planteó que esas medidas deben evaluarse frente a la necesidad de preservar espacio fiscal, mantener gasto público productivo y enfrentar presiones de largo plazo. Incluso sugirió considerar alternativas más focalizadas y de menor costo, como depreciación acelerada para inversión de capital o subsidios más acotados vinculados con la creación neta de empleo.
«La brecha fiscal adicional generada por el nuevo proyecto de ley deberá compensarse con medidas equivalentes de gasto y/o ingresos. El calendario, la magnitud y el diseño de las medidas no vinculadas directamente a los objetivos de crecimiento y empleo, como las exenciones al impuesto territorial, merecen reconsideración para limitar las presiones fiscales».
«Por último, la implementación en curso de la Ley de Cumplimiento Tributario sigue siendo importante, debiendo proyectar sus rendimientos de forma conservadora, habida cuenta del desempeño inferior al previsto en materia de ingresos registrado en lo más reciente», añadió el informe.
Pese al tono más cauto, el FMI identificó un escenario positivo para la economía chilena. Si los precios del cobre se mantienen en niveles altos, entre US$5,5 y US$6,0 por libra, y se implementan reformas que impulsen la inversión, el crecimiento podría acercarse al 3% entre 2027 y 2030.
El FMI volvió a mirar la economía chilena con esa mezcla de calculadora, ceja levantada y manual de instrucciones que suele reservar para los países que parecen estar ordenados, pero todavía tienen varios cajones llenos de papeles sin clasificar. Tras la misión del Artículo IV, el organismo proyectó que Chile crecerá 2,2% en 2026 y 2,5% en 2027, una cifra que no provoca fuegos artificiales, pero tampoco obliga a esconderse debajo del escritorio.
La economía chilena, según el Fondo, tendrá a favor el cobre, ese mineral que funciona casi como personaje estable de la política económica del país: aparece cuando todo se complica, levanta la mano desde la cordillera y recuerda que todavía puede empujar el crecimiento. El problema es que, del otro lado del tablero, el petróleo decidió comportarse como villano de temporada final, subiendo de precio y amenazando con pegarle al bolsillo, a la producción y a las condiciones financieras globales.
El informe también dejó una advertencia con aroma a café cargado en ministerio: la incertidumbre internacional no está precisamente de vacaciones. Si las hostilidades en Medio Oriente se prolongan, el crudo podría mantenerse alto por más tiempo y complicar a Chile por varias vías. En otras palabras, una guerra lejos del Palacio de La Moneda puede terminar metiéndose en la inflación local con la delicadeza de un elefante entrando a una reunión de política monetaria.
El FMI, además, observó el Plan de Reconstrucción Nacional con entusiasmo moderado, que es la forma técnica de decir: “interesante, pero muestre las cuentas”. Reconoció que facilitar inversiones, reducir trámites y bajar gradualmente el impuesto corporativo puede ayudar al crecimiento, aunque advirtió que algunas ganancias proyectadas podrían ser “algo optimistas”. Traducción no oficial: el Excel puede estar bien vestido, pero igual conviene revisarle los bolsillos.
En materia fiscal, el organismo respaldó la meta de alcanzar una posición estructural ampliamente equilibrada hacia 2030 y mantener la deuda pública bajo el 45% del PIB. Pero también avisó que para llegar ahí harán falta esfuerzos de entre 2 y 3 puntos del PIB. Es decir: no alcanza con declarar el destino, también hay que juntar combustible, revisar el motor y evitar que cada iniciativa nueva venga con moño, discurso y una factura sin financiamiento claro.
El escenario positivo existe, pero no viene gratis: cobre alto, reformas que impulsen la inversión y prudencia fiscal. Si esas piezas encajan, Chile podría acercarse a un crecimiento del 3% entre 2027 y 2030. Si no, el país quedará haciendo equilibrio entre el cobre que ayuda, el petróleo que molesta y el FMI que, desde la tribuna técnica, seguirá tomando nota con esa lapicera que nunca se queda sin tinta.