Austral Gold Limited anunció el inicio de un programa de perforación de aproximadamente 8.500 metros en el complejo minero Casposo-Manantiales, ubicado en el departamento Calingasta, en la provincia de San Juan. La campaña forma parte de una nueva etapa de desarrollo para el distrito, recientemente reactivado tras años de inactividad productiva.
La iniciativa se ejecuta en una mina que volvió a operar luego de un período de cuidado y mantenimiento. La reactivación fue impulsada por una inversión superior a u$s15 millones, destinada a tareas de exploración y al reacondicionamiento integral de la planta de procesamiento.
Durante la presentación de la puesta en marcha, Eduardo Elsztain, presidente de Austral Gold, destacó el recorrido de largo plazo detrás del proyecto. “Este es un proyecto en el que trabajamos durante más de diez años. Haber llegado hasta acá demuestra que la visión de largo plazo vale la pena”, señaló. La compañía proyecta exportaciones cercanas a u$s60 millones durante 2026.
Un programa dividido en tres frentes
El plan de perforación contempla tres componentes operativos: conversión de recursos, exploración brownfield cerca de la mina y exploración greenfield a escala regional. El objetivo principal es mejorar la confianza geológica y la continuidad de los recursos minerales existentes en Casposo-Manantiales.
La perforación de relleno o conversión de recursos concentrará 4.400 metros y se desarrollará sobre áreas ya identificadas, principalmente en Manantiales, Julieta y Casposo Norte. Esta etapa está prevista para el segundo y tercer trimestre de 2026.
El segundo componente será la exploración brownfield, con 1.100 metros orientados a objetivos cercanos a la infraestructura existente. La intención es avanzar sobre zonas próximas a la mina, donde el desarrollo logístico puede ofrecer mejores condiciones para futuras actualizaciones de recursos y reservas.
La tercera etapa será la exploración greenfield, con 3.000 metros destinados a objetivos regionales. Uno de los focos será Cerro Amarillo, dentro del distrito Manantiales, donde las perforaciones comenzarán una vez finalizada e interpretada la información geofísica en curso.
El objetivo técnico de la campaña
El eje principal del programa será la conversión de recursos, un proceso diseñado para mejorar la confianza geológica y respaldar una posible reclasificación de los «Recursos Minerales Inferidos» a «Recursos Minerales Indicados». La planificación se apoya en el informe técnico vigente, elaborado bajo los estándares internacionales NI 43-101 y el Código JORC (2012).
El complejo Casposo-Manantiales se encuentra aproximadamente a 150 kilómetros al noroeste de la ciudad de San Juan. La propiedad cuenta con infraestructura instalada, entre ella planta de trituración, molino, laboratorio, instalaciones administrativas y áreas de procesamiento de muestras.
La empresa indicó que la campaña busca apoyar futuras actualizaciones de recursos minerales y reservas minerales, además de probar nuevos objetivos regionales identificados mediante mapeo geológico y estudios realizados en el distrito.
Casposo y el nuevo impulso minero de San Juan
La reactivación de Casposo se inscribe en un contexto de mayor dinamismo para la minería metalífera argentina. Según las proyecciones difundidas, el proyecto cuenta con una vida útil estimada de entre seis y siete años y una producción esperada cercana a las 120.000 onzas de oro equivalente.
La operación también apunta a consolidarse como un centro de procesamiento regional, combinando producción propia con mineral de terceros. Ese esquema busca optimizar la infraestructura existente y sostener actividad económica en Calingasta y en la cadena de proveedores vinculada al proyecto.
El inicio de los 8.500 metros de perforación marca una nueva instancia para Casposo-Manantiales. La campaña permitirá obtener información clave para definir el potencial del distrito, reforzar la planificación minera y sostener el proceso de reactivación de una operación que vuelve a ocupar un lugar relevante dentro del mapa productivo de San Juan.
<p>Austral Gold Limited inició un programa de perforación de aproximadamente 8.500 metros en el complejo Casposo-Manantiales, en Calingasta, San Juan. La campaña apunta a mejorar la confianza geológica, convertir recursos y avanzar sobre nuevos objetivos exploratorios, en una mina reactivada tras años de inactividad y una inversión superior a u$s15 millones. </p>
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
San Juan volvió a escuchar una palabra que en la minería suena como música para ingenieros, inversores y proveedores: perforación. Austral Gold anunció un programa de 8.500 metros en Casposo-Manantiales y, de pronto, el subsuelo calingastino pasó de parecer dormido a comportarse como ese vecino silencioso que, sin avisar, estaba organizando una mudanza industrial con oro, plata y estándares internacionales.
La mina venía de años de pausa, ese estado existencial en el que una planta de procesamiento queda mirando la Cordillera como quien espera que el destino vuelva a tocar el timbre. Ahora, con una inversión superior a u$s15 millones y la producción otra vez en marcha, Casposo deja de ser una promesa guardada en carpeta para convertirse en una pieza activa dentro del mapa minero sanjuanino. Básicamente, el yacimiento pasó del modo “no molestar” al modo “exportaciones”.
La campaña tiene un objetivo bastante menos poético pero crucial: perforar para saber mejor qué hay, dónde está y con qué nivel de certeza puede contarse. En el idioma técnico, eso se llama conversión de recursos. En castellano de superficie, significa que la empresa quiere pasar de “parece que hay mineral” a “podemos sostenerlo con datos, planos y una reunión donde todos asienten con cara seria”.
El programa también buscará objetivos cerca de la mina y en zonas regionales, porque en minería la prudencia geológica convive con una esperanza muy concreta: que la próxima veta no esté tan lejos como para exigir otra epopeya logística. El distrito Casposo-Manantiales vuelve así a jugar en una liga donde cada metro perforado cuenta, cada informe pesa y cada actualización de recursos puede modificar la escala del proyecto.
La escena, mirada desde San Juan, tiene una lectura mayor: la reactivación minera ya no se mide solo en anuncios, sino en máquinas, empleo, exportaciones y plantas que vuelven a trabajar. No es magia ni fiebre del oro versión siglo XXI; es inversión, riesgo, geología y una provincia que sabe que bajo las piedras puede haber futuro, siempre que la planificación no se quede atrapada en la misma roca que quiere estudiar.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
Austral Gold Limited anunció el inicio de un programa de perforación de aproximadamente 8.500 metros en el complejo minero Casposo-Manantiales, ubicado en el departamento Calingasta, en la provincia de San Juan. La campaña forma parte de una nueva etapa de desarrollo para el distrito, recientemente reactivado tras años de inactividad productiva.
La iniciativa se ejecuta en una mina que volvió a operar luego de un período de cuidado y mantenimiento. La reactivación fue impulsada por una inversión superior a u$s15 millones, destinada a tareas de exploración y al reacondicionamiento integral de la planta de procesamiento.
Durante la presentación de la puesta en marcha, Eduardo Elsztain, presidente de Austral Gold, destacó el recorrido de largo plazo detrás del proyecto. “Este es un proyecto en el que trabajamos durante más de diez años. Haber llegado hasta acá demuestra que la visión de largo plazo vale la pena”, señaló. La compañía proyecta exportaciones cercanas a u$s60 millones durante 2026.
Un programa dividido en tres frentes
El plan de perforación contempla tres componentes operativos: conversión de recursos, exploración brownfield cerca de la mina y exploración greenfield a escala regional. El objetivo principal es mejorar la confianza geológica y la continuidad de los recursos minerales existentes en Casposo-Manantiales.
La perforación de relleno o conversión de recursos concentrará 4.400 metros y se desarrollará sobre áreas ya identificadas, principalmente en Manantiales, Julieta y Casposo Norte. Esta etapa está prevista para el segundo y tercer trimestre de 2026.
El segundo componente será la exploración brownfield, con 1.100 metros orientados a objetivos cercanos a la infraestructura existente. La intención es avanzar sobre zonas próximas a la mina, donde el desarrollo logístico puede ofrecer mejores condiciones para futuras actualizaciones de recursos y reservas.
La tercera etapa será la exploración greenfield, con 3.000 metros destinados a objetivos regionales. Uno de los focos será Cerro Amarillo, dentro del distrito Manantiales, donde las perforaciones comenzarán una vez finalizada e interpretada la información geofísica en curso.
El objetivo técnico de la campaña
El eje principal del programa será la conversión de recursos, un proceso diseñado para mejorar la confianza geológica y respaldar una posible reclasificación de los «Recursos Minerales Inferidos» a «Recursos Minerales Indicados». La planificación se apoya en el informe técnico vigente, elaborado bajo los estándares internacionales NI 43-101 y el Código JORC (2012).
El complejo Casposo-Manantiales se encuentra aproximadamente a 150 kilómetros al noroeste de la ciudad de San Juan. La propiedad cuenta con infraestructura instalada, entre ella planta de trituración, molino, laboratorio, instalaciones administrativas y áreas de procesamiento de muestras.
La empresa indicó que la campaña busca apoyar futuras actualizaciones de recursos minerales y reservas minerales, además de probar nuevos objetivos regionales identificados mediante mapeo geológico y estudios realizados en el distrito.
Casposo y el nuevo impulso minero de San Juan
La reactivación de Casposo se inscribe en un contexto de mayor dinamismo para la minería metalífera argentina. Según las proyecciones difundidas, el proyecto cuenta con una vida útil estimada de entre seis y siete años y una producción esperada cercana a las 120.000 onzas de oro equivalente.
La operación también apunta a consolidarse como un centro de procesamiento regional, combinando producción propia con mineral de terceros. Ese esquema busca optimizar la infraestructura existente y sostener actividad económica en Calingasta y en la cadena de proveedores vinculada al proyecto.
El inicio de los 8.500 metros de perforación marca una nueva instancia para Casposo-Manantiales. La campaña permitirá obtener información clave para definir el potencial del distrito, reforzar la planificación minera y sostener el proceso de reactivación de una operación que vuelve a ocupar un lugar relevante dentro del mapa productivo de San Juan.
San Juan volvió a escuchar una palabra que en la minería suena como música para ingenieros, inversores y proveedores: perforación. Austral Gold anunció un programa de 8.500 metros en Casposo-Manantiales y, de pronto, el subsuelo calingastino pasó de parecer dormido a comportarse como ese vecino silencioso que, sin avisar, estaba organizando una mudanza industrial con oro, plata y estándares internacionales.
La mina venía de años de pausa, ese estado existencial en el que una planta de procesamiento queda mirando la Cordillera como quien espera que el destino vuelva a tocar el timbre. Ahora, con una inversión superior a u$s15 millones y la producción otra vez en marcha, Casposo deja de ser una promesa guardada en carpeta para convertirse en una pieza activa dentro del mapa minero sanjuanino. Básicamente, el yacimiento pasó del modo “no molestar” al modo “exportaciones”.
La campaña tiene un objetivo bastante menos poético pero crucial: perforar para saber mejor qué hay, dónde está y con qué nivel de certeza puede contarse. En el idioma técnico, eso se llama conversión de recursos. En castellano de superficie, significa que la empresa quiere pasar de “parece que hay mineral” a “podemos sostenerlo con datos, planos y una reunión donde todos asienten con cara seria”.
El programa también buscará objetivos cerca de la mina y en zonas regionales, porque en minería la prudencia geológica convive con una esperanza muy concreta: que la próxima veta no esté tan lejos como para exigir otra epopeya logística. El distrito Casposo-Manantiales vuelve así a jugar en una liga donde cada metro perforado cuenta, cada informe pesa y cada actualización de recursos puede modificar la escala del proyecto.
La escena, mirada desde San Juan, tiene una lectura mayor: la reactivación minera ya no se mide solo en anuncios, sino en máquinas, empleo, exportaciones y plantas que vuelven a trabajar. No es magia ni fiebre del oro versión siglo XXI; es inversión, riesgo, geología y una provincia que sabe que bajo las piedras puede haber futuro, siempre que la planificación no se quede atrapada en la misma roca que quiere estudiar.