El comandante de la misión Artemis II, Reid Wiseman, volvió a referirse a la experiencia de viajar alrededor de la Luna y observar zonas que ningún ser humano había contemplado directamente. Días antes de que el presidente Donald Trump otorgue la Medalla Espacial del Congreso a los integrantes de la tripulación, continúan trascendiendo declaraciones de los astronautas sobre una misión que marcó un nuevo hito en la exploración espacial.
“No creo que la mente humana haya evolucionado lo suficiente como para comprender lo que estamos viendo“, relató Wiseman después de regresar a la Tierra. El astronauta explicó que al comienzo de la misión no estaba especialmente concentrado en las vistas, sino en las tareas que debía realizar.
Durante una conferencia de prensa junto a sus compañeros, el piloto de Artemis II también describió la dificultad de permanecer a cientos de miles de kilómetros del planeta.
“No ha sido fácil. Estar a más de 200.000 millas de casa, justo antes del lanzamiento, se siente como el sueño más grande del mundo”, dijo. Luego agregó: “Cuando estás ahí afuera, lo único que quieres es volver con tu familia y tus amigos. Es algo especial ser humano, y es algo especial estar en el planeta Tierra”.
El regreso de Artemis II a la Tierra
Después de una misión que marcó un hito 53 años después de la última misión tripulada a la Luna, los astronautas emprendieron el regreso a la Tierra. La cápsula Orión ingresó a la atmósfera a una velocidad cercana a los 40.000 kilómetros por hora.
La nave amerizó en el Océano Pacífico, frente a la costa de San Diego, California. Equipos de la NASA y del ejército estadounidense participaron del operativo para retirar a los cuatro astronautas y trasladarlos en helicóptero al buque USS John P. Murtha.
Las imágenes del lado oculto de la Luna
Uno de los objetivos centrales de Artemis II fue observar y obtener imágenes del denominado lado “oculto” de la Luna, la región del satélite que no puede observarse directamente desde la Tierra debido a su rotación sincronizada.
“Vimos cosas que ningún ser humano ha visto jamás, ni siquiera Apolo”, sostuvo Wiseman. Y agregó: “Es simplemente indescriptible. Por más que la miremos, nuestro cerebro no logra procesar esta imagen”.
El astronauta también describió el paisaje como “absolutamente espectacular” y “surrealista”. Según explicó, las imágenes resultaban tan difíciles de describir que no encontraba palabras suficientes para transmitir la experiencia.
La misión no solo permitió obtener nuevas imágenes. Los cuatro tripulantes de Orión se convirtieron en los seres humanos que más se han adentrado hasta ahora en las profundidades del espacio.
La cápsula superó el récord de 400.171 kilómetros establecido por la misión Apolo 13 hace más de medio siglo. De esta manera, Artemis II amplió la distancia máxima alcanzada previamente por seres humanos.
Antes del sobrevuelo de Artemis II, China ya había enviado dos sondas a la cara oculta de la Luna. La misión Chang’e 4 llegó a esa región en 2019, mientras que Chang’e 6 lo hizo en 2024 y logró recoger muestras para llevarlas posteriormente a la Tierra.
Qué ocurrió con los astronautas después del regreso
El amerizaje no significó el final inmediato de las tareas relacionadas con la misión. Los cuatro astronautas debieron atravesar una serie de evaluaciones físicas después de su exposición a las condiciones extremas del espacio.
El objetivo fue monitorear la adaptación del cuerpo humano tras el viaje y recopilar información que pueda ser utilizada en futuras misiones espaciales.
Los estudios posteriores al vuelo constituyen una parte relevante de la preparación para las próximas etapas del programa de exploración lunar. La información obtenida a partir de la experiencia de Artemis II permitirá conocer mejor cómo responde el organismo humano ante viajes prolongados y condiciones que todavía se encuentran fuera de la experiencia cotidiana.
El comandante de Artemis II, Reid Wiseman, relató la experiencia de la misión que llevó a cuatro astronautas alrededor de la Luna y permitió observar su lado oculto. Tras regresar a la Tierra, destacó la magnitud de lo observado, el impacto emocional de estar lejos del planeta y el desafío del viaje. La tripulación también rompió el récord de distancia alcanzada por seres humanos.
Más de 400.000 kilómetros de distancia y el cerebro pidiendo tiempo para procesarlo. Reid Wiseman, comandante de Artemis II, volvió a la Tierra después de viajar alrededor de la Luna y aseguró que no cree que la mente humana haya evolucionado lo suficiente para comprender lo que estaba viendo.
La misión llevó a cuatro astronautas hasta una zona que durante siglos fue patrimonio exclusivo de telescopios, cálculos y especulación. Ellos la vieron desde una ventana de la cápsula Orión, porque aparentemente después de miles de años de mirar la Luna desde abajo había llegado el momento de hacer turismo arriba.
Wiseman contó que durante buena parte del viaje estuvo concentrado en las tareas de la misión y no en las vistas. Hasta que llegó el momento de mirar hacia afuera y apareció ese pequeño detalle llamado Luna, que desde la Tierra parece bastante grande y desde el espacio consigue recordar que nosotros somos los que entramos en un bolsillo.
“No creo que la mente humana haya evolucionado lo suficiente como para comprender lo que estamos viendo”, dijo el astronauta después del regreso. También describió la experiencia como espectacular y surrealista, y sostuvo que tuvieron que recurrir a nuevas palabras porque las existentes no alcanzaban.
Artemis II, además, permitió que sus tripulantes se convirtieran en los seres humanos que más se adentraron hasta ahora en el espacio. La cápsula Orión superó el récord de distancia establecido por Apolo 13 hace más de medio siglo, mientras que la misión también consiguió imágenes del lado oculto de la Luna.
Después vino la parte menos cinematográfica: volver. La cápsula ingresó a la atmósfera a casi 40.000 kilómetros por hora, amerizó frente a California y sus cuatro ocupantes fueron trasladados para comenzar las evaluaciones físicas necesarias tras la exposición a las condiciones extremas del espacio.
La humanidad llegó a la Luna, miró hacia atrás y descubrió que todavía no inventó una palabra para explicar lo que vio.