En Jáchal se viven días de expectativa tras la publicación, el 14 de agosto de 2026, de un edicto en el Boletín Oficial que habilitó la consulta pública ambiental para la etapa de exploración del proyecto minero «Nuevo Panacán». La iniciativa, tramitada bajo el expediente N.º 1100-000293-2026 a solicitud de Julián Santiago Maidana, comprende una superficie de 60.785 hectáreas en una zona vinculada a la provisión de agua dulce.
Frente a este escenario, la Iglesia Católica de Jáchal, a través del presbítero Gustavo Vaca, administrador parroquial del Santuario San José y de la parroquia Nuestra Señora de las Mercedes, manifestó públicamente su preocupación por el emprendimiento y sus posibles efectos sobre el acuífero de Huachi.
En un comunicado difundido este fin de semana, el religioso sostuvo: «Huachi no es un yacimiento minero. Es la vida de Jáchal». Además, advirtió sobre el «peligro irreversible» que, según planteó, el proyecto representa para la población.
El planteo de la Iglesia
Vaca fundamentó su posición en conceptos de la encíclica Laudato Si’ del Papa Francisco y planteó el conflicto desde una perspectiva ética y ambiental. Según expresó, cuando el desarrollo pone en riesgo el recurso hídrico, «ya no estamos frente a una discusión meramente económica, técnica o política. Estamos frente a una cuestión esencial: la vida».
En la misma línea, señaló que la tierra es nuestra «casa común» y que la humanidad es «simplemente custodia y no dueña absoluta de la creación».
El sacerdote también cuestionó la idea de progreso cuando implica poner en riesgo el agua. «¿Qué clase de progreso necesita poner en riesgo aquello que hace posible la vida?», preguntó, y agregó que «la vida humana no puede ser sometida a la lógica de una rentabilidad que ignore las condiciones que la hacen posible».
Su comunicado incluyó una advertencia sobre las consecuencias que tendría un eventual deterioro del recurso hídrico: «Sin agua no hay agricultura. Sin agua no hay comunidades. Sin agua no hay animales. Sin agua no hay ecosistemas. Sin agua no hay futuro».
En otro tramo del documento, Vaca exhortó a los funcionarios municipales y provinciales a cumplir con su responsabilidad de custodiar el Bien Común. En ese sentido, afirmó que «el agua no se hipoteca» y que «la vida no es un costo de producción».
El pedido para suspender la consulta
La postura de la Iglesia coincidió con una iniciativa impulsada por vecinos de Jáchal. El 27 de agosto, Faustino José Esquivel, vecino del departamento e integrante de la Asamblea Jáchal No se Toca, presentó un documento ante el secretario de Gestión Ambiental y Control Minero del Ministerio de Minería de San Juan, Roberto Moreno.
En la presentación, Esquivel solicitó la suspensión urgente del proceso de consulta pública correspondiente a la etapa de exploración del proyecto «Nuevo Panacán».
La reacción de la comunidad se da mientras continúa el proceso administrativo habilitado por el edicto publicado en el Boletín Oficial. El proyecto contempla trabajos de exploración en una superficie de 60.785 hectáreas, en un área considerada relevante por su vínculo con el recurso hídrico.
Consultado sobre el planteo, el Ministerio de Minería fue contactado para conocer la posición oficial del organismo. Desde la Dirección de Prensa indicaron que gestionarían las respuestas de los funcionarios responsables, pero al cierre de la información no se había recibido una respuesta oficial.
El presbítero Vaca también puso el foco en la responsabilidad de la sociedad frente al proceso de toma de decisiones. «Hay silencios que son prudencia. Pero también hay silencios que son complicidad. Y frente al riesgo de perder el agua, callar no es neutralidad. Es elegir», sostuvo.
La Iglesia Católica de Jáchal manifestó su rechazo al proyecto minero «Nuevo Panacán», que prevé una etapa de exploración sobre una superficie de 60.785 hectáreas en el área del acuífero de Huachi. El presbítero Gustavo Vaca advirtió sobre los riesgos para el agua, mientras un vecino presentó un pedido para suspender la consulta pública ambiental.
60.785 hectáreas, un acuífero en el medio y una consulta ambiental en marcha. En Jáchal, el debate por el proyecto minero «Nuevo Panacán» ya sumó a la Iglesia y a vecinos que decidieron discutir el asunto donde más duele: en el agua.
El presbítero Gustavo Vaca salió con una frase que no necesita demasiada catequesis: «Huachi no es un yacimiento minero. Es la vida de Jáchal». Mientras tanto, un vecino presentó un escrito para pedir que se suspenda la consulta pública, porque aparentemente el expediente minero también tiene su propio viacrucis administrativo.
La discusión tiene todos los ingredientes de una escena sanjuanina: agua, minería, expedientes, funcionarios y una comunidad mirando de reojo un acuífero como quien mira el tanque de nafta antes de emprender un viaje largo. Solo que acá no se trata de llegar hasta el próximo surtidor.
Vaca apeló a la encíclica Laudato Si’ y planteó que, cuando el progreso pone en riesgo el recurso hídrico, la discusión deja de ser solamente económica o técnica. El planteo es directo: si el agua es la condición para que exista la vida, convertirla en una variable más del cálculo productivo tiene bastante menos glamour que cualquier folleto de inversión.
Del otro lado está el trámite institucional, con un edicto publicado en el Boletín Oficial el 14 de agosto y una consulta pública ambiental habilitada para la etapa de exploración. Un vecino de Jáchal pidió frenar ese proceso el 27 de agosto, mientras el Ministerio de Minería quedó con la pelota administrativa y, por ahora, sin una respuesta pública incorporada al expediente de esta historia.
En Jáchal, la discusión por Huachi ya dejó de ser solamente un proyecto minero: es una disputa sobre qué se considera progreso cuando el recurso más importante no se puede fabricar.