La inteligencia artificial ya comenzó a ser utilizada en tareas directamente relacionadas con inteligencia militar, vigilancia, desarrollo de armas y operaciones cibernéticas. Un informe publicado por Anthropic reveló que un actor vinculado con Irán empleó Claude para recopilar y procesar información pública sobre fuerzas estadounidenses desplegadas en Medio Oriente.
La actividad fue detectada entre diciembre de 2025 y agosto de 2026 y fue incluida en un reporte difundido el 10 de septiembre de 2026. Según la investigación, el operador utilizó el modelo para reunir datos sobre fuerzas navales de Estados Unidos y transformarlos en material organizado que podía resultar útil para potenciales operaciones militares.
No existe evidencia pública de que esa información haya sido utilizada posteriormente para ejecutar un ataque real. La empresa bloqueó la cuenta, desarrolló nuevas herramientas de detección y compartió información con autoridades gubernamentales.
Claude fue utilizado para elaborar “targeting handbooks”
El episodio fue identificado internamente como “GTG-30005: Military reconnaissance”. Según la investigación, el operador utilizó Claude para desarrollar un sistema basado en Python destinado a recopilar información abierta y facilitar el seguimiento de posiciones de fuerzas navales estadounidenses.
La inteligencia artificial fue utilizada para reunir nombres de personal militar obtenidos de epígrafes de fotografías oficiales, identificadores públicos de transpondedores de barcos y aeronaves, consultas de imágenes satelitales comerciales y páginas web capaces de aportar información sobre movimientos navales.
Ese conjunto de datos terminó organizado en documentos que Anthropic describe como “targeting handbooks”, destinados a facilitar el seguimiento de potenciales objetivos.
El aspecto central del caso es que buena parte de la información utilizada ya se encontraba disponible públicamente. La diferencia aparece en la capacidad de una IA para recopilar, cruzar, clasificar y sintetizar miles de datos dispersos en muy poco tiempo, una tarea que anteriormente podía requerir equipos completos de analistas.
También investigaron vulnerabilidades en sistemas marítimos
La actividad detectada no se limitó a localizar embarcaciones o reconstruir sus movimientos.
El operador también pidió a Claude investigar vulnerabilidades conocidas en sistemas utilizados en barcos, comunicaciones satelitales e infraestructura industrial. Entre los equipos analizados aparecieron terminales marítimas VSAT, dispositivos de comunicaciones Cisco y productos industriales de Schneider Electric.
La investigación incluyó vulnerabilidades registradas públicamente mediante códigos CVE y otra información técnica accesible en internet.
Esto no significa que Claude haya vulnerado sistemas estadounidenses ni que esas fallas hayan sido efectivamente explotadas. Lo documentado corresponde al uso del modelo para recopilar, ordenar y analizar conocimiento técnico dentro de una operación de reconocimiento.
Qué significa que el operador estuviera vinculado con Irán
Anthropic define al usuario como un “Iran-nexus threat actor”, es decir, un actor con vínculos o conexiones con Irán.
La empresa no publicó su identidad ni afirmó que se tratara directamente de una unidad oficial de las Fuerzas Armadas iraníes o de la Guardia Revolucionaria. Por eso, no existe respaldo suficiente para afirmar que el Gobierno de Irán utilizó Claude directamente para atacar a Estados Unidos.
El mismo informe sí identifica otras operaciones realizadas desde cuentas relacionadas con estructuras alineadas con instituciones estatales iraníes.
Entre ellas aparecen tres cuentas vinculadas con organizaciones de propaganda que utilizaban Claude para desarrollar campañas de influencia, manuales, bases de datos de objetivos comunicacionales y sistemas de perfiles falsos.
También fueron detectadas estructuras asociadas con organismos de seguridad iraníes que utilizaron el modelo para desarrollar herramientas de vigilancia dirigidas a ciudadanos dentro y fuera de Irán.
Una de esas redes habría procesado más de 155.000 publicaciones de X y trabajado con sistemas capaces de relacionar identidades, redes sociales y otros datos personales.
Anthropic bloqueó la operación
La empresa informó que prohibió la cuenta involucrada en el seguimiento de fuerzas navales estadounidenses.
Además, desarrolló nuevas detecciones destinadas a reconocer comportamientos similares y compartió información de inteligencia con autoridades gubernamentales para intentar impedir la continuidad de la operación.
No se informó públicamente qué organismo recibió esos datos ni fueron revelados todos los detalles operativos del caso.
Tampoco existe hasta ahora evidencia pública que demuestre que los documentos elaborados mediante Claude hayan sido utilizados para seleccionar el objetivo de un ataque concreto contra fuerzas estadounidenses.
El alcance comprobado llega hasta el reconocimiento, análisis de información y elaboración de recomendaciones relacionadas con potenciales objetivos.
Rusia, China y Yemen también aparecen en el informe
El caso vinculado con Irán no fue el único relacionado con actividades militares.
El reporte describe usuarios asociados con Rusia, China y Yemen que intentaron emplear Claude para tareas vinculadas con armamento convencional.
Entre los episodios detectados aparecen operadores rusos que trabajaron en sistemas relacionados con enjambres de drones, usuarios chinos interesados en tecnologías navales y un grupo ubicado en una zona de Yemen controlada por los hutíes que intentó utilizar el modelo en proyectos relacionados con misiles y sistemas de guiado.
En el caso yemení, los usuarios llegaron a desarrollar herramientas de simulación y realizaron trabajos vinculados con un sistema de guiado. Sin embargo, no existe evidencia de que consiguieran desplegar exitosamente un dispositivo operativo.
La IA empieza a cubrir tareas de especialistas
Junto con el informe sobre abusos detectados, Anthropic publicó una investigación específica sobre las capacidades de los modelos en tareas de inteligencia táctica y desarrollo de armas convencionales.
La compañía concluyó que, en determinadas evaluaciones, los modelos actuales ya pueden resolver trabajos que históricamente dependían de especialistas humanos escasos y altamente capacitados.
Las pruebas incluyeron tareas como localizar personas o posiciones a partir de información fragmentaria y resolver problemas relacionados con sistemas militares y drones.
La investigación también identificó resultados considerados preocupantes en algunos modelos abiertos desarrollados en China.
El cambio no implica necesariamente que una inteligencia artificial pueda diseñar por sí sola un arma completamente nueva. Su impacto puede aparecer antes: reducir drásticamente el tiempo necesario para recopilar inteligencia, programar herramientas, analizar imágenes, estudiar vulnerabilidades y transformar grandes cantidades de información pública en conocimiento operativo.
Una advertencia que ya preocupaba a la Marina estadounidense
El caso fue conocido pocas semanas después de una advertencia interna de la Marina de Estados Unidos sobre la exposición pública de información sensible.
El 19 de agosto de 2026, el secretario interino de la Marina, Hung Cao, pidió a militares, personal civil y familiares extremar las precauciones sobre los datos que publicaban y denunciar actividades sospechosas cerca de instalaciones militares.
La advertencia señalaba riesgos vinculados con drones, amenazas cibernéticas, vigilancia de instalaciones y personas que intentaran obtener información sobre barcos, despliegues o miembros de las fuerzas.
La operación identificada posteriormente muestra por qué incluso pequeños fragmentos de información pública pueden adquirir un valor distinto cuando una inteligencia artificial es capaz de procesarlos a una escala y velocidad que antes requerían numerosos analistas.
La inteligencia artificial ya forma parte del escenario militar
El informe no demuestra que una inteligencia artificial autónoma esté decidiendo dónde atacar ni que Claude haya disparado o controlado directamente un arma.
Lo que sí documenta es que actores vinculados con Estados, grupos armados y organizaciones clandestinas ya intentan incorporar modelos comerciales de inteligencia artificial a tareas reales de reconocimiento, vigilancia, ciberoperaciones y desarrollo militar.
Anthropic asegura haber bloqueado las actividades que logró identificar y haber reforzado sus sistemas de detección.
Al mismo tiempo, sus propios estudios advierten que las capacidades de los modelos continúan aumentando y que determinadas tareas antes reservadas a especialistas pueden ser ejecutadas cada vez con mayor eficacia por sistemas de inteligencia artificial.
La discusión, entonces, dejó de concentrarse únicamente en si estas herramientas podrían utilizarse algún día en un conflicto armado. Los casos documentados durante 2026 muestran que esa incorporación ya comenzó.
Anthropic reveló el 10 de septiembre que un actor vinculado con Irán utilizó Claude para recopilar información pública, seguir fuerzas navales estadounidenses y elaborar recomendaciones sobre posibles objetivos en Medio Oriente. La empresa bloqueó la cuenta, reforzó sus controles y notificó a autoridades. No existe evidencia pública de que ese material haya sido utilizado en un ataque real.
Una inteligencia artificial comercial fue utilizada para seguir barcos militares estadounidenses y ordenar información que podía servir para seleccionar objetivos. Ya no estamos hablando de pedirle a un chatbot que resuma un PDF: estamos hablando de convertir datos públicos dispersos en material de inteligencia mientras el usuario probablemente seguía pagando la suscripción como cualquier mortal que quiere corregir un Excel.
Anthropic detectó que un actor vinculado con Irán empleó Claude para reunir nombres de militares, identificadores de barcos y aeronaves, imágenes satelitales comerciales y movimientos navales. La escena tiene algo de oficina administrativa del siglo XXI: antes hacían falta analistas, mapas y carpetas clasificadas; ahora alcanza con datos abiertos, Python y una IA trabajando como empleado del mes sin pedir vacaciones.
El sistema terminó produciendo “targeting handbooks”, documentos destinados a facilitar el seguimiento de posibles objetivos. No significa que Claude haya ordenado disparar un misil ni que haya manejado un dron desde una notebook, pero sí que alguien intentó convertirlo en ese compañero que te ordena la inteligencia, encuentra patrones y, de paso, no pregunta para qué necesitás saber dónde está un buque estadounidense.
La operación también incluyó búsquedas sobre vulnerabilidades en comunicaciones marítimas, terminales satelitales y equipamiento industrial. En otras palabras: no sólo querían saber dónde estaba el barco, también querían conocer qué tornillos digitales podían estar flojos.
Anthropic bloqueó la cuenta y avisó a las autoridades. El alivio dura lo mismo que tarda en aparecer la siguiente pregunta: si una empresa pudo detectar esta operación, ¿cuántas otras estarán ocurriendo en sistemas que no tienen la misma vigilancia o directamente fueron diseñados para no poner demasiadas preguntas incómodas?
El informe además menciona usuarios vinculados con Rusia, China y Yemen trabajando con IA en drones, tecnologías navales, misiles y sistemas de guiado. La carrera armamentística siempre tuvo científicos, espías y generales; ahora también tiene ventanas de chat.
La inteligencia artificial no necesitó apretar un gatillo para entrar al campo de batalla. Le alcanzó con abrir una planilla, ordenar miles de datos y demostrar que, en la guerra moderna, hasta el becario puede venir con modelo de lenguaje.