Un pequeño eclipse cruzó el cielo de Marte y permitió obtener una nueva referencia sobre la trayectoria de una de sus lunas. El rover Perseverance de la NASA registró el 12 de agosto de 2026 el paso de Fobos frente al Sol desde la superficie marciana, una observación que aporta nuevos datos para estudiar la evolución de la órbita del satélite.
La secuencia fue obtenida con la cámara Mastcam-Z durante el sol 1.948 de la misión, equivalente al día marciano 1.948 desde la llegada del vehículo al cráter Jezero en febrero de 2021.
La NASA explicó que la animación “se ha teñido para simular lo que vería una persona” si observara el fenómeno desde la superficie de Marte utilizando gafas de protección para eclipses. El ajuste permite aproximar el aspecto del fenómeno a la percepción humana.
Un tránsito que sirve para medir la órbita de Fobos
El registro de agosto no es el primero realizado por Perseverance. Desde su llegada a Marte, el rover ya documentó varios cruces de Fobos frente al disco solar, y la repetición de estas observaciones tiene un valor científico que va más allá de la imagen.
Al comparar las distintas grabaciones, los investigadores pueden perfeccionar sus cálculos sobre el recorrido orbital de la luna. Cada tránsito funciona como una referencia que permite determinar con mayor precisión cómo se mueve Fobos alrededor de Marte y detectar cambios muy lentos que solamente pueden identificarse mediante observaciones acumuladas durante largos períodos.
La cuestión resulta especialmente relevante porque Fobos no mantiene una órbita estable a escala de millones de años. De acuerdo con la información de la NASA, el satélite se encuentra en una trayectoria de aproximación al planeta y se acerca a Marte a razón de 1,8 metros cada 100 años.
Qué es Fobos y cuál podría ser su destino
Fobos es la mayor de las dos lunas de Marte y también la más cercana al planeta. Tiene dimensiones aproximadas de 27 por 22 por 18 kilómetros y completa una vuelta alrededor de Marte tres veces por día.
Su cercanía al planeta es tal que, desde algunos puntos de la superficie marciana, no siempre puede observarse. Además, su forma es irregular y muy diferente de la de una luna esférica.
La propia NASA la describe mediante una comparación con una papa debido a su contorno desigual. Su superficie presenta huellas de impactos, surcos y rastros de deslizamientos de polvo sobre pendientes pronunciadas.
Uno de sus rasgos más destacados es el cráter Stickney, la mayor marca visible sobre Fobos. El cráter tiene aproximadamente 9,7 kilómetros de ancho y ocupa cerca de la mitad del cuerpo de la luna.
El interés científico por su trayectoria está relacionado con su destino a muy largo plazo. La NASA señala que Fobos está “en rumbo de colisión con Marte”, una evolución orbital que podría terminar de dos maneras.
De mantenerse la trayectoria actual, Fobos podría impactar contra Marte dentro de unos 50 millones de años o desintegrarse antes de alcanzar la superficie y formar un anillo alrededor del planeta.
Se trata de una escala temporal que supera ampliamente cualquier horizonte humano, pero que resulta relevante para los científicos que estudian la evolución de los cuerpos del sistema solar.
La tecnología detrás de las imágenes
La observación fue realizada mediante Mastcam-Z, el sistema de cámaras de Perseverance diseñado para obtener imágenes con capacidad de zoom y respaldar diferentes investigaciones científicas en la superficie de Marte.
La operación del instrumento está a cargo de la Arizona State University, en colaboración con Malin Space Science Systems, de San Diego, y el Niels Bohr Institute de la University of Copenhagen, en tareas vinculadas con el diseño y las pruebas de componentes de calibración.
La construcción y operación general del rover corresponden al Jet Propulsion Laboratory de la NASA, administrado para la agencia por el California Institute of Technology (Caltech), en Pasadena, California.
El nuevo registro se suma así a la serie de observaciones que Perseverance realiza desde el cráter Jezero. Cada tránsito de Fobos frente al Sol aporta una nueva referencia para estudiar cómo cambia su órbita y mejorar los modelos sobre el comportamiento futuro de la luna.
La secuencia combina de esta manera un fenómeno visible desde la superficie marciana con información útil para la investigación orbital. Fobos continúa completando tres vueltas diarias alrededor de Marte mientras, muy lentamente, reduce su distancia respecto del planeta.
El rover Perseverance de la NASA registró el 12 de agosto un nuevo tránsito de Fobos frente al Sol desde el cráter Jezero de Marte. La observación permite comparar registros y mejorar los modelos sobre la órbita de la luna marciana, que se acerca al planeta a razón de 1,8 metros cada 100 años y podría impactar contra Marte o desintegrarse para formar un anillo en unos 50 millones de años.
Fobos pasó frente al Sol y el Perseverance estaba ahí para filmarlo. La escena parece una postal de ciencia ficción, pero detrás de esos segundos de eclipse hay una preocupación científica bastante menos cinematográfica: la luna se está acercando lentamente a Marte y nadie está esperando que frene.
La NASA calcula que Fobos pierde altura a un ritmo de 1,8 metros cada 100 años. Es una velocidad que, para cualquier trámite argentino, podría calificarse de desesperante; para una luna que tiene millones de años por delante, alcanza para modificar su destino.
El rover registró el tránsito desde el cráter Jezero con la cámara Mastcam-Z, y la observación no fue simplemente una oportunidad para sacar una foto espectacular. Comparar estos cruces frente al Sol permite ajustar la trayectoria orbital de Fobos, como quien marca una ruta con referencias cada vez más precisas, aunque acá el GPS queda a unos 225 millones de kilómetros de distancia y nadie puede pedir “recalculando”.
Fobos es una luna irregular, con forma de papa, que gira alrededor de Marte tres veces por día. En su superficie destaca Stickney, un cráter de 9,7 kilómetros de ancho que ocupa cerca de la mitad del cuerpo, porque hasta en el espacio hay propiedades que vienen con una habitación enorme y el resto bastante comprometido.
El futuro tampoco parece especialmente amable: según la NASA, Fobos está “en rumbo de colisión con Marte”. Dentro de unos 50 millones de años podría impactar contra el planeta o desintegrarse antes y formar un anillo.
Por ahora, la luna sigue pasando frente al Sol y el rover sigue tomando nota. En Marte también hay cosas que se vienen abajo, solo que con bastante más paciencia.