El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, ratificó la continuidad del proceso de desregulación del mercado de la yerba mate, impulsado mediante el Decreto de Necesidad y Urgencia 70/23. La definición fue transmitida durante una reunión con el ministro del Agro de Misiones, Facundo López Sartori, y reavivó la preocupación de productores y autoridades provinciales por el futuro de una de las principales economías regionales del país.
Al término del encuentro, Sturzenegger se retiró sin realizar declaraciones públicas. Fue López Sartori quien confirmó el resultado de la reunión y expresó su malestar a través de sus redes sociales.
“Después de dos horas de reunión, el ministro Federico Sturzenegger fue categórico: no habrá cambios. Indigna escuchar cómo se defiende con orgullo una desregulación que está destruyendo la economía yerbatera”, sostuvo el funcionario misionero.
Además, agregó: “Detrás de cada decisión hay miles de productores, cooperativas y trabajadores rurales que hoy no llegan a cubrir sus costos”, y concluyó que “no están modernizando la economía: están dejando morir una de las economías regionales más importantes del país”.
Sin cambios para el mercado yerbatero
La confirmación implica que el Gobierno no avanzará con la restitución de las facultades del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), entre ellas la posibilidad de establecer un precio de referencia para el kilogramo de hoja verde, una de las principales demandas de productores y cooperativas.
La eliminación de esas atribuciones fue uno de los cambios introducidos por el DNU 70/23, que modificó el funcionamiento del organismo bajo la política de desregulación impulsada por la administración nacional.
Los datos que alimentan el debate
El director por la Producción del INYM, Roberto Ferreira, presentó un informe en el que cuestionó que exista una sobreproducción suficiente para justificar la caída de los precios.
Según detalló, el ingreso de hoja verde pasó de 800 millones de kilos en 2015 a 809 millones en 2018, 829 millones en 2021 y 889 millones en 2025, cifras que, a su entender, muestran una variación limitada.
También indicó que el stock de yerba mate canchada disminuyó de 219 millones de kilos en 2011 a aproximadamente 188 millones en la actualidad.
En relación con el comercio exterior, señaló que durante 2025 se exportaron 58 millones de kilos y se importaron 10 millones. Además, advirtió que productos provenientes de otros países ya compiten en las góndolas argentinas con precios de entre $13.000 y $16.000 por kilo.
“Se ve yerba mate de otros países en las góndolas argentinas, con precios de entre $13.000 y $16.000 el kilo, mientras nuestro producto está desvalorizado, a tal punto que se está perdiendo terreno frente a marcas extranjeras”, alertó Ferreira.
La postura del INYM
El presidente del Instituto Nacional de la Yerba Mate, Rodrigo Correa, sostuvo una mirada diferente y atribuyó la caída de los precios al crecimiento de la superficie cultivada.
Según explicó, entre 2016 y 2025 la superficie destinada al cultivo de yerba mate en Misiones creció un 41%, pasando de 144.000 a casi 204.000 hectáreas.
“La expansión de cultivos en Misiones generó un sobre stock de hoja verde y esto provoca la baja de precios”, afirmó el funcionario.
Para Correa, la salida pasa por incrementar el consumo interno y ampliar las exportaciones, en lugar de volver a un sistema de precios regulados. “La fijación de precios es lo que nos trajo hasta acá, porque se llenaron de cultivos de yerba mate”, aseguró.
En esa línea, planteó la necesidad de conquistar nuevos consumidores en provincias con bajo consumo de mate, impulsar campañas de promoción y explorar nuevos usos de la hoja verde, como la elaboración de bebidas energizantes.
También destacó el potencial de Lionel Messi como embajador internacional del mate y señaló que el instituto trabaja en programas para fomentar el consumo entre estudiantes de los últimos años de la escuela primaria.
Menor cosecha y apuesta por la yerba orgánica
Las últimas proyecciones del INYM indican que la cosecha de este año caerá alrededor de un 10%, pasando de unos 890 millones de kilos a aproximadamente 750 millones. Según Correa, esa reducción podría favorecer una recuperación gradual de los precios.
El organismo tiene registrados 14.200 productores, aunque en los últimos seis años fueron alrededor de 9.000 los que entregaron hoja verde de manera efectiva. De ellos, entre 4.100 y 5.000 corresponden a pequeños productores, según el criterio utilizado para la clasificación.
Finalmente, el titular del INYM destacó el crecimiento de la yerba mate orgánica, cuyo precio oscila actualmente entre 700 y 800 pesos por kilo, y consideró que ese segmento representa una oportunidad para generar mayor valor agregado y mejorar los ingresos de los pequeños productores.
El ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, confirmó que el Gobierno mantendrá sin cambios la desregulación del mercado de la yerba mate. La decisión fue cuestionada por autoridades de Misiones, que advirtieron sobre el impacto en productores y cooperativas, mientras desde el Instituto Nacional de la Yerba Mate sostienen que la solución pasa por impulsar el consumo y abrir nuevos mercados.
Dos horas de reunión para escuchar un «no habrá cambios». Hay respuestas que duran tres palabras y dejan un sector entero haciendo cuentas con una calculadora que ya no encuentra números positivos. El mate sigue siendo la infusión nacional, pero la discusión parece servirse cada vez más fría.
Mientras miles de productores hablan de costos que ya no cierran, el Gobierno insiste en que la desregulación debe continuar. Es como ver a un médico asegurar que el tratamiento funciona mientras el paciente pide otra frazada porque ya no siente los pies. La teoría mantiene la presión; la realidad mira el recibo de la cosecha.
La pelea ya no pasa solamente por el precio de la hoja verde. También enfrenta dos formas de entender el mercado. De un lado, quienes reclaman recuperar las facultades del Instituto Nacional de la Yerba Mate para fijar valores de referencia y evitar que los pequeños productores queden librados a una negociación desigual. Del otro, quienes sostienen que intervenir los precios fue precisamente lo que llevó a expandir la producción hasta generar un exceso de oferta.
Los números tampoco cuentan una historia única. Hay quienes aseguran que no existe una sobreproducción capaz de explicar el derrumbe de los precios y exhiben estadísticas de ingresos de hoja verde que variaron poco durante la última década. La respuesta oficial apunta en sentido contrario: el crecimiento del 41% de la superficie cultivada en Misiones sería el origen del desequilibrio. En el medio, los productores no viven de las interpretaciones estadísticas sino de lo que finalmente reciben por cada kilo.
La solución propuesta desde el INYM tampoco es inmediata. Abrir mercados, conquistar consumidores jóvenes, promover la yerba orgánica y hasta aprovechar la imagen de Lionel Messi como embajador del mate forman parte de una estrategia pensada para el largo plazo. El problema es que las cuentas del almacén, los salarios rurales y los costos de producción siguen llegando todos los meses, bastante antes que los nuevos mercados.
El mate siempre fue ese ritual donde cada uno espera su turno sin apurarse. La economía yerbatera, en cambio, ya no tiene tiempo para rondas largas. Cuando la discusión se enfría más rápido que el agua del termo, alguien termina pagando la cebada.