Uruguay comenzó a preparar el terreno para una posible visita del papa León XIV, prevista tentativamente para noviembre, aunque la confirmación oficial del itinerario aún depende del Vaticano. En los últimos días, representantes de la Santa Sede recorrieron distintos puntos del país para evaluar los lugares que podrían integrar la agenda del pontífice.
La delegación estuvo encabezada por el nuncio apostólico Gianfranco Gallone e incluyó representantes vinculados a la organización y la comunicación de los viajes papales. Durante la recorrida mantuvieron reuniones con autoridades eclesiásticas y también realizaron contactos institucionales con organismos del Estado uruguayo.
Paysandú busca un lugar para una misa multitudinaria
Uno de los departamentos que concentra la atención es Paysandú, donde las autoridades religiosas impulsan la realización de una misa encabezada por el Papa. Entre las alternativas analizadas aparecen un amplio predio ubicado en la zona del obelisco y un anfiteatro, opciones que serán evaluadas según las condiciones logísticas y climáticas.
La cercanía con Argentina hace prever una importante llegada de peregrinos, especialmente desde la ciudad de Colón y otras localidades entrerrianas. Las estimaciones iniciales contemplan una convocatoria que podría superar las 100.000 personas.
Montevideo y Florida también integran el recorrido previsto
La planificación que manejan las autoridades eclesiásticas contempla una estadía en Montevideo, donde se proyecta una celebración masiva en el Estadio Centenario, además de actividades oficiales y encuentros institucionales.
En Florida, en tanto, continúan las tareas de acondicionamiento de espacios públicos cercanos a la catedral y al santuario de la Virgen de los Treinta y Tres, patrona del Uruguay. Las obras forman parte de los preparativos ante una eventual visita del pontífice.
La agenda definitiva aún espera la aprobación del Vaticano
Además de los actos religiosos, distintos sectores impulsan que León XIV visite otros puntos emblemáticos del país, como el barrio Casavalle, reconocido por el trabajo social de la Iglesia, y el Palacio Legislativo. Sin embargo, esas actividades todavía no fueron confirmadas.
Las autoridades eclesiásticas esperan que la agenda oficial quede definida después del 20 de julio. Mientras tanto, continúan las inspecciones técnicas y los trabajos de organización para una visita que, de concretarse, será uno de los acontecimientos religiosos más importantes de los últimos años en Uruguay.
La Iglesia Católica de Uruguay avanza con los preparativos para una posible visita del papa León XIV prevista para noviembre, aunque aún resta la confirmación oficial del Vaticano. Delegaciones de la Santa Sede ya recorrieron posibles escenarios en Montevideo, Paysandú y Florida, donde se proyectan actividades religiosas de gran convocatoria.
Antes de que llegue el Papa, llegaron los que miden dónde va a caminar el Papa. En Uruguay ya pasaron enviados del Vaticano, recorrieron templos, plazas y posibles escenarios. Porque un viaje papal empieza mucho antes del primer saludo: empieza con cintas métricas, mapas y planes de seguridad.
Mientras la confirmación oficial sigue guardada bajo siete llaves, las ciudades hacen lo que cualquiera haría si espera una visita ilustre: acomodan la casa. En Florida se renovaron espacios públicos, en Paysandú estudian cuál será el mejor lugar para una misa multitudinaria y en Montevideo ya imaginan un Estadio Centenario lleno, esta vez sin una pelota de por medio.
La logística tiene el tamaño de un operativo de Estado. Se analizan accesos, capacidad de los predios, circulación de personas y hasta el comportamiento del río Uruguay, que en esa época del año puede cambiar el panorama de un momento a otro. Porque organizar una celebración para miles de fieles requiere bastante más que un altar y un sistema de sonido.
También aparecen las expectativas de cada ciudad. Todos quieren formar parte del recorrido y sumar una postal histórica. Hay quienes impulsan una visita a Casavalle por su trabajo social, mientras desde el ámbito político también surgieron propuestas para incluir al Palacio Legislativo entre las actividades, aunque esa posibilidad todavía no forma parte de la agenda confirmada.
Las visitas papales nunca se improvisan. Primero llegan los técnicos, después los cronogramas y recién al final aparece el protagonista. La fe mueve montañas. La organización, en cambio, necesita planillas.