El dato de inflación de abril de 2026 se conocerá este jueves 14 de mayo, a las 16, cuando el INDEC difunda el Índice de Precios al Consumidor. Según distintas estimaciones de consultoras privadas, el cuarto mes del año habría registrado una desaceleración y podría retomar el sendero iniciado con el 2 adelante.
El último registro oficial, correspondiente a marzo, dejó un sabor amargo dentro del Gobierno. En un contexto político marcado por cuestionamientos vinculados a Manuel Adorni, la aceleración de la inflación por décimo mes consecutivo impactó de lleno en la cúpula oficialista.
El 3,4% informado por el INDEC no estaba dentro de las expectativas del oficialismo. “Hay que tener paciencia, cuando uno se desespera toma decisiones incorrectas”, había señalado el presidente Javier Milei durante su paso por AmCham.
Ante la suba de marzo, desde el Gobierno atribuyeron parte del impacto a factores externos, principalmente a los efectos de la guerra en Medio Oriente sobre el precio del petróleo y su traslado a distintos sectores de la economía.
“Hubo un shock que evidentemente tuvo un impacto obvio en todo lo que está relacionado con el petróleo, desde pasajes de avión de cabotaje hasta de transporte”, había explicado el ministro de Economía, Luis Caputo, al ser consultado por la escalada inflacionaria.
Las consultoras prevén que abril perfore el piso del 3%
De cara al dato oficial de abril, varias consultoras privadas anticiparon una desaceleración del IPC. El informe de EcoGo proyectó una inflación del 2,5% para el cuarto mes del año, lo que implicaría una baja mensual de 0,9 puntos porcentuales frente al registro de marzo.
Entre los componentes que más presionaron al índice, la consultora destacó los rubros estacionales, con una variación del 2,7%. Dentro de ese segmento, las frutas y la indumentaria traccionaron al alza, con incrementos de 4,9% y 4%, respectivamente.
Para alimentos y bebidas, EcoGo estimó una suba del 2,1%, con un avance de 0,2 puntos porcentuales respecto de marzo. Desde la consultora señalaron que la dinámica “sugiere un proceso de consolidación en los precios de la canasta básica, aunque su evolución sigue siendo el foco principal de atención para el índice general, dado que es el rubro con mayor peso relativo en el consumo de los hogares”.
El rubro indumentaria se ubicó como una de las categorías de mayor variación en abril, con un incremento del 4%, asociado al fenómeno estacional del cambio de temporada y al lanzamiento de la nueva colección.
Desde EcoGo evaluaron que abril muestra dos comportamientos: por un lado, una desaceleración en alimentos que sugiere cierto ordenamiento en los componentes más sensibles del índice; por otro, la persistencia de factores estacionales, regulados y de inercia que limitan la velocidad de desinflación.
Alimentos, transporte e indumentaria, entre los rubros bajo seguimiento
El último informe de la consultora LCG marcó que la inflación de alimentos en la última semana de abril fue de 1,3%. Con ese dato, el promedio de las últimas cuatro semanas ubicó el aumento de los bienes básicos en 1,7%.
En tanto, el economista Lorenzo Sigaut Gravigna, de Equilibria, indicó que la proyección de la consultora para abril es de 2,5%.
Desde Libertad y Progreso estimaron un IPC del 2,4% y explicaron que la desaceleración estaría vinculada con “La finalización total del efecto passthrough, producto de la devaluación en la época preelectoral, y el pasaje del shock transitorio a los combustibles producto de la guerra en Medio Oriente”.
La consultora también señaló que la merma estuvo impulsada por la moderación en alimentos y bebidas no alcohólicas, con una variación del 2,7%, e indumentaria, con un avance del 3,1%. Según el informe, esos rubros aportaron 0,6 y -0,3 puntos porcentuales, respectivamente.
A su vez, Libertad y Progreso indicó que la estacionalidad de marzo “dejó de pegar” en educación, aunque el transporte “subió sustancialmente a lo largo del mes, pasando de 5,7% en marzo a 7,4% en abril, pero con una tendencia decreciente a lo largo de las semanas”.
El trabajo de Orlando Ferreres arrojó una proyección de 2,6% mensual y 30,7% interanual. Por su parte, Analytica registró durante la cuarta semana de abril “una variación semanal del 0,9% en los precios de alimentos y bebidas comercializados en cadenas de supermercados en todo el país” y señaló que “el promedio de cuatro semanas es de 1,3%”.
Desde Analytica agregaron: “Para el nivel general de precios proyectamos una suba mensual del 2,8% durante abril”.
Los factores que pueden presionar sobre mayo
Además de la dinámica de los alimentos, otros elementos contribuyeron a mantener los precios en la zona del 2,5%, entre ellos los combustibles, a partir del compromiso de las petroleras de no aumentar sus valores.
Para las tarifas de los servicios públicos, se prevé un aumento del 3% en las facturas del servicio de agua. En el caso del gas y la electricidad, el Gobierno todavía no definió las próximas actualizaciones.
También se esperan subas en las cuotas de las empresas de medicina prepaga, con incrementos de entre 3% y 3,9%, y un aumento superior al 32% interanual para los alquileres.
“La dinámica inflacionaria se asienta sobre un piso condicionado por los ajustes en transporte y precios regulados, que imponen una rigidez estructural a la desaceleración de corto plazo”, indicaron desde EcoGo.
En la misma línea, Libertad y Progreso proyectó la posibilidad de que la inflación mensual pueda comenzar con uno durante mayo. “En línea con la política monetaria restrictiva del Banco Central y la estabilidad cambiaria, esperamos que el sendero de desinflación se profundice en mayo”.
<p>El INDEC difundirá este jueves 14 de mayo, a las 16, el dato de inflación de abril de 2026. Consultoras privadas estiman una desaceleración del IPC y proyectan registros de entre 2,4% y 2,8%, lo que marcaría una baja frente al 3,4% de marzo y podría quebrar una tendencia de diez meses en alza.</p>
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
La inflación argentina, ese personaje de reparto que siempre termina quedándose con la película, podría dar en abril una señal de moderación y volver al terreno del 2 adelante. El Gobierno mira el calendario con la concentración de quien espera un parte médico, porque el jueves 14 de mayo el INDEC dirá si el Índice de Precios al Consumidor decidió bajar un cambio o si simplemente estaba tomando carrera para otro salto ornamental sobre la billetera.
Después del 3,4% de marzo, puertas adentro del oficialismo quedó un ambiente parecido al de una reunión familiar después de que alguien preguntó por la herencia. El dato no estaba en los planes de ningún alfil libertario y obligó a explicar la aceleración con factores externos, guerra en Medio Oriente, petróleo, transporte y ese viejo arte nacional de mirar el ticket del supermercado como si fuera un jeroglífico egipcio con recargo.
Las consultoras, por ahora, trajeron una noticia menos dramática: abril habría perforado el piso del 3%. EcoGo y Equilibria proyectaron 2,5%; Libertad y Progreso, 2,4%; Orlando Ferreres, 2,6%; y Analytica, 2,8%. Es decir, la inflación no se fue de vacaciones, pero al menos habría dejado de correr por la avenida con una motosierra en cada mano y una planilla de Excel incendiada bajo el brazo.
El alivio, de todos modos, viene con letra chica. Los alimentos muestran cierta moderación, pero los estacionales, la indumentaria, el transporte y los precios regulados siguen empujando como si tuvieran turno fijo en el gimnasio. Las frutas subieron, la ropa también, y la nueva temporada volvió a demostrar que cambiar de estación en Argentina puede costar casi tanto como cambiar de identidad fiscal.
El dato de abril será clave para saber si la desinflación retoma impulso o si el IPC apenas hizo una pausa teatral antes del próximo capítulo. En un país donde cada décima se analiza como si fuera un mensaje cifrado de la economía, el Gobierno apuesta a que mayo profundice la baja. La inflación, mientras tanto, permanece ahí: no gobierna, no legisla, no da conferencias, pero todos los meses consigue que el país entero le pregunte qué piensa hacer con su vida.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
El dato de inflación de abril de 2026 se conocerá este jueves 14 de mayo, a las 16, cuando el INDEC difunda el Índice de Precios al Consumidor. Según distintas estimaciones de consultoras privadas, el cuarto mes del año habría registrado una desaceleración y podría retomar el sendero iniciado con el 2 adelante.
El último registro oficial, correspondiente a marzo, dejó un sabor amargo dentro del Gobierno. En un contexto político marcado por cuestionamientos vinculados a Manuel Adorni, la aceleración de la inflación por décimo mes consecutivo impactó de lleno en la cúpula oficialista.
El 3,4% informado por el INDEC no estaba dentro de las expectativas del oficialismo. “Hay que tener paciencia, cuando uno se desespera toma decisiones incorrectas”, había señalado el presidente Javier Milei durante su paso por AmCham.
Ante la suba de marzo, desde el Gobierno atribuyeron parte del impacto a factores externos, principalmente a los efectos de la guerra en Medio Oriente sobre el precio del petróleo y su traslado a distintos sectores de la economía.
“Hubo un shock que evidentemente tuvo un impacto obvio en todo lo que está relacionado con el petróleo, desde pasajes de avión de cabotaje hasta de transporte”, había explicado el ministro de Economía, Luis Caputo, al ser consultado por la escalada inflacionaria.
Las consultoras prevén que abril perfore el piso del 3%
De cara al dato oficial de abril, varias consultoras privadas anticiparon una desaceleración del IPC. El informe de EcoGo proyectó una inflación del 2,5% para el cuarto mes del año, lo que implicaría una baja mensual de 0,9 puntos porcentuales frente al registro de marzo.
Entre los componentes que más presionaron al índice, la consultora destacó los rubros estacionales, con una variación del 2,7%. Dentro de ese segmento, las frutas y la indumentaria traccionaron al alza, con incrementos de 4,9% y 4%, respectivamente.
Para alimentos y bebidas, EcoGo estimó una suba del 2,1%, con un avance de 0,2 puntos porcentuales respecto de marzo. Desde la consultora señalaron que la dinámica “sugiere un proceso de consolidación en los precios de la canasta básica, aunque su evolución sigue siendo el foco principal de atención para el índice general, dado que es el rubro con mayor peso relativo en el consumo de los hogares”.
El rubro indumentaria se ubicó como una de las categorías de mayor variación en abril, con un incremento del 4%, asociado al fenómeno estacional del cambio de temporada y al lanzamiento de la nueva colección.
Desde EcoGo evaluaron que abril muestra dos comportamientos: por un lado, una desaceleración en alimentos que sugiere cierto ordenamiento en los componentes más sensibles del índice; por otro, la persistencia de factores estacionales, regulados y de inercia que limitan la velocidad de desinflación.
Alimentos, transporte e indumentaria, entre los rubros bajo seguimiento
El último informe de la consultora LCG marcó que la inflación de alimentos en la última semana de abril fue de 1,3%. Con ese dato, el promedio de las últimas cuatro semanas ubicó el aumento de los bienes básicos en 1,7%.
En tanto, el economista Lorenzo Sigaut Gravigna, de Equilibria, indicó que la proyección de la consultora para abril es de 2,5%.
Desde Libertad y Progreso estimaron un IPC del 2,4% y explicaron que la desaceleración estaría vinculada con “La finalización total del efecto passthrough, producto de la devaluación en la época preelectoral, y el pasaje del shock transitorio a los combustibles producto de la guerra en Medio Oriente”.
La consultora también señaló que la merma estuvo impulsada por la moderación en alimentos y bebidas no alcohólicas, con una variación del 2,7%, e indumentaria, con un avance del 3,1%. Según el informe, esos rubros aportaron 0,6 y -0,3 puntos porcentuales, respectivamente.
A su vez, Libertad y Progreso indicó que la estacionalidad de marzo “dejó de pegar” en educación, aunque el transporte “subió sustancialmente a lo largo del mes, pasando de 5,7% en marzo a 7,4% en abril, pero con una tendencia decreciente a lo largo de las semanas”.
El trabajo de Orlando Ferreres arrojó una proyección de 2,6% mensual y 30,7% interanual. Por su parte, Analytica registró durante la cuarta semana de abril “una variación semanal del 0,9% en los precios de alimentos y bebidas comercializados en cadenas de supermercados en todo el país” y señaló que “el promedio de cuatro semanas es de 1,3%”.
Desde Analytica agregaron: “Para el nivel general de precios proyectamos una suba mensual del 2,8% durante abril”.
Los factores que pueden presionar sobre mayo
Además de la dinámica de los alimentos, otros elementos contribuyeron a mantener los precios en la zona del 2,5%, entre ellos los combustibles, a partir del compromiso de las petroleras de no aumentar sus valores.
Para las tarifas de los servicios públicos, se prevé un aumento del 3% en las facturas del servicio de agua. En el caso del gas y la electricidad, el Gobierno todavía no definió las próximas actualizaciones.
También se esperan subas en las cuotas de las empresas de medicina prepaga, con incrementos de entre 3% y 3,9%, y un aumento superior al 32% interanual para los alquileres.
“La dinámica inflacionaria se asienta sobre un piso condicionado por los ajustes en transporte y precios regulados, que imponen una rigidez estructural a la desaceleración de corto plazo”, indicaron desde EcoGo.
En la misma línea, Libertad y Progreso proyectó la posibilidad de que la inflación mensual pueda comenzar con uno durante mayo. “En línea con la política monetaria restrictiva del Banco Central y la estabilidad cambiaria, esperamos que el sendero de desinflación se profundice en mayo”.
La inflación argentina, ese personaje de reparto que siempre termina quedándose con la película, podría dar en abril una señal de moderación y volver al terreno del 2 adelante. El Gobierno mira el calendario con la concentración de quien espera un parte médico, porque el jueves 14 de mayo el INDEC dirá si el Índice de Precios al Consumidor decidió bajar un cambio o si simplemente estaba tomando carrera para otro salto ornamental sobre la billetera.
Después del 3,4% de marzo, puertas adentro del oficialismo quedó un ambiente parecido al de una reunión familiar después de que alguien preguntó por la herencia. El dato no estaba en los planes de ningún alfil libertario y obligó a explicar la aceleración con factores externos, guerra en Medio Oriente, petróleo, transporte y ese viejo arte nacional de mirar el ticket del supermercado como si fuera un jeroglífico egipcio con recargo.
Las consultoras, por ahora, trajeron una noticia menos dramática: abril habría perforado el piso del 3%. EcoGo y Equilibria proyectaron 2,5%; Libertad y Progreso, 2,4%; Orlando Ferreres, 2,6%; y Analytica, 2,8%. Es decir, la inflación no se fue de vacaciones, pero al menos habría dejado de correr por la avenida con una motosierra en cada mano y una planilla de Excel incendiada bajo el brazo.
El alivio, de todos modos, viene con letra chica. Los alimentos muestran cierta moderación, pero los estacionales, la indumentaria, el transporte y los precios regulados siguen empujando como si tuvieran turno fijo en el gimnasio. Las frutas subieron, la ropa también, y la nueva temporada volvió a demostrar que cambiar de estación en Argentina puede costar casi tanto como cambiar de identidad fiscal.
El dato de abril será clave para saber si la desinflación retoma impulso o si el IPC apenas hizo una pausa teatral antes del próximo capítulo. En un país donde cada décima se analiza como si fuera un mensaje cifrado de la economía, el Gobierno apuesta a que mayo profundice la baja. La inflación, mientras tanto, permanece ahí: no gobierna, no legisla, no da conferencias, pero todos los meses consigue que el país entero le pregunte qué piensa hacer con su vida.