Una sinagoga ortodoxa de Higher Crumpsall, al norte de Manchester, fue escenario de un brutal ataque este jueves 2 de octubre 2025 durante la festividad de Yom Kipur. Un hombre embistió a varias personas con un vehículo y luego apuñaló a otras antes de ser abatido por la Policía. El saldo hasta el momento es de dos muertos, al menos tres heridos en estado crítico y el propio agresor fallecido.
El ataque y la reacción policial
El hecho ocurrió cerca de las 9:31 horas, cuando la Policía fue alertada por un incidente en la Sinagoga de la Congregación Hebrea de Heaton Park, ubicada en Middleton Road. Testigos relataron que un vehículo arremetió contra varias personas y que un hombre fue visto apuñalando a los presentes.
En un video difundido en redes sociales se observa a dos oficiales apuntando y disparando al atacante cuando intentaba reincorporarse en la entrada de la sinagoga. Se investiga si el hombre portaba una bomba adherida al cuerpo, ya que en el video también se escucha a uno de los policías gritando: Si no están involucrados, retrocedan, aléjense… ¡tiene una bomba!
Las imágenes muestran también a otra persona inmóvil en el asfalto, con una kipá (gorro tradicional judío) y un charco de sangre junto a su cabeza, en un cuadro que refleja la violencia del hecho.
Reacciones oficiales y contexto
El alcalde de Manchester, Andy Burnham, definió el suceso como un incidente muy serio
y aseguró que ya no hay peligro para la población. Por su parte, el primer ministro británico, Keir Starmer, expresó estar horrorizado
por el ataque y remarcó la gravedad de que ocurriera durante el día más sagrado del calendario judío.
Jonathan Rich, representante de la comunidad judía, destacó que el Yom Kipur es un día de ayuno y recogimiento espiritual, de la misma relevancia que la Navidad para los cristianos. Además, recordó que en estas fechas suele haber un operativo de seguridad conjunto entre la Policía y la CST (Community Security Trust), precisamente para prevenir este tipo de hechos.
Investigación en curso
Las autoridades se encuentran analizando las causas del ataque, así como la identidad del agresor y su posible motivación. La unidad antiterrorista también ha sido involucrada, ante la posibilidad de que se trate de un atentado planificado. Por ahora, la zona sigue acordonada y se ha pedido a la población evitar el área.
Un violento ataque sacudió este jueves una sinagoga ortodoxa en Higher Crumpsall, Manchester, durante la festividad del Yom Kipur. Un hombre embistió con un vehículo a varias personas y luego acuchilló a otras antes de ser abatido por la Policía. El saldo es de dos muertos, tres heridos en estado crítico y el agresor fallecido. El incidente, calificado como 'muy serio' por las autoridades, generó una intensa operación policial por temor a que el atacante llevara explosivos.
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A veces la realidad supera al thriller más truculento de Netflix, y Manchester decidió celebrar Yom Kipur con una escena que haría palidecer a cualquier guionista. En plena festividad sagrada, cuando los fieles judíos estaban más cerca de la introspección que de cualquier emoción fuerte, apareció un hombre decidido a reescribir el apocalipsis con ruedas y cuchillo. Al grito no de plegarias sino de sirenas, un auto irrumpió frente a la sinagoga como si fuera parte de una versión maldita del Gran Premio de Silverstone, atropellando a varias personas antes de pasar a la versión cuerpo a cuerpo con arma blanca.
Los agentes llegaron con el timing de un tercer acto de película de acción: gritos, disparos, y la sospecha de que el atacante cargaba una bomba adherida al cuerpo. Como si el caos no fuera suficiente, un oficial gritaba entre la confusión: «¡Tiene una bomba!», mientras la gente intentaba digerir que no se trataba de una performance urbana sino del horror puro y duro.
Andy Burnham, el alcalde de Manchester, salió a declarar lo obvio con tono grave: “es un incidente muy serio”. No le faltó razón: dos muertos, tres heridos críticos y una comunidad en shock. Y todo, en el Yom Kipur, el equivalente judío a la Navidad cristiana pero sin pan dulce ni fuegos artificiales, solo reflexión y ayuno. Esta vez, la reflexión fue reemplazada por un operativo policial y el ayuno por una dieta forzada de miedo y violencia.
Mientras tanto, el primer ministro Keir Starmer expresó su horror, como si las palabras alcanzaran para traducir lo sucedido. La sinagoga, un lugar de recogimiento espiritual, se convirtió por unos minutos en un escenario de guerra. Y la ciudad, otra vez, quedó atrapada entre el espanto y el estupor, esperando que la próxima celebración venga sin escenas de acción ni titulares que parezcan sacados de una película de terror.
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