El ministro de Economía, Luis Caputo, volvió a defender el programa económico del Gobierno de Javier Milei y lanzó fuertes cuestionamientos contra el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, y contra los sectores empresarios que reclaman una modificación del tipo de cambio.
Durante una exposición ante representantes del sector financiero, el funcionario vinculó el escenario político de 2027 con las decisiones de inversión y utilizó una dura definición para referirse al mandatario provincial: “Axel Kicillof es el anticristo”.
La expresión se produjo durante una presentación en la que Caputo planteó que la posibilidad de un cambio político en 2027 puede generar incertidumbre entre inversores. Otras coberturas del encuentro registraron que el ministro también contrapuso la gestión de Javier Milei con un eventual regreso del kirchnerismo al poder.
Caputo agregó que Kicillof “quiere a la gente pobre” y que “le molesta que la gente viaje al exterior”, afirmaciones formuladas por el ministro al cuestionar las políticas económicas que atribuye al gobernador bonaerense.
Caputo rechazó una devaluación
Otro de los ejes centrales de la exposición fue el dólar. Caputo descartó que el Gobierno necesite recurrir a una devaluación y afirmó que existen condiciones para enfrentar eventuales presiones cambiarias durante 2027.
El ministro sostuvo que uno de los factores que brinda margen al programa oficial es la cantidad de pesos actualmente disponible en la economía. “Estamos en los niveles más bajos históricos de la base monetaria”, expresó, y planteó que una oferta limitada de moneda local reduce el volumen potencial que podría volcarse hacia la compra de dólares.
Caputo señaló además que el Gobierno trabajó sobre el perfil de vencimientos en pesos. Según explicó, la proporción de compromisos colocados después de las elecciones pasó de alrededor del 15% a cerca del 45%, una modificación que presentó como otro elemento para reducir eventuales tensiones durante el período electoral.
También mencionó como respaldo la disponibilidad de divisas vinculadas con inversiones, el comportamiento de la balanza comercial y distintos instrumentos financieros. Durante la presentación estimó que el impacto de inversiones relacionadas con el RIGI y del sector externo podría generar alrededor de USD 9.000 millones frente a una eventual presión adicional cercana a los USD 7.000 millones.
Críticas a empresarios que reclaman otro dólar
El ministro también dirigió sus cuestionamientos hacia sectores empresarios que reclaman una modificación del tipo de cambio para mejorar la competitividad. Caputo los calificó como “momias o miserables que solo piensan en sí mismos” y sostuvo que buscan una economía cerrada que permita mantener salarios bajos.
La postura del funcionario es que la competitividad de la economía argentina no debería depender de salarios reducidos medidos en dólares, sino de una disminución de costos y una mejora de la productividad. Durante su exposición también planteó la necesidad de continuar reduciendo impuestos y señaló especialmente el peso de Ingresos Brutos en las provincias.
Caputo rechazó además la posibilidad de aplicar un eventual “plan platita” para estimular la actividad y afirmó que ese mecanismo “no funciona”. Al mismo tiempo, reconoció que la inflación permanece “alta para los índices internacionales”, aunque sostuvo que los procesos de estabilización necesitan tiempo para converger hacia niveles internacionales.
Las reformas y la mirada puesta en 2027
La exposición también tuvo un marcado contenido político de cara al próximo año electoral. Caputo defendió la continuidad del programa económico y anticipó que el oficialismo pretende profundizar las reformas impulsadas desde la llegada de Javier Milei a la Casa Rosada.
“Vamos a seguir aprobando leyes. Ni se imaginan las reformas que tenemos en la cabeza que va a implementar nuestro presidente, si tiene cuatro años más de mandato”, afirmó el ministro al referirse a un eventual nuevo período presidencial de Milei.
El funcionario sostuvo además que el Gobierno se prepara para enfrentar un escenario de mayor dolarización antes de las elecciones, aunque aseguró que no espera necesariamente un episodio de fuerte volatilidad. En esa estrategia mencionó las reservas, los vencimientos en pesos, la posición en futuros y mecanismos de respaldo financiero como elementos disponibles para afrontar eventuales tensiones.
De esta manera, Caputo combinó la defensa del rumbo económico con una serie de definiciones políticas dirigidas tanto a Kicillof como a los empresarios que reclaman un dólar más alto, mientras el Gobierno empieza a proyectar su estrategia económica hacia las elecciones presidenciales de 2027.
El ministro de Economía, Luis Caputo, volvió a defender el programa económico del Gobierno y cuestionó con dureza al gobernador bonaerense Axel Kicillof y a empresarios que reclaman una devaluación. Durante una exposición ante representantes del sector financiero, sostuvo que el Ejecutivo cuenta con herramientas para enfrentar eventuales presiones cambiarias en 2027 y anticipó nuevas reformas si Javier Milei obtiene otro mandato.
“Axel Kicillof es el anticristo”. Luis Caputo decidió explicar el escenario económico de 2027 con una categoría que hasta ahora parecía reservada para el Apocalipsis, las películas de terror y alguna cadena de WhatsApp familiar.
El ministro de Economía utilizó la definición mientras exponía ante representantes del mundo financiero y advertía sobre el impacto que, según su mirada, tendría Kicillof en las decisiones de inversión. El Excel macroeconómico argentino incorporó así una nueva variable: base monetaria, vencimientos, reservas y fuerzas del mal.
Caputo también cargó contra los empresarios que reclaman una devaluación y los calificó como “momias o miserables que solo piensan en sí mismos”. Según el funcionario, esos sectores pretenden una economía cerrada y un dólar alto para reducir salarios medidos en moneda estadounidense, una discusión que en la Argentina reaparece con mayor regularidad que la factura de la luz.
En materia cambiaria, el ministro rechazó la necesidad de una devaluación y sostuvo que el Gobierno dispone de herramientas para atravesar las eventuales tensiones de 2027. Entre sus argumentos mencionó que “Estamos en los niveles más bajos históricos de la base monetaria” y destacó que una mayor proporción de los vencimientos en pesos quedó desplazada hacia después de las elecciones.
El razonamiento oficial es que, con menos pesos disponibles y un calendario de deuda más despejado, también habría menos combustible para una corrida hacia el dólar. Una suerte de estrategia de estacionamiento porteño: si no hay lugar para el auto, difícilmente puedan entrar veinte.
Caputo también rechazó un eventual “plan platita”, reconoció que la inflación continúa en niveles elevados frente a los estándares internacionales y aseguró que el proceso de estabilización necesita tiempo. El Gobierno, mientras tanto, ya proyecta la discusión más allá de la economía inmediata y directamente sobre un eventual segundo mandato de Milei.
“Vamos a seguir aprobando leyes. Ni se imaginan las reformas que tenemos en la cabeza que va a implementar nuestro presidente, si tiene cuatro años más de mandato”, afirmó. Entre el anticristo, las momias y las reformas todavía guardadas en la cabeza, la campaña de 2027 encontró una manera bastante argentina de empezar antes de que alguien admita que empezó.