La Justicia federal dio un nuevo paso en la investigación sobre el patrimonio del jefe de Gabinete, Manuel Adorni. El fiscal federal Gerardo Pollicita solicitó las últimas medidas de prueba antes de avanzar con un requerimiento de justificación patrimonial, una instancia previa a una eventual citación a declaración indagatoria en el marco de una causa por presunto enriquecimiento ilícito.
El fiscal requirió al juez Ariel Lijo que ordene informes a distintas entidades, entre ellas billeteras virtuales, el barrio privado Indio Cuá, la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), la Universidad Abierta Interamericana (UAI) y la Dirección de Asesoramiento Financiero en las Investigaciones (DAFI). Con esa información, la investigación patrimonial quedaría prácticamente completa.
Adorni explicó públicamente que antes de asumir funciones públicas poseía alrededor de 500.000 dólares provenientes de inversiones en criptomonedas que, según afirmó, nunca había declarado. El 11 de junio presentó ante la Oficina Anticorrupción su declaración jurada correspondiente a 2025 junto con la rectificación de las presentaciones de los dos años anteriores, incorporando ese dinero como efectivo proveniente de la “venta de activos”.
Sin embargo, en el expediente judicial aún persisten dudas sobre determinados períodos de su evolución patrimonial, por lo que el fiscal espera las respuestas de los organismos requeridos antes de definir el siguiente paso procesal.
El informe contable que puede resultar determinante
Pollicita encomendó a la DAFI un análisis integral de la evolución patrimonial y financiera de Manuel Adorni y de su esposa, Bettina Angeletti, desde el 14 de diciembre de 2023 hasta la actualidad.
El estudio contemplará todas las pruebas incorporadas al expediente y buscará contrastar los ingresos acreditados del matrimonio con la evolución de sus bienes, disponibilidades, inversiones, créditos, deudas y gastos registrados durante ese período.
Entre los elementos bajo análisis figuran la compra de un semipiso en Caballito, la adquisición de una casa de fin de semana en un barrio privado de Exaltación de la Cruz —posteriormente remodelada—, el cambio de vehículo y una veintena de viajes dentro y fuera del país, sin que se hubieran vendido los departamentos que Adorni posee en La Plata y Parque Chacabuco.
El fiscal solicitó que el informe identifique y cuantifique, con respaldo documental, las eventuales inconsistencias patrimoniales detectadas y establezca qué aspectos requieren mayores aclaraciones para determinar si existe un desbalance patrimonial relevante.
Criptoactivos, transferencias y antecedentes laborales
La investigación también espera información de las billeteras virtuales Lemon Cash y Binance sobre movimientos de criptoactivos correspondientes a 2020 y 2021. Además, se analizan transferencias entre el funcionario y la empresa DLP Capital Partners, dedicada a servicios financieros e inmobiliarios.
En paralelo, el fiscal solicitó nuevos datos al barrio privado Indio Cuá para establecer si la vivienda ubicada en el lote 380 fue alquilada antes de su compra en noviembre de 2024, así como la identidad del eventual inquilino y el monto abonado.
Otra línea de investigación apunta a determinar si Manuel Adorni y Bettina Angeletti prestaron servicios para la Fundación Iberoamericana de Estudios Superiores, entidad vinculada a la Universidad Abierta Interamericana. Según las sospechas incorporadas al expediente, Adorni habría trabajado allí entre 2017 y 2023, mientras que su esposa lo habría hecho desde 2018 durante el mismo período.
La UAI deberá informar qué cargos desempeñaron, si percibieron remuneraciones, cuántos pagos recibieron y si presentaron declaraciones juradas durante esos años. Esa documentación forma parte de las últimas medidas de prueba que la Justicia considera necesarias antes de resolver si corresponde exigir formalmente una justificación patrimonial.
La Justicia federal avanza en la investigación patrimonial del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y aguarda los últimos informes solicitados a organismos públicos y privados antes de exigirle que justifique la evolución de su patrimonio. Si las inconsistencias detectadas persisten tras esa instancia, el expediente podría derivar en una citación a declaración indagatoria por presunto enriquecimiento ilícito.
Un puñado de informes separa al jefe de Gabinete de tener que explicar su patrimonio en Comodoro Py. No es una encuesta, ni una conferencia de prensa: son billeteras virtuales, registros contables y organismos que revisan si los números hacen lo que prometen hacer, que es cerrar.
La escena tiene algo de esas planillas de Excel que empiezan con dos celdas desacomodadas y terminan preguntándote por qué un Fiat Uno aparece valuado como un yate. Cuando las cuentas empiezan a necesitar más aclaraciones que un contrato de telefonía, el entusiasmo administrativo suele dejar paso al trabajo menos fotogénico: revisar cada movimiento.
El expediente todavía no llegó al momento de las definiciones. Antes, la Justicia quiere escuchar a las plataformas donde habrían existido operaciones con criptoactivos, reconstruir ingresos, verificar empleos anteriores y determinar si la evolución patrimonial encuentra respaldo documental. Porque una cosa es que el patrimonio crezca y otra bastante distinta es que el camino hasta ese crecimiento quede escrito con birome invisible.
También aparecen propiedades, remodelaciones, vehículos, viajes y declaraciones juradas rectificadas. Cada elemento, por separado, puede tener una explicación. El desafío empieza cuando todos quieren entrar en la misma cuenta y la calculadora decide que también necesita respuestas.
En Comodoro Py esperan los últimos papeles como quien espera el resumen de la tarjeta después de un fin de semana largo. El país donde las cuentas primero sorprenden y después piden turno para explicarse.