El Niño podría alcanzar una intensidad muy fuerte hacia finales de 2026 y mantenerse al menos hasta febrero de 2027, mientras San Juan avanza con medidas preventivas ante un verano en el que el deshielo y las tormentas podrían elevar el riesgo de crecidas y aluviones.
La Organización Meteorológica Mundial estima una probabilidad cercana al 100% de continuidad del fenómeno. La expresión “Súper Niño”, popularizada en redes sociales, no corresponde a una categoría meteorológica oficial, sino que se utiliza informalmente para episodios excepcionalmente intensos.
Qué implica para San Juan
El Niño es la fase cálida de El Niño-Oscilación del Sur y modifica la circulación atmosférica al elevarse durante varios meses la temperatura del Pacífico ecuatorial. Sus consecuencias cambian según cada región y no permiten anticipar por sí solas una inundación o tormenta determinada.
En Cuyo puede favorecer condiciones asociadas con mayores nevadas cordilleranas y disponibilidad futura de agua. Al mismo tiempo, la combinación de nieve acumulada, deshielo y precipitaciones intensas puede alimentar crecidas repentinas y aluviones.
Ante ese escenario, San Juan puso en marcha el Comité Provincial de Respuesta ante Emergencias y coordinó tareas con los municipios. Hidráulica y Vialidad trabajarán sobre cauces provinciales, mientras las comunas deberán mantener acequias y canales y retirar residuos.
El río San Juan cuenta con una ventaja: Caracoles, Punta Negra y Ullum permiten regular caudales mediante desembalses programados. La situación cambia en otras zonas de la provincia.
Calingasta recibe directamente escurrimientos cordilleranos y no posee una presa operativa para regularlos. Jáchal depende principalmente del dique Cuesta del Viento y suma trabajos de encauzamiento y defensas.
En Zonda, el antecedente reciente es el desborde del río Blanco, que afectó viviendas, cultivos, comercios y vehículos. Allí se proyectó reforzar el monitoreo temprano de precipitaciones.
Prevención frente a un escenario, no una certeza
La Provincia también utiliza simulaciones hidráulicas y mapas digitales para identificar sectores vulnerables y anticipar cómo podría circular el agua ante distintos escenarios.
Otras provincias, entre ellas Buenos Aires, Mendoza, Santa Fe, Córdoba, Salta y Tucumán, también desplegaron tareas preventivas que incluyen limpieza de cauces, seguimiento de cuencas, sistemas de alerta y coordinación de emergencias.
El Niño no significa que habrá inundaciones en todas las provincias. Su intensidad modifica las probabilidades climáticas, pero cada episodio de lluvias intensas depende de condiciones atmosféricas que solo pueden precisarse en plazos más cortos.
Para San Juan, el desafío será aprovechar una eventual mayor disponibilidad hídrica después de años de sequía y, al mismo tiempo, mantener bajo vigilancia los cauces y sectores donde una crecida podría generar problemas.
El Niño podría alcanzar una intensidad muy fuerte hacia fines de 2026 y persistir hasta febrero de 2027. En San Juan, la Provincia reforzó la prevención ante posibles crecidas y aluviones, con especial atención en Calingasta, Jáchal y Zonda y sobre los efectos combinados del deshielo y las tormentas de verano.
San Juan pasó años esperando agua y ahora tiene que prepararse por si llega con demasiado entusiasmo. El Niño ya está instalado, podría alcanzar una intensidad muy fuerte hacia fines de 2026 y tiene una probabilidad cercana al 100% de continuar hasta febrero de 2027.
En redes lo bautizaron “Súper Niño”, aunque la meteorología no reconoce semejante ascenso a superhéroe. El nombre describe informalmente episodios muy intensos, pero no significa que haya una catástrofe anotada en el calendario.
El problema sanjuanino tiene varias capas: nieve cordillerana, deshielo y tormentas capaces de provocar crecidas repentinas. El río San Juan dispone de Caracoles, Punta Negra y Ullum para regular caudales, pero Calingasta, Jáchal y Zonda presentan condiciones más delicadas.
Por eso la Provincia activó protocolos, trabajos sobre cauces, simulaciones hidráulicas y sistemas de monitoreo. Después de años mirando cauces secos, ahora toca comprobar qué quedó construido, ocupado o acumulado alrededor de ellos.
El Niño aumenta probabilidades, no redacta profecías. No permite saber hoy qué tormenta ocurrirá dentro de varios meses ni garantiza inundaciones.
San Juan quería que volviera el agua. Ahora también necesita que venga por donde corresponde.