Después de permanecer 27 días sin poder abandonar Veladero por el intenso temporal de nieve que afectó la cordillera sanjuanina, la trabajadora minera Mayra Nieta regresó a su hogar y compartió cómo vivió una experiencia inédita durante sus primeros meses en la actividad. Su testimonio se conoció el mismo día en que la empresa informó la realización del primer cambio de turno tras normalizar el acceso al yacimiento.
En declaraciones realizadas en Iglesia, la joven describió la emoción del reencuentro con su familia luego de casi un mes de aislamiento en la mina.
«Después de 27 largos días bajamos. Fue hermoso el reencuentro. Uno extraña. Cuando se va a trabajar sabe a lo que se somete, piensa en volver a los 14 días, pero también sabe que puede quedarse un tiempo más. Ahora estoy disfrutando que pude bajar», expresó.
Una experiencia marcada por la incertidumbre
Mayra trabaja desde hace cinco meses en Veladero y forma parte del programa de becas para operar camiones fuera de ruta. Explicó que durante los primeros días del temporal la principal dificultad fue no saber cuánto tiempo permanecerían en la mina.
No obstante, destacó el acompañamiento recibido durante toda la contingencia. «Primero no sabíamos cuántos días íbamos a estar. Pero estuvimos bien, contenidos. Nunca nos faltó nada, ni comida ni electricidad. Hicieron muchas cosas para que estemos bien», aseguró.
La trabajadora también sostuvo que desempeñarse en un proyecto minero de alta montaña implica prepararse para enfrentar situaciones excepcionales. «Uno se hace fuerte. Si va mentalizado a trabajar en un lugar así, sabe que está expuesto a que pasen muchas cosas. Esta experiencia te hace fuerte en todos los sentidos y te hace descubrir muchas cosas positivas», reflexionó.
Un paisaje inédito incluso para los más experimentados
La joven recordó que la intensidad del temporal sorprendió incluso a trabajadores con más de veinte años de experiencia en Veladero.
«Los compañeros que llevan más de 20 años trabajando decían que nunca habían visto tanta nieve. Te levantabas, corrías la cortina y era todo blanco. No distinguías el cielo del cerro porque estaba todo cubierto de nieve. Era lindo, pero raro. Yo nunca había visto algo así», relató.
Además, señaló que uno de los aspectos más difíciles fue la distancia con las familias, especialmente para quienes tienen hijos. También reconoció que durante los días de aislamiento circularon versiones falsas que generaron preocupación entre familiares, aunque el contacto permanente permitió transmitir tranquilidad mientras aguardaban la reapertura de los caminos.
Veladero completó el primer cambio de turno
En un comunicado oficial, Veladero informó que concretó el primer cambio de turno luego de que mejoraran las condiciones de acceso al yacimiento.
Según detalló la compañía, 950 trabajadores descendieron de la mina y otros 760 ascendieron para iniciar sus tareas, en un operativo desarrollado de manera progresiva y bajo un monitoreo permanente durante todo el recorrido.
La empresa explicó que los traslados se realizaron utilizando los medios de transporte más adecuados para cada tramo del camino, mientras continúan las tareas del Operativo Invierno, con equipos especializados dedicados al mantenimiento y evaluación permanente de la transitabilidad.
Finalmente, Veladero agradeció el compromiso de los trabajadores, las empresas contratistas y sus familias, además del trabajo de los equipos que participaron en las tareas que permitieron recuperar el acceso al yacimiento e iniciar el proceso de normalización tras uno de los temporales de nieve más intensos registrados en la zona.
Mayra Nieta, trabajadora de Veladero, regresó a su hogar tras permanecer 27 días en el yacimiento debido al intenso temporal de nieve que afectó la cordillera sanjuanina. La joven relató cómo vivió el aislamiento, aseguró que nunca les faltó asistencia y destacó la contención recibida. En paralelo, la empresa confirmó que completó el primer cambio de turno luego de restablecer el acceso a la mina.
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
Veintisiete días sin poder bajar de la montaña. En cualquier otro trabajo eso sería una anécdota imposible. En la alta cordillera sanjuanina fue simplemente el invierno haciendo lo suyo. La nieve decidió que el calendario laboral era una sugerencia y durante casi un mes nadie discutió con el único jefe que nunca pierde una negociación: el clima.
Mientras en las ciudades una tormenta alcanza para llenar grupos de WhatsApp con fotos de granizo del tamaño de una aceituna, en Veladero el paisaje borró el horizonte. Todo blanco. Cerro, cielo y camino parecían formar parte del mismo bloque. La naturaleza hizo desaparecer los límites con una facilidad que ningún ingeniero consigue replicar en un plano.
Mayra Nieta llevaba apenas cinco meses trabajando en la mina cuando le tocó una experiencia que muchos compañeros con dos décadas de antigüedad nunca habían vivido. Los veteranos repetían la misma frase: jamás habían visto tanta nieve. Cuando quienes acumulan veinte inviernos dicen que esto no pasó nunca, conviene dejar de mirar la aplicación del tiempo y empezar a respetar la ventana.
La incertidumbre fue el primer desafío. Nadie sabía si el descenso llegaría en dos días, en una semana o mucho después. Sin embargo, la trabajadora destacó que nunca faltaron alimentos, electricidad ni contención. Porque hay una diferencia enorme entre quedar aislado y quedar abandonado. La montaña impuso el aislamiento. La logística evitó lo segundo.
También apareció otro fenómeno menos visible: las noticias falsas. Mientras el camino seguía cerrado, algunos rumores viajaban mucho más rápido que las máquinas que intentaban despejar la nieve. Es una paradoja de esta época. Hay información capaz de cruzar la cordillera en segundos, pero no siempre logra llevar la verdad en el mismo viaje.
Cuando finalmente comenzó el operativo de relevo, casi mil trabajadores descendieron y otros cientos subieron para reiniciar la actividad. Hizo falta una coordinación milimétrica, equipos especializados y un seguimiento permanente de cada tramo del camino. La montaña devolvió el paso cuando quiso, no cuando lo marcaba el cronograma.
El invierno dejó una postal histórica y una lección bastante antigua. Frente a dos metros de nieve, los discursos sobre controlar absolutamente todo duran menos que una huella sobre un camino recién despejado.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
Después de permanecer 27 días sin poder abandonar Veladero por el intenso temporal de nieve que afectó la cordillera sanjuanina, la trabajadora minera Mayra Nieta regresó a su hogar y compartió cómo vivió una experiencia inédita durante sus primeros meses en la actividad. Su testimonio se conoció el mismo día en que la empresa informó la realización del primer cambio de turno tras normalizar el acceso al yacimiento.
En declaraciones realizadas en Iglesia, la joven describió la emoción del reencuentro con su familia luego de casi un mes de aislamiento en la mina.
«Después de 27 largos días bajamos. Fue hermoso el reencuentro. Uno extraña. Cuando se va a trabajar sabe a lo que se somete, piensa en volver a los 14 días, pero también sabe que puede quedarse un tiempo más. Ahora estoy disfrutando que pude bajar», expresó.
Una experiencia marcada por la incertidumbre
Mayra trabaja desde hace cinco meses en Veladero y forma parte del programa de becas para operar camiones fuera de ruta. Explicó que durante los primeros días del temporal la principal dificultad fue no saber cuánto tiempo permanecerían en la mina.
No obstante, destacó el acompañamiento recibido durante toda la contingencia. «Primero no sabíamos cuántos días íbamos a estar. Pero estuvimos bien, contenidos. Nunca nos faltó nada, ni comida ni electricidad. Hicieron muchas cosas para que estemos bien», aseguró.
La trabajadora también sostuvo que desempeñarse en un proyecto minero de alta montaña implica prepararse para enfrentar situaciones excepcionales. «Uno se hace fuerte. Si va mentalizado a trabajar en un lugar así, sabe que está expuesto a que pasen muchas cosas. Esta experiencia te hace fuerte en todos los sentidos y te hace descubrir muchas cosas positivas», reflexionó.
Un paisaje inédito incluso para los más experimentados
La joven recordó que la intensidad del temporal sorprendió incluso a trabajadores con más de veinte años de experiencia en Veladero.
«Los compañeros que llevan más de 20 años trabajando decían que nunca habían visto tanta nieve. Te levantabas, corrías la cortina y era todo blanco. No distinguías el cielo del cerro porque estaba todo cubierto de nieve. Era lindo, pero raro. Yo nunca había visto algo así», relató.
Además, señaló que uno de los aspectos más difíciles fue la distancia con las familias, especialmente para quienes tienen hijos. También reconoció que durante los días de aislamiento circularon versiones falsas que generaron preocupación entre familiares, aunque el contacto permanente permitió transmitir tranquilidad mientras aguardaban la reapertura de los caminos.
Veladero completó el primer cambio de turno
En un comunicado oficial, Veladero informó que concretó el primer cambio de turno luego de que mejoraran las condiciones de acceso al yacimiento.
Según detalló la compañía, 950 trabajadores descendieron de la mina y otros 760 ascendieron para iniciar sus tareas, en un operativo desarrollado de manera progresiva y bajo un monitoreo permanente durante todo el recorrido.
La empresa explicó que los traslados se realizaron utilizando los medios de transporte más adecuados para cada tramo del camino, mientras continúan las tareas del Operativo Invierno, con equipos especializados dedicados al mantenimiento y evaluación permanente de la transitabilidad.
Finalmente, Veladero agradeció el compromiso de los trabajadores, las empresas contratistas y sus familias, además del trabajo de los equipos que participaron en las tareas que permitieron recuperar el acceso al yacimiento e iniciar el proceso de normalización tras uno de los temporales de nieve más intensos registrados en la zona.
Mayra Nieta, trabajadora de Veladero, regresó a su hogar tras permanecer 27 días en el yacimiento debido al intenso temporal de nieve que afectó la cordillera sanjuanina. La joven relató cómo vivió el aislamiento, aseguró que nunca les faltó asistencia y destacó la contención recibida. En paralelo, la empresa confirmó que completó el primer cambio de turno luego de restablecer el acceso a la mina.
Veintisiete días sin poder bajar de la montaña. En cualquier otro trabajo eso sería una anécdota imposible. En la alta cordillera sanjuanina fue simplemente el invierno haciendo lo suyo. La nieve decidió que el calendario laboral era una sugerencia y durante casi un mes nadie discutió con el único jefe que nunca pierde una negociación: el clima.
Mientras en las ciudades una tormenta alcanza para llenar grupos de WhatsApp con fotos de granizo del tamaño de una aceituna, en Veladero el paisaje borró el horizonte. Todo blanco. Cerro, cielo y camino parecían formar parte del mismo bloque. La naturaleza hizo desaparecer los límites con una facilidad que ningún ingeniero consigue replicar en un plano.
Mayra Nieta llevaba apenas cinco meses trabajando en la mina cuando le tocó una experiencia que muchos compañeros con dos décadas de antigüedad nunca habían vivido. Los veteranos repetían la misma frase: jamás habían visto tanta nieve. Cuando quienes acumulan veinte inviernos dicen que esto no pasó nunca, conviene dejar de mirar la aplicación del tiempo y empezar a respetar la ventana.
La incertidumbre fue el primer desafío. Nadie sabía si el descenso llegaría en dos días, en una semana o mucho después. Sin embargo, la trabajadora destacó que nunca faltaron alimentos, electricidad ni contención. Porque hay una diferencia enorme entre quedar aislado y quedar abandonado. La montaña impuso el aislamiento. La logística evitó lo segundo.
También apareció otro fenómeno menos visible: las noticias falsas. Mientras el camino seguía cerrado, algunos rumores viajaban mucho más rápido que las máquinas que intentaban despejar la nieve. Es una paradoja de esta época. Hay información capaz de cruzar la cordillera en segundos, pero no siempre logra llevar la verdad en el mismo viaje.
Cuando finalmente comenzó el operativo de relevo, casi mil trabajadores descendieron y otros cientos subieron para reiniciar la actividad. Hizo falta una coordinación milimétrica, equipos especializados y un seguimiento permanente de cada tramo del camino. La montaña devolvió el paso cuando quiso, no cuando lo marcaba el cronograma.
El invierno dejó una postal histórica y una lección bastante antigua. Frente a dos metros de nieve, los discursos sobre controlar absolutamente todo duran menos que una huella sobre un camino recién despejado.