El Ente Provincial Regulador de la Electricidad (EPRE) defendió ante Nación un esquema de acceso multiusuario para la red de transporte eléctrico en 500 kV vinculada al proyecto minero Vicuña. El planteo apunta a evitar que la capacidad disponible quede asignada de manera exclusiva a un solo emprendimiento y busca garantizar condiciones equitativas para futuros desarrollos mineros y de energías renovables.
La presentación fue realizada el 3 de julio ante el Ente Nacional Regulador del Gas y la Electricidad, luego de la audiencia pública desarrollada el 3 de junio. El vicepresidente del EPRE, Roberto Ferrero, explicó que la postura del organismo provincial respalda las inversiones, aunque insistió en la necesidad de establecer reglas claras para el acceso a la infraestructura.
Un esquema para múltiples proyectos
En diálogo con Radio Amanecer, Ferrero sostuvo que asignar la capacidad de transporte a un único actor, en este caso Vicuña, “atentaría contra la seguridad jurídica” y podría generar conflictos que terminen demorando futuras inversiones.
El funcionario señaló además que el planteo incorpora el reconocimiento de la infraestructura ya construida y financiada parcialmente por la provincia, sobre la cual se apoyan las ampliaciones previstas.
Según detalló, las obras proyectadas representan una inversión cercana a US$370 millones y no parten desde cero, sino que aprovechan instalaciones existentes para ampliar la capacidad del sistema eléctrico.
Experiencias internacionales y planificación
Como parte de la presentación, el EPRE incorporó al expediente un informe elaborado por el Instituto de Energía Eléctrica de la UNSJ-Conicet, que analizó experiencias de países con fuerte desarrollo minero, entre ellos Canadá, Australia, Perú y Chile.
El objetivo central del organismo es que la red tenga capacidad suficiente para acompañar el crecimiento de distintos proyectos mineros y también de nuevos parques solares. “La provincia quiere que todos los emprendimientos se desarrollen”, remarcó Ferrero.
Las próximas etapas
Respecto de una eventual conexión alternativa del proyecto Los Azules hacia Mendoza, el vicepresidente del EPRE indicó que por el momento no existe una presentación formal y que la prioridad continúa siendo avanzar con el esquema multiusuario utilizando la infraestructura ya disponible, al considerarlo la alternativa más conveniente desde el punto de vista técnico y económico.
Ferrero adelantó además que, una vez resuelta esta instancia, San Juan deberá impulsar las obras de interconexión con La Rioja para completar el anillo eléctrico provincial, con el objetivo de incrementar la potencia disponible y mejorar la estabilidad del sistema.
El EPRE presentó ante Nación un pedido para que el acceso a la red de transporte eléctrico de 500 kV vinculada al proyecto Vicuña se organice bajo un esquema multiusuario. El objetivo es evitar la concentración de la capacidad en un solo emprendimiento y garantizar igualdad de condiciones para futuros proyectos mineros y de energías renovables.
US$370 millones en ampliaciones eléctricas. La discusión no pasa por si se hace o no la obra, sino por quién se queda con la llave de la puerta antes de que lleguen todos los invitados.
Es como construir una autopista de cuatro carriles para después poner una tranquera en el ingreso. La infraestructura promete velocidad, pero el primer vehículo estaciona de costado y el resto queda tocando bocina mientras alguien busca el reglamento.
El EPRE salió a decir que el problema no es la inversión ni el proyecto Vicuña. Al contrario: respaldó el desarrollo minero y dejó en claro que cuanto más crezca la provincia, mejor. Lo que cuestiona es la posibilidad de que la capacidad de transporte eléctrico termine reservada para un solo actor, porque una red pensada para muchos difícilmente funcione como un club con lista de admisión.
La discusión también tiene memoria. San Juan recuerda que parte de la infraestructura existente fue financiada y desarrollada en la provincia, por lo que las ampliaciones no arrancan sobre un terreno vacío. Es bastante difícil hablar de empezar desde cero cuando ya hay postes, líneas y kilómetros invertidos antes de que aparezca el cartel de «próximamente».
Para sostener ese planteo, el organismo llevó al expediente un informe técnico basado en experiencias de países donde la minería convive desde hace años con redes eléctricas compartidas. Canadá, Australia, Perú y Chile aparecen como ejemplos de sistemas donde la electricidad intenta comportarse como un servicio estratégico y no como el último asiento libre de un colectivo en hora pico.
Mientras tanto, la alternativa de conectar otros proyectos por otra provincia sigue siendo apenas una posibilidad sin presentación formal. La prioridad sigue siendo aprovechar la infraestructura existente y diseñar reglas que permitan sumar emprendimientos mineros y parques solares sin convertir cada nueva inversión en una discusión sobre quién llegó primero. Porque una red pensada para crecer pierde bastante sentido cuando el enchufe tiene dueño.